El regionalismo se hace fuerte en León
UPL, el partido que encarna la demanda por una autonomía propia, aspira a romper todos sus techos
La céntrica calle de la milenaria Astorga (León, 10.305 habitantes) bulle como cada martes con el mercadillo semanal. A los tenderetes de zapatos, camisetas o lencería se han sumado otros menos habituales: los de los partidos a la caza del voto. Allí se han plantado el PP, el PSOE y hasta Se Acabó La Fiesta (SALF), que apenas atrae público al cartel con la fotografía de Alvise Pérez y un lema que parece sacado de la solapa de un libro de autoayuda: “Perseverancia, fuerza y fe”.
Solo un par de metros por delante, la gente se arremolina frente a la pequeña carpa morada de Unión del Pueblo Leonés (UPL), donde se reparten folletos, bolígrafos, banderas de León y las papeletas para el próximo domingo. Aquí la propaganda suena menos evanescente: “Defiende lo tuyo. Ni Valladolid ni Madrid lo harán. Cuenta con nosotros”. Se espera a la candidata, Alicia Gallego, la única mujer cabeza de lista entre la media docena de formaciones con posibilidad de representación parlamentaria en las elecciones autonómicas del próximo domingo. A unos pocos metros, junto a la carretera, con la silueta de fondo del palacio que Gaudí levantó en la localidad, la megafonía del coche de UPL proclama: “Muchos leoneses consideran deseable la autonomía propia. Pocos la consideran probable. Pero así empiezan las cosas importantes”.
Ese programa que UPL defiende desde hace 40 años —la segregación de la actual comunidad y la creación de una autonomía propia en lo que denominan la Región Leonesa, Salamanca y Zamora incluidas como territorios del antiguo Reino de León— sigue pareciendo inalcanzable en el corto plazo. Gallego se conformaría por ahora con poder debatirla en las Cortes regionales. Pero no hay ningún pronóstico estas elecciones —de las encuestas, de los analistas independientes, de los partidos rivales en conversaciones privadas— que no contemple una importante crecida de la marea leonesista.
UPL ya conquistó hace cuatro años los mejores resultados de su historia, con más del 21,31% de los votos y tres procuradores en las Cortes con sede en Valladolid. Las municipales de 2023 marcaron otro hito. Los regionalistas lograron una treintena de alcaldías, entre ellas, por primera vez, cuatro en minúsculos municipios de Salamanca y otra en Zamora. Ahora son el socio de gobierno del PSOE en la Diputación leonesa. La candidata, secretaria general del partido y procuradora en la última legislatura, ejemplifica ese ascenso. Alcaldesa de Santa María de Páramo, un municipio de un millar de habitantes “en el que imperó mucho tiempo el caciquismo”, reseña, llegó al cargo de forma apurada. Tras vivir una primera legislatura con una exigua minoría, a la segunda oportunidad arrasó al obtener 8 de los 11 concejales en disputa. La aspiración de UPL ahora es sumar al menos otro escaño alcanzar el equivalente al 5% de los votos en toda la comunidad —en 2023 se quedó en el 4,3%—, lo que le permitiría formar grupo propio en las Cortes.
“Somos constitucionalistas y leonesistas, no independentistas ni nada parecido”, advierte Gallego. Su reivindicación, subraya, es la que llegó a sacar a la calle a 80.000 leoneses en 2020 o a más de 100.000 en 1983, cuando se constituyó aquella macrocomunidad contra la que nació UPL. La misma demanda que han avalado mediante mociones más un tercio de los ayuntamientos de la provincia, incluido el de la capital. Allí, el alcalde, el socialista, José Antonio Diez, también se declara partidario de la autonomía propia y arremete contra “el centralismo exacerbado de Valladolid”. “Si esta provincia avanzara, sería más fácil aplacar la demanda, pero hemos retrocedido”, explica Diez.
El leonesismo progresa empujado por el enorme sentimiento de agravio y de abandono en un territorio que representa como pocos la “geografía del descontento”, en expresión de los sociólogos de la Universidad de Salamanca Víctor Gago y Ángel Martín. Mientras camina por el mercadillo de Astorga, la candidata de UPL va desgranando cifras: “Tenemos 3.000 euros menos per capita que la media de la comunidad, nuestra tasa de actividad solo ha crecido un 20% frente al 60%, hemos perdido el 16% de nuestra población, 170.000 personas en 40 años…”. Y el Instituto Nacional de Estadística prevé otras 20.000 menos en los próximos 15. “Yo quiero vivir en León, trabajar en León, quiero quedarme aquí”, exige Gustavo Diez, estudiante de Derecho y miembro de las juventudes del partido. “Pero hoy es muy difícil eso. El medio rural está desapareciendo, en muchos pueblos ya no quedan ni tiendas… No vamos a comprar los sueños que nos venden desde Madrid y Valladolid”.
En la pasada legislatura, UPL intentó que las Cortes votasen una propuesta para celebrar una consulta sobre la segregación leonesa. “PP y Vox impidieron el debate argumentando que no existía un reglamento previo para la consulta, cuando eran ellos los que tenían que haberlo hecho”, reprocha Gallego, que insiste en que siempre se ceñirán al marco legal.
En su aspiración de transversalidad, UPL rehúye los intentos de ser etiquetada dentro del eje derecha-izquierda. Algunos aspectos de su programa marcan claras distancias con los postulados más conservadores: una cerrada defensa de la sanidad y la educación públicas, así como de las políticas contra la violencia de género. ¿Y con quién son más proclives a pactar? “No queremos consejerías, ni direcciones generales, ni ningún cargo. Queremos las inversiones que necesita esta tierra”, responde la candidata sin mostrar más preferencias.
Gallego recorre el mercado de Astorga arropada por colaboradores y simpatizantes. De súbito, asoman enfrente las figuras inconfundibles de varios guardaespaldas, con sus aparatosos pinganillos a la vista. En medio, un visitante con el que ya contaban: el líder de Vox, de gira por toda la comunidad. Los dos políticos se cruzan sin saludarse. Alguien de la comitiva de UPL ofrece un folleto a Santiago Abascal, que lo rechaza amablemente: “¡Ya me lo sé!”. Los regionalistas constituyen un competidor para Vox en dos terrenos: el medio rural y el voto joven. “Muchos jóvenes van con Abascal solo para hacerse una foto con un famoso”, asegura Gustavo Diez. “Abascal viene aquí a hablar de problemas que no existen. En León no hay tantos inmigrantes como en otros lugares y los que hay solo vienen a colaborar. Nosotros también somos un freno a Vox”.
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