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En manos de un coleccionista ligado al nazismo, después alojadas en un museo y ahora en Galicia, su verdadero dueño

El Museo Marès de Barcelona devuelve dos esculturas del románico robadas en un monasterio gallego tras la investigación detectivesca de un historiador

Las dos esculturas que fueron expoliadas del pórtico de la iglesia del monasterio de Carboeiro en Silleda (Pontevedra), una de las joyas arquitectónicas del románico en Galicia, están preparadas en Cataluña para regresar a su tierra. Desde los años ochenta las piezas permanecían en el Museo de Arte Frederic Marès, del Ayuntamiento de Barcelona, hasta que en 2023 la Xunta pudo reclamarlas tras el hallazgo casual de unos documentos que probaban que eran objetos robados. Los legajos probaban que habían sido sustraídas en los años cincuenta, dos décadas antes de ser adquiridas por el museo catalán.

El esperado regreso de las dos esculturas se ha retrasado por el tren de borrascas que golpea la península Ibérica. La recepción organizada por la Xunta para oficializar la entrega de las antigüedades el pasado 27 de enero tuvo que suspenderse. El avión que trasladaba a la comitiva catalana no pudo aterrizar en Santiago y regresó a la Ciudad Condal a la espera de que la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude ponga otra fecha para materializar el acuerdo alcanzado entre ambas administraciones para que las esculturas retornen a Galicia.

Tras la reclamación de la Xunta en 2023, el Ayuntamiento de Barcelona se mostró abierto a zanjar el asunto por la vía amistosa. Aparcaba así el no por respuesta que había dado en 2006 al Ayuntamiento de Silleda cuando este le pidió la devolución de las esculturas que se exhibían en las vitrinas del museo municipal, que las adquirió en 1980 por unos 4.500 euros. Las piezas están datadas en el siglo XII y se atribuyen a seguidores del Maestro Mateo, el autor del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago.

Fueron unos legajos hallados por el historiador Francisco Prado-Villar en el Archivo General de la Administración y el Archivo de Galicia los que demostraron que las piezas habían sido robadas. Nada más aparecer los documentos, el entonces titular de Cultura de la Xunta, Román Rodríguez, contactó telefónicamente con el director del museo barcelonés. Ya entonces, el conselleiro resaltó la “buena predisposición” de la entidad catalana. El hallazgo certificaba que estas piezas fueron robadas 20 años antes de ser adquiridas por el museo, que desconocía su origen ilegítimo, y era la prueba que faltaba para reclamar su restitución al Ayuntamiento de Barcelona.

El informe enviado por la Xunta al museo avalaba la procedencia ilegal de estas obras únicas que ya se daban por perdidas, y fue el principal argumento para evitar que el caso derivara en un litigio entre instituciones que además dañaría la reputación de la pinacoteca. Las dos tallas pétreas expoliadas son coetáneas del Pórtico de la Gloria y representan un Cristo en Majestad y los símbolos de los apóstoles San Lucas y San Juan.

A finales de los años setenta ambas esculturas fueron a parar a la colección de Ferdinand Birk Crecelius, un empresario de origen alemán con vínculos nazis, y después fueron adquiridas por el Museo Marès de Barcelona. En la escena del crimen quedaron evidencias de que los relieves habían sido arrancados del tímpano. Solo la tercera pieza quedó a salvo del saqueo, pero con daños visibles que para los expertos son un claro indicio de que también formaba parte del botín y que los ladrones no lograron arrancarla. Paradójicamente, en 1991, el museo barcelonés las cedió a la Xunta para formar parte de la exposición Galicia no Tempo organizada en Santiago.

Francisco Prado-Vilar, investigador distinguido de la Universidad de Santiago y del Centro de Investigación Universitaria de Paisajes Atlánticos Culturales (Cispac), investigaba la trazabilidad de las tallas de la catedral de Santiago que expolió la familia Franco y que acaban de ser devueltas cuando se topó con la clave de este otro caso. “Fue un descubrimiento inesperado, era la prueba de la procedencia ilegal de las piezas que adquirió el museo catalán y que ellos no sabían”, relató el historiador a EL PAÍS.

El documento crucial localizado por Prado-Vilar es una carta fechada en octubre de 1957 que le había enviado José Filgueira Valverde, apoderado entonces del Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico en la provincia de Pontevedra, a la Dirección General de Bellas Artes. En ella hacía alusión al monasterio de Carboeiro e informaba que, pese a la vigilancia de la Guardia Civil, “proseguían los destrozos y robos que han culminado con la sustracción de las dos piezas más bellas de la escultura”. En la misiva que se conserva en el Archivo General de la Administración, Filgueira añade que “se ha dado cuenta a la autoridad gubernativa para que la policía trabaje en la identificación del delincuente y posible recuperación de las piezas”, según recoge el documento.

La Xunta y el Ayuntamiento de Barcelona buscan una nueva fecha para celebrar el acto de recepción en Galicia. Será el actual titular Cultura del Gobierno gallego, José López Campos, quien recibirá, probablemente en el Museo das Peregrinacións de Santiago, al concejal de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcè, y al director del Museo Marès, Salvador García Arnillas, para explicar juntos los términos del acuerdo por el que las piezas románicas retornarán a su lugar de origen. El monasterio de Carboeiro es la principal joya arquitectónica y turística de Silleda y uno de los entornos más visitados de la provincia de Pontevedra.

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