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Feijóo insta a Vox a no bloquear el acuerdo: “No puede convertirse en un muro. Porque yo no soy Sánchez”

El líder del PP y el candidato en Aragón piden a la extrema derecha “responsabilidad” para gestionar el resultado de Aragón. Azcón sugiere que ofrecerá que entren en el Gobierno: “Hay que saber cuándo toca arremangarse y ponerse el mono de currar”

02:00
Feijóo: "La gente ya no soporta a Sánchez, ni a él, ni al socialismo"
El presidente en funciones de Aragón, Jorge Azcón, acompañado por el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, este lunes en la sede del partido en Madrid. Foto: Kiko Huesca (EFE) | Vídeo: EPV

Ante la plana mayor del PP, reunida este lunes en Génova para analizar la victoria agridulce en las elecciones de Aragón, Alberto Núñez Feijóo ha lanzado un mensaje con carga de profundidad a Vox. El líder del PP ha dedicado el final de su discurso a pedir al partido de Santiago Abascal que no bloquee los gobiernos del PP. “Vox no puede convertirse en un muro. Porque yo no soy Sánchez”, ha exhortado a los ultras. “No se puede frustrar a la gente, eso no. Aquí se convence, no se impone. Se respeta al más votado. Muros, no”, ha instado a la extrema derecha.

Feijóo ha pedido a los de Abascal “responsabilidad” para entenderse con el PP en torno a los “puntos de acuerdo coherentes entre sus votantes y los del PP”, un mensaje que también ha repetido Jorge Azcón. El barón aragonés no ha sido explícito, pero ha sugerido que les ofrecerá que entren en su futuro Gobierno. “Hay que saber cuándo toca arremangarse y ponerse el mono de currar”, ha instado Azcón, que ganó las elecciones, pero perdió dos escaños y necesita el respaldo de los ultras para ser investido.

No es nada habitual que Feijóo se dirija a Vox de forma tan clara y en un discurso ante la Junta Directiva Nacional del PP, donde están representadas todas las fuerzas vivas del partido. Pero el resultado de las elecciones en Aragón, en las que Santiago Abascal vuelve a tener la sartén por el mango de la gobernabilidad, ha obligado al líder del PP a hacerlo. Feijóo se ha dedicado a tratar de convencer a los ultras de que cambien de estrategia y se entiendan con el PP, pese a que estos no paran de crecer en las elecciones haciendo justo lo contrario.

“Respetamos a todos sus votantes, pero también pido respeto a los nuestros, que son la mayoría”, ha lanzado Feijóo a los de Abascal. El jefe de los populares ha advertido a los ultras de que “no confundan un buen resultado de ser terceros con ser primeros” y les ha instado a “no repetir los errores de 2023”, en referencia a la campaña de las generales en la que ambos se enzarzaron en una guerra abierta que, según el PP, tuvo la culpa de que Feijóo no pudiera gobernar.

El líder del PP cree que la lectura de las elecciones es que el PP y Vox deben entenderse y buscar sus puntos de encuentro. “Las elecciones han dicho que debemos entendernos con responsabilidad, no frustrar a la gran mayoría de aragoneses”, ha subrayado Feijóo. “No somos lo mismo. Seguro que hay puntos de acuerdo coherentes entre sus votantes y los nuestros”. Feijóo ha combinado el palo y la zanahoria, pidiendo a Vox por las buenas un acuerdo, pero amenazándole también de forma velada de que, si no se aviene, puede desgastarse. “No sea que los ciudadanos castiguen a quien no dejen gobernar”, ha deslizado.

El PP no solo ha normalizado los acuerdos con Vox, sino que su intención es que los de Santiago Abascal entren en sus gobiernos a asumir consejerías fuertes, de gestión, para tratar de que se desgasten. Azcón medita ofrecerles la Consejería de Sanidad y la de Asuntos Sociales, para que tengan que bregarse con las listas de espera y la atención a los menores migrantes. El presidente de Aragón ha dejado entrever hoy esa estrategia. “La gran pregunta ahora”, ha reflexionado a su llegada a Génova, “es si Vox está dispuesto a asumir responsabilidades, porque en política hay que saber cuándo toca arremangarse, tomar decisiones y ponerse el mono de currar”.

Azcón ha sido recibido en Génova con el paseíllo de aplausos que el PP suele organizar para los candidatos tras las elecciones en el vestíbulo de la sede del PP. Aunque debajo de ese triunfalismo, las conversaciones en los corrillos entre dirigentes del PP destilaban impotencia y desconcierto por el hecho de que el PP no dé con la tecla para parar a Vox. El siguiente en examinarse en las urnas regionales será Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León, que a su llegada a la Junta Directiva Nacional del PP ha reconocido que “le hubiese gustado un mejor resultado” en Aragón. El barón popular planea ahora una campaña en clave autonómica que marque distancias con Vox. El PP, ha subrayado hoy Mañueco, “es un partido distinto a Vox”.

Pero la prueba de que por mucho que el PP le inste a pactar, Vox sigue su propia estrategia es Extremadura, donde María Guardiola lleva mes y medio esperando para negociar con los ultras. La presidenta extremeña ha respondido hoy a los periodistas que para saber cómo van las negociaciones hay que preguntarle a Vox. “Yo llevo una semana esperando a que contesten un correo para que me den cita y me respondan a los documentos de trabajo que, de manera muy concienzuda y con mucha sensatez, estamos preparando. Lo que quiero es trabajar y avanzar”, se ha quejado.

En paralelo a sus mensajes a Vox, Feijóo ha sido durísimo con el PSOE, elevando todavía más el tono de sus ataques contra Sánchez. Su conclusión es que las elecciones en Aragón dejan la siguiente lectura para los socialistas: “No más Pedro Sánchez. La gente ya no le soporta. Ni a él ni a su Gobierno. ¿Cuántos tortazos más necesita para entenderlo? ¿Cuántas debacles ya para que se vaya?“, ha interpelado de forma retórica. ”El PSOE compite por no quedar tercero. Quién les ha visto y quién les ve”.

Tras los mensajes a Vox y al PSOE, Feijóo ha dejado también reflexiones a la interna. El líder del PP ha prometido a los suyos una “reflexión desde la victoria” sobre por qué el partido no está capitalizando el cabreo contra el Gobierno progresista. “Quizás no somos el mejor desahogo inmediato para el enfado, pero sí somos los únicos que quieren y podemos repararlo”, ha reflexionado ante la Junta Directiva Nacional. “Y ese es nuestro compromiso: reparar esta nación política, institucional y moralmente. Claro que hay una parte de la sociedad que expresa enfado, eso no surge de la nada, surge cuando la política deja de cumplir su función más básica, que es ordenar prioridades y ofrecer un rumbo compartido”, ha subrayado. Y ha prometido a los suyos: “El PP se hace cargo de este malestar no para sacarle rentabilidad política, sino soluciones”.

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