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Si tienes 65 años o más, te quedas fuera de estos polideportivos públicos de Madrid

El centro de Vallehermoso, gestionado por Go Fit, y otros público-privados tienen listas de espera que no se mueven en décadas y fijan cupos no autorizados por el Ayuntamiento para evitar aplicar el descuento para mayores

Un grupo de vecinos mayores de 65 años frente al centro Go Fit Vallehermoso, en Madrid. INMA FLORES

La exalcaldesa de Madrid Ana Botella (PP) inauguró por todo lo alto en noviembre de 2014 el polideportivo público de Vallehermoso, el primero del distrito de Chamberí, la zona de Madrid con menos instalaciones públicas. “Vallehermoso, un centro de deporte para todos”, tituló el Ayuntamiento una de las notas de prensa para promocionarlo. Es de titularidad municipal, pero lo lleva desde hace 12 años la empresa Go Fit, un modelo público-privado que ha ido ganando terreno en la capital y con el que, en teoría, deben mantenerse las mismas condiciones ―precio, acceso, descuentos― que en los de gestión pública. Por ejemplo, los mayores de 65 años pagan 14,25 euros al mes, en vez de los casi 50 de la tarifa normal. El problema en Vallehermoso es que cuando los vecinos cumplen los 65 y piden la reducción en el abono, les dicen que deben entrar en una lista de espera y que ya les avisarán. Hasta entonces, si quieren conservar su plaza, tienen que pagar el precio estándar. En la puerta del polideportivo hay un cartel con la fecha en la que se apuntaron las personas a las que están llamando ahora para concederles una plaza. Para un abono estándar, están contactando con quienes se inscribieron en verano de 2025. Para el de mayores, han empezado a llamar a los que se apuntaron hace 12 años, antes incluso de que abriera el centro.

Son vecinos como Lorenza Cuesta, que ha cumplido 80 este año y en 2014, cuando se interesó por el polideportivo, tenía 68. “Me apunté a la lista en mayo. Me dijeron que ya me llamarían para aplicarme el descuento”, recuerda. A ella no le extrañó. Era el primer centro del barrio, recién estrenado, y muchos vecinos querían apuntarse. Esperaría a la llamada. Pasaron uno, dos, tres meses. Luego uno, dos, tres años. Ya lleva más de una década y nada. Ha enviado al centro “innumerables” escritos y reclamaciones, pero no le han contestado. “Ya ni siquiera es por el dinero, es por las chapuzas y las irregularidades. Estamos luchando mucho. Estoy cansada de tanto chanchullo y de las malas prácticas. Me siento impotente”, lamenta.

Una historia similar comparte Concha Suñer, de 68 años. Se hizo socia del polideportivo poco antes de la pandemia y cada mes pagaba religiosamente la tarifa de adulto, 47,45 euros. En 2023 cumplió los 65 y se acercó a Vallehermoso para cambiar su abono, algo habitual en otros centros públicos de la ciudad si se presenta la tarjeta Madrid Mayor. “Entonces me dijeron por primera vez que hay un cupo para mayores y una lista de espera”, cuenta por teléfono.

Desde ese momento, Suñer comenzó una batalla en solitario por descubrir de dónde salía el mencionado “cupo” y cuántas personas había en la recién descubierta lista de espera. “Mi duda era si el cupo existía, porque de ser así, sería discriminatorio: si a los mayores se les reconoce un precio especial, no se puede decidir arbitrariamente quién accede a ese precio y quién no. Protesté sola hasta que me encontré con un muro. El Ayuntamiento me respondió por escrito con un texto idéntico al que me envió el gimnasio, afirmando que el Consistorio había aprobado cupos”, cuenta.

Sin embargo, dice Suñer, en el pliego del contrato no se menciona en ningún documento el cupo para mayores: “Lo he solicitado y no me lo dan”. En el documento de adjudicación del contrato, firmado en 2011 y que ha consultado este periódico, no hay mención alguna a un cupo y sí se especifica que los precios ofertados deben corresponder con los pautados por el Ayuntamiento.

Las explicaciones de la empresa y del Consistorio son contradictorias. Un portavoz municipal indica que los centros públicos de gestión directa ofrecen descuentos a los usuarios mayores y que las tarifas del Go Fit Vallehermoso deben ajustarse “a esa premisa” y “no al cupo al que hacen referencia [en la empresa]”, según un informe jurídico que poseen. “De no cumplirse y como en cualquier contrato de la administración, hay consecuencias previstas en los pliegos de la concesión que se estudiarán por parte del Ayuntamiento”, añade, aunque no dice si se sancionará al centro.

Suñer comenta que cada vez que han reclamado al polideportivo, responden de la misma forma: hay un cupo del 5% para personas mayores de 65, “aprobado expresamente” por el Consistorio debido a la alta demanda. La empresa defiende que operan “con absoluta normalidad y transparencia” y que “el sistema y estructura de cuotas y el proceso de acceso son los presentados en la oferta que realizaron en su día y con la que les adjudicaron el concurso”.

En la entrada del Go Fit hay un folio protegido por un marco de plástico donde aparecen las listas de espera para cada tipo de abono. Para el de mañanas, que cuesta 35,40 euros, la última plaza se abrió en septiembre del año pasado. Para el abono estándar, en junio, lo mismo que el familiar. Las listas que menos han avanzado son las de los dos abonos más baratos: personas con discapacidad y mayores de 65 años, ambos por 14,25 euros. La primera no se mueve desde 2017 y la segunda desde 2014, año en que abrió el polideportivo. Si uno llama para inscribirse, un trabajador le explica que la lista de espera para mayores va muy lenta porque “la gente no se da de baja y hay un cupo muy pequeño”.

Más quejas en más centros

A la pelea de Suñer y Cuesta han ido uniendo cada vez más vecinos, que al cumplir los 65 se encontraban con las mismas dificultades para cambiar su tarifa o que intentaban inscribirse en el polideportivo y veían cómo todas las listas para entrar, salvo la suya, avanzaban. Ahora son más de 70 ―aunque en las listas de espera son miles de vecinos―, organizados en un grupo de WhatsApp y que han llevado sus quejas en más de una ocasión al pleno del distrito. “Nadie sabe cuánta gente tiene delante ni por qué no avanza. Hemos pedido datos sobre cuántos mayores de 65 hay inscritos y cuántos pagan tarifa reducida, pero no los facilitan”, explica Suñer. En Chamberí viven 143.807 personas y el 24% tienen 65 años o más (34.391).

La empresa Go Fit también gestiona el polideportivo municipal de Peñagrande, en el distrito de Fuencarral-El Pardo, que abrió en 2018, cuatro años después que el de Vallehermoso, y los vecinos mayores de 65 también se quejan de que su lista de espera no se mueve desde la inauguración. En la capital, 13 de los 80 polideportivos municipales siguen el modelo público-privado, y cuatro de los cinco inaugurados durante el mandato de José Luis Martínez-Almeida operan bajo ese sistema.

José Ángel Guerrero aún no ha cumplido los 65, pero su mujer sí. Ambos se acercaron al Viding Alcántara, en el distrito de Salamanca, para inscribirse y dispuestos a esperar alrededor de un año, que es lo que suelen tardar en llamar, al menos a quienes pagan la tarifa normal. “Mi mujer cumplió 65 años y se apuntó una semana antes que yo, en junio de 2024. Ella tiene miles de personas delante en la lista. Según los datos que nos han dado [en el polideportivo], hay una bolsa de más de 6.000. Cada tres meses pregunto y no hay avances”, relata. En la página web indican que el último número que han llamado de la lista de espera de los mayores es el 851. La mujer de Guerrero es la 6.556.

Las quejas, señalan Suñer y Guerrero, se han ido acumulando en estos polideportivos con los años. En una reseña de 2022, una usuaria decía sobre el Vallehermoso: “Quisiera saber el protocolo que llevan para aceptar jubilados. Al pagar menos cuota, no les interesa llamarnos; he llegado a esta conclusión. Si te apuntas en la lista de no jubilados, te llaman rápidamente y si estás en la lista de jubilados, tienes que hacer una espera de años”. Otro comentaba que ella y su marido, ambos mayores de 65, llevan esperando a que les llamen desde 2016. Y así, decenas: “Llevo desde octubre de 2014 pagando la cuota normal familiar, a pesar de que mi marido va a hacer 71 años y yo 66, pero no tenemos la cuota de mayores; hoy he vuelto para preguntar cuánto faltaba para tenerla”.

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