La Xunta verterá al mar y en Red Natura 500.000 metros cúbicos de lodos portuarios
Cofradías de pescadores y ecologistas piden más vigilancia ambiental y compensaciones económicas. El proyecto prevé un gran dragado en la ría de Pontevedra y obligará a suspender el marisqueo

La Xunta lleva más de 15 años intentando sacar adelante unas obras que supondrán verter en alta mar 500.000 metros cúbicos de lodos portuarios. Se trata del dragado de la desembocadura del río Lérez, una gigantesca retirada de los sedimentos acumulados en la ría de Pontevedra durante décadas para aumentar su calado y mejorar la navegabilidad. El proyecto, que costará 12 millones de euros, es polémico por su impacto ambiental. Afectará a los bancos pesqueros y marisqueros y los residuos se tirarán a tres kilómetros del Parque Nacional Illas Atlánticas, el único paraje gallego con la máxima protección ambiental posible e integrado por las Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada. Una treintena de colectivos, entre ellos cofradías de pescadores, productores de mejillón, ecologistas y el sindicato mayoritario CIG, han presentado alegaciones en las que reclaman más vigilancia ambiental y compensaciones económicas.
El organismo autonómico Portos de Galicia defiende la necesidad del dragado porque la pérdida progresiva de calado en el canal del Lérez ha limitado la capacidad de operación de las instalaciones portuarias y pone en riesgo la seguridad para la navegación marítima, esgrime. El proyecto ya se planteó en 2010, pero se acabó frenando ante el rechazo que generó el vertido de los residuos en el entorno de la isla de Tambo. En 2020 se impulsaron nuevos estudios y ahora la Xunta vuelve a intentar ejecutar las obras señalando un punto de vertido en alta mar que ha denominado “zona B” y al que el Ministerio de Transición Ecológica dio el visto bueno hace unos meses.
El área donde se echarán los lodos está en Red Natura, en concreto en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), pero el informe ministerial concluye que “el vertido de material de dragado no conllevaría explícitamente una afección negativa significativa” sobre sus valores naturales. Los lodos portuarios se arrojarán a 2,93 kilómetros del límite marítimo del Parque Nacional Illas Atlánticas. Según los resultados del estudio de dispersión de los residuos, las manchas de turbidez se quedarán a 5,9 kilómetros de la costa de Sálvora y a 7,9 kilómetros de la de Ons. “El impacto se considera poco significativo y compatible”, sostiene el estudio de impacto ambiental que está ya a exposición pública.
Este estudio estima que las consecuencias del vertido de lodos que sufrirán las aves en la ZEPA son “de corta duración y en un espacio reducido” y su impacto “no se considera relevante”. Se alterarán sus zonas de alimentación debido a que se reducirá su “capacidad de detectar presas por el incremento de la turbidez en la columna de agua”, pero “se considera un efecto de muy pequeña magnitud y de corta duración”. Por el “elevado valor ecológico del entorno de la zona de vertido”, se plantean restricciones de velocidad, carga y descarga de los barcos que transportarán los residuos.

Los colectivos que alegan contra el proyecto consideran “preocupante” la composición del material que se verterá en alta mar. Un 15% lo integran finos que se expanden con facilidad y hay materia orgánica “en grandes cantidades” que “favorece la presencia de mareas rojas”, señalan en un comunicado emitido este jueves. Temen que remover tal dimensión de sedimentos conlleve “la dispersión de múltiples contaminantes” y alertan de que las corrientes arrastrarán el material extraído hacia la ría de Arousa.
El proyecto de la Xunta reconoce que las obras son delicadas incluso en la zona de dragado. Los más afectados serán los bancos marisqueros de la ría de Pontevedra, que recibirán un “impacto severo” derivado de “la retirada del sedimento y el incremento de la turbidez durante el dragado”. Se parará la actividad marisquera durante la ejecución de las obras, aunque no se aclara de momento durante cuánto tiempo: “Dadas las implicaciones socioeconómicas, se considera necesaria la aplicación de medidas compensatorias de carácter económico dirigidas al sector marisquero afectado”.
Pescadores y mariscadores reclaman garantías de que se cubrirán económicamente “los posibles daños” a la producción de bivalvos de la ría de Arousa y a los bancos próximos a la zona de dragado en la ría de Pontevedra, además de los perjuicios derivados del “incremento de la intensidad y frecuencia de las mareas rojas”. La treintena de colectivos que comparecieron este jueves en Vilagarcía de Arousa para presentar sus alegaciones se oponen “radicalmente” al punto elegido para verter los lodos portuarios. Recuerdan que está a menos de dos kilómetros del vertedero submarino al que iban a ir los residuos hace unos años y que está algo más cerca del Parque Nacional Illas Atlánticas. Aquella opción se acabó descartando.
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