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Más Madrid pide la dimisión de Ana Millán por su papel en el caso de acoso sexual y laboral en Móstoles

El partido pide que la número tres del PP madrileño deje de tener “impunidad” por su aforamiento, que ya la ha salvado de una investigación judicial por prevaricación administrativa. El PSOE ha pedido declararla ‘persona non grata’ en la Asamblea

La vicepresidenta primera, Ana Millán, durante un pleno en la Asamblea de Madrid.Jaime Villanueva

Más Madrid ha enviado una carta a la mesa de la Asamblea para solicitar la dimisión de Ana Millán de su cargo de vicepresidenta primera de ese Parlamento, a raíz de conocerse su implicación en el caso de acoso del alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, a una exconcejala municipal de la formación. El partido de izquierdas cree que la número tres del PP madrileño ya ha tenido suficiente “impunidad” y su intento de silenciar el acoso sexual y laboral sufrido por esta mujer solo es la gota que colma el vaso: su nombre aparece en una investigación judicial por un caso de prevaricación administrativa en el Ayuntamiento de Arroyomolinos, de la que se ha librado debido al aforamiento que le otorga su cargo de diputada regional. El PSOE madrileño, además, ha registrado una proposición no de ley para que la Cámara declare a Millán persona non grata para ocupar el puesto.

Ana Millán ha sido una pieza clave en el intento del PP madrileño de banalizar el acoso sexual y laboral que denunció la exedil de Móstoles ante sus superiores. Aunque la afectada pidió reunirse directamente con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para contarle su caso, su gabinete prefirió enviar a Alfonso Serrano, secretario general del PP en la región, y a la propia Millán para que hablaran con la mujer. La posición de ambos fue la misma: tratar que la entonces edil no denunciara estos hechos con la justificación de que ayudarla no pasaba por “hacerlo público” porque eso iba a “hundirla” a ella en lugar de a su acosador. El papel de Millán en ese encuentro, ocurrido en marzo de 2024, y en un segundo, en abril del mismo año, fue el de una conciliadora ambigua. A la vez que le decía “vamos a parar esto” o “es un acoso de manual”, le lanzaba a la concejala frases como “lo que no puede ser bueno para ti es una denuncia en el juzgado, porque te comen” o “yo no sé qué entiendes tú por amparo, nuestro amparo fue decirte: vete a casa, habla con tu marido”.

“Hemos conocido como ante un caso de tal gravedad la vicepresidenta primera de la Asamblea de Madrid en vez de garantizar una investigación garantista que determinara la veracidad y consecuencias de los hechos, hizo lo posible por silenciarlos, evitar su investigación y, en definitiva, garantizar la impunidad, que no es una manifestación de la presunción de inocencia sino más bien un antónimo de la misma”, denuncia Más Madrid en la carta enviada a la mesa, firmada por su portavoz, Manuela Bergerot.

Su exigencia es que los representantes públicos deberían tener “una posición firme de acompañamiento y ayuda a sus víctimas y de prevención y lucha contra el acoso” y que es necesario que existan y se apliquen los protocolos para evitar que ocurran hechos como los de Móstoles, o los ocurridos en Ponferrada, remontándose a más de dos décadas atrás con el caso de acoso sufrido por Nevenka Fernández. “Tales protocolos no pueden ser un papel mojado para cumplir nominalmente y garantizar la impunidad de quienes cometan acoso sexual y laboral”, aseguran, y agregan que “cuando se busca el silencio y la resignación sin investigación alguna de quienes denuncian estos casos, se está garantizando esa impunidad y, por lo tanto, la perpetuación de situaciones de abusos machistas”.

Para Más Madrid este caso reafirma la inaptitud de Millán para ostentar cargos públicos, porque no es el único. La vicepresidenta de la Asamblea asumió ese cargo en 2022 ―ese año también se convirtió en gestora del PP de Fuenlabrada―, cuando estaba en marcha la investigación del caso Neverland, con origen en el caso Púnica, por irregularidades en contratos públicos en una época en la que Millán era concejala de ese municipio, del que llegó a ser alcaldesa. Con su ascenso como diputada regional de los populares, Millán ganó la impunidad parlamentaria. “Reiteradamente se ha beneficiado de su condición de aforada, que ha impedido que se someta a la investigación judicial”, reclama Más Madrid.

El PSOE en la Asamblea de Madrid ha registrado una proposición no de ley en la que solicitan la declaración de Millán como persona non grata para el cargo que desempeña actualmente y para que la Cámara muestre su “rechazo” a la violencia machista. También han pedido que inste a los partidos a tener un protocolo antiacoso que proteja, sobre todo, a las víctimas.

“¿Cuál es el protocolo que tiene el Partido Popular para defender a una víctima de abusos en su partido? ¿Publicar su identidad para exponerla aún más, amenazarla con lo que puede pasar si denuncia?”, se ha preguntado la portavoz de los socialistas en la Asamblea, Mar Espinar, en declaraciones a los medios tras la Junta de Portavoces de este lunes. Espinar se refiere a la filtración de datos personales de la presunta víctima de acoso por parte del gabinete de Ayuso, dirigido por Miguel Ángel Rodríguez, que difundió los correos que intercambiaron con la exconcejala sin anonimizar todos sus datos personales, en cumplimiento de la petición de privacidad de la denunciante. Los socialistas han solicitado, además, que Bautista comparezca ante la Comisión de Mujer de la Asamblea de Madrid.

Según Más Madrid, las recientes sentencias del Tribunal Constitucional que han determinado que los miembros del grupo popular de la Mesa de la Asamblea de Madrid “vulneraron los derechos democráticos de los grupos de la oposición” con el veto a sus peticiones y la inadmisión de sus iniciativas demuestran el interés de la derecha por que la democracia madrileña funcione “al margen” de una verdadera democracia. “Sólo este hecho ya merecería que esos cuatro miembros de la Mesa tuvieran el decoro de renunciar a sus cargos y así mostrar su voluntad de devolver a la Asamblea de Madrid a los cauces democráticos de los que nunca debieron sacarla”, añaden.

En su carta, Bergerot defiende ahora que Millán debe abandonar su puesto, “al menos”, como vicepresidenta primera de la Asamblea de Madrid, y presiona a la mesa, encabezada por Enrique Ossorio, para que la obligue a ello. En sus palabras, este sería un acto de “dignificación” del Parlamento madrileño.

El portavoz del PP en la Asamblea, Carlos Díaz-Pache, ha respondido a la petición de Más Madrid de forma tajante: “Ni Ana Millán ni nadie más [por el alcalde y por Serrano, directamente vinculado con las presiones a la edil para que no denunciara] va a dimitir por una actuación que fue correcta”, ha afirmado en la rueda de prensa posterior a la junta de portavoces. Y ha seguido: “El Partido Popular actuó correctamente, recibió una denuncia, escuchó a la denunciante, abrió un expediente y, al no encontrar ninguna prueba, ningún indicio más allá de la declaración de la denunciante”. Sin embargo, en las reuniones que la exconcejala mantuvo con Serrano y Millán, se le insiste en numerosas ocasiones para que no denuncie.

El PP de Madrid ha vuelto en varias ocasiones sobre el argumento de que el partido actuó bien. Ahora se sabe, gracias a la documentación a la que ha tenido acceso EL PAÍS, que el partido no abrió una investigación efectiva y que el comité nacional de derechos y garantías archivó el caso sin avisar a la exedil, sin escuchar su versión ni citar a los testigos que ella mencionaba en el escrito de 20 páginas que envió al comité. En ese texto ella hablaba expresamente de “acoso sexual y profesional”, del “desprecio” del partido y de las “recriminaciones” recibidas por parte de compañeras que, a su juicio, debían haberle garantizado protección, informa Beatriz Olaizola.

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