Los candidatos andaluces viven su particular semana preelectoral de Pasión
Moreno y Montero aprovechan el acontecimiento popular que es la Semana Santa de Sevilla para multiplicar sus visitas a hermandades. “La elección de cofradías no es casual”


“Hay un paréntesis. En la Semana Santa no hay política, no hay sensación electoral”. El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, hacía esta reflexión a los medios el Domingo de Ramos, siete días después de haber fijado la fecha de las elecciones autonómicas para el 17 de mayo. El paréntesis al que aludía el barón popular, sin embargo, se ha llenado con un maratón de visitas a hermandades por seis provincias andaluzas: una precampaña electoral sin mítines, pero con asistencia de público —y potenciales votantes— cofrade y exposición mediática asegurada. Utilizar la Semana Santa como un escaparate electoral no es nuevo; el propio Moreno lo hizo justo hace cuatro años, cuando aún no se habían convocado los comicios, y la candidata socialista, María Jesús Montero, también ha multiplicado desde el Jueves Santo su presencia en ofrendas y procesiones en un número similar de territorios. “Esto viene de antiguo; quienes tienen el poder o tratan de acceder a él buscan visibilizarse y la Semana Santa andaluza, que es un gran acontecimiento popular, les permite, a algunos, convertirlo en un plató”, señala Isidoro Moreno, antropólogo y especialista en la Semana Santa.
“Esta semana solo puedes ocupar espacio haciendo lo que está haciendo la gente, que es ver pasos; por tanto, te vas a ir allí donde la gente te vea y donde tengas más capacidad para arrastrar votos”, indica Ana Salazar, politóloga y directora de Idus3. “Allí vas a encontrar esas filias que hacen que al final generes ese vínculo con el votante”, abunda. Por eso, la elección de las hermandades que los políticos visitan en estas fechas no es casual. Más allá de la Borriquita, en la que está todos los años porque sus hijos salen en ella el Domingo de Ramos, las cofradías a las que ha acudido Moreno esta Semana Santa son, en general, de corte popular y de barrio, como la Hermandad del Trabajo, en el Zaidín, la primera que visitó en Granada el Lunes Santo; o la Nuestro Padre Jesús Caído, con la que inició su periplo por Cádiz el Martes Santo por la tarde; o la de Zamarrilla, a la que acudió en Málaga el Miércoles Santo antes de concentrarse para portar el trono del Santísimo Cristo de la Exaltación, el titular de su hermandad de las Reales Cofradías Fusionadas.
“El Caído es popular y muy querido en Cádiz por la gente trabajadora y la clase media, media-baja. Es la hermandad más populosa del Martes Santo aquí y en el parque esa noche no cabía un alfiler. Moreno quiso estar con una hermandad que ofreciera esa imagen de la ciudad”, cuenta un devoto conocedor de esa cofradía, que pide anonimato. El Martes Santo por la mañana, el presidente de la Junta había acompañado a la Virgen de los Dolores de la Hermandad del Cerro del Águila, en Sevilla. Un barrio de clase obrera, donde el PSOE fue el partido más votado en las municipales de 2023. Moreno hizo una levantá —llamar a los costaleros para elevar el palio— dedicada a las víctimas de Adamuz e inició con los nazarenos el recorrido portando una vara. Allí también estuvo Montero, aunque con una presencia mucho más discreta. No hubo convocatoria a los medios y el PSOE de Andalucía difundió una foto horas después en la que se la veía mezclada con otros asistentes junto a Francisco Carrera Iglesias, Paquili, presidente de la Asociación de Arte Sacro de Andalucía y una institución en el barrio.
“En ambas formas de aparecer en esa hermandad hay una intención. Son buscadas y van dirigidas a un público distinto”, analiza Salazar. “Moreno con la vara y haciendo la llamada tiene un punto más performático, dirigido a afianzar a su propio votante, hace lo que espera un votante conservador, pero en un barrio obrero; mientras que el Montero busca la profundidad en otros aspectos: no solamente está cubriendo la cuestión religiosa, sino que aparece entre la gente, en los barrios, que es un término al que se alude mucho en ese partido”, abunda.
Moreno empezó su particular periplo cofrade el Domingo de Ramos y, él mismo reconoció, que hasta el siguiente domingo no volvería a pisar su casa. Montero tardó más en hacerse ver, aunque entre el jueves y el sábado también visitó hermandades e hizo ofrendas en varias provincias andaluzas —el miércoles también estuvo viendo cofradías en Huelva, también a pie de calle—. Sus apariciones, avanzaban fuentes del PSOE de Andalucía “no serán tan teatralizadas como la del presidente de la Junta”.
Los equipos de ambos candidatos inciden en que la ruta de visitas cofrades se determina en función de las invitaciones que les realizan las propias hermandades. Además de en El Cerro, el presidente de la Junta y la exvicepresidenta primera del Gobierno también coincidieron, aunque esta vez no al mismo tiempo, en la cofradía del Abuelo de Jaén, una de las devociones más populares de la Semana Santa andaluza: Montero lo hizo en la mañana del Jueves Santo y Moreno a la salida del paso en La Madrugá. “La decisión de visitar unas cofradías u otras no es casual. El PP va a elegir hermandades obreras, populares, para tratar de ganar votos en ámbitos que no son los suyos, que ya los tienen controlados”, apunta el antropólogo.
“La Semana Santa es un fenómeno universal para todos los andaluces, sean católicos practicantes, agnósticos o ateos, no es una expresión estrictamente religiosa, es una expresión cultural mucho más amplia”, apunta sobre la tracción que esta fiesta tiene en esta comunidad Sergio Pascual, politólogo, antiguo secretario general de Podemos Andalucía y costalero de la hermandad de los Estudiantes, e imbrica en este carácter universal el hecho de que el anticapitalista José María González, Kichi, promoviera la Semana Santa gaditana cuando él era alcalde de Cádiz. “Moreno y Montero saben que la inmensa mayoría de andaluces y andaluzas tienen vínculos con las cofradías y con ese sentir popular, aunque sea como espectadores, y es obvio que quieren conectar con ellos y ser copartícipes de esta fiesta; lo que sucede es que cuando estas cosas no se han hecho antes, queda muy forzado aparecer como los mayores cofrades del reino”, advierte Pascual.

Eludir la política
“Esta estrategia electoralista es una agresión directa a los valores y a los significados de la Semana Santa andaluza”, sostiene Isidoro Moreno, que apunta no solo a la presencia de candidatos andaluces, sino de políticos del resto de España que suelen dejarse ver por algunas hermandades muy señaladas estos días. El último caso es el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que el Jueves Santo visitó en Málaga la Legión con el Cristo de Mena y estuvo en La Madrugá de Sevilla. “Probablemente haya cofrades y votantes que no apoyen esta conversión de los rituales en espectáculo político, pero buena parte de la responsabilidad es la aceptación de las propias cofradías a que esto ocurra”, se lamenta el antropólogo. La hermandad del Cristo de Mena en 2019 pidió a los entonces candidatos del PP, Vox y Ciudadanos, Pablo Casado, Santiago Abascal y Albert Rivera que no acudieran al traslado de su Cristo de la Buena muerte para no utilizarlo como escaparate electoral, en el caso de Ayuso han alegado que se trata de una visita privada, informa Nacho Sánchez.
Llenar la agenda esta Semana Santa de actos cofrades permite además a los políticos evadir asuntos incómodos. Este lunes se conocía que las citaciones judiciales de los imputados en el caso mascarillas de la Diputación de Almería, donde está implicada la excúpula del todopoderoso PP en la provincia que es su principal feudo electoral, serían justo después de las elecciones andaluzas. Las levantás que preside el presidente de la Junta se dedican a Adamuz, las preguntas de los periodistas delante de los pasos son acerca de cómo discurren estos días, cómo las está viviendo él y su familia, la afluencia de turismo y que no hay conexión con AVE a Málaga. Las fotos son con devotos que le agradecen que esté allí —aunque el jueves en Cabra (Córdoba), un vecino fue detenido por amenazarle—. “La oposición retomará las citaciones judiciales después, pero en esta semana este asunto, que es muy serio, no ocupa ningún espacio”, apunta Salazar.
El intervalo será corto. En dos semanas llega la Feria de Sevilla, otra festividad popular que también será un escenario preelectoral con asistencia de público asegurada y fotos y asuntos amables ante las cámaras.
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