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Los imprescindibles de las Fallas 2026: qué ver y qué hacer en València

Las fiestas quemarán siete toneladas de pólvora en espectáculos pirotécnicos y casi 10 millones de euros en coloridos y espectaculares monumentos falleros

La falla municipal de València, diseñada por José Santaulalia y materializada por su hermano Alejandro Santaeulalia y por Vicente Llácer, es un tributo a la esperanza y contra las guerras. Monica Torres

Las Fallas llegan este 2026 precedidas de tiempo desapacible y un calendario en el que los días grandes de la fiesta caen entre semana. No obstante, València espera miles de visitantes desde este viernes, aprovechando el fin de semana y una tregua meteorológica que ha hecho salir el sol y permitir a los maestros artesanos y a las comisiones falleras alzar con grúas monumentos a 30 metros del suelo. La capital y decenas de municipios más con tradición fallera de la Comunidad Valenciana serán un año escenario de unas fiestas en las que arte, pólvora, música y fuego se entremezclan para despedir el invierno y dar las bienvenida a la primavera. La cantidad de eventos y actividades se multiplica durante estos días, así que dejamos aquí algunas claves para poder disfrutar mejor de unas fiestas que son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2016.

Una ruta por las fallas más especiales. La creatividad, la ironía y la crítica fallera que rebosan los casi 800 monumentos falleros grandes e infantiles que se plantan este año en las calles de València quedarán dentro de una semana reducidos a cenizas. Las comisiones falleras invierten este año cerca de 10 millones de euros en su elaboración. La falla más cara es la de Convento Jerusalén-Matemático Marzal, obra del artista Sánchez Llongo y miembro de la sección de Especial, que cuesta 260.000 euros. Pero hay otros ocho monumentos en la liga de honor que lucharán por el podio en el concurso a la mejor falla del año.

Para verlas, el mejor consejo es un calzado cómodo y echarse a andar porque ir en coche está desaconsejado por los centenares de cortes de tráfico que se dan en Fallas para dar cabida a las carpas de la fiesta, a los monumentos, a los pasacalles, a las zonas de fuegos ... Los monumentos infantiles amanecerán listos el 15 de marzo y los grandes, el 16. Una vez plantadas, riadas de gente suelen dar la vuelta al perímetro vallado para admirarlas pero existe la posibilidad en las de la sección Especial de pagar una entrada para verlas en detalle y sin agobios.

En los últimos años se han puesto de moda rutas y visitas —de pago— por los talleres en la Ciudad del Artista Fallero del barrio de Benicalap, donde se elaboran los monumentos y se incluye comida e incluso un ninot hecho por uno mismo.

Hope, el mensaje antibélico de la falla municipal. Fuera de concurso están las dos fallas municipales situadas en la plaza del Ayuntamiento. La grande, con un presupuesto de 239.000 euros, lleva este año por título Hope, un canto a la esperanza y la resiliencia que deja claro que las guerras nunca son buenas. En la figura central se puede ver la icónica imagen de Charles Chaplin en su película ¡Armas al hombro!, un largometraje satírico sobre belicismo que ahora se convierte en falla para denunciar también todo lo que se está viviendo en el mundo. La obra la firman los artistas falleros Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer, con diseño de Josete Santaeulalia.

El monumento infantil (que ha costado 34.000 euros) lleva por título València es mou (Valencia se mueve), y muestra cómo la ciudad está siempre en constante evolución. En la parte posterior de la falla se incluirá un juego visual que invitará al espectador a adivinar el nombre de las paradas de la red de Metrovalencia. Es obra del artista Mario Pérez, que se estrena en la plaza del Ayuntamiento, con diseño de Paco Camallonga.

La ‘mascletà’ y los fuegos artificiales. Entre el 1 y el 19 de marzo, la cita a las 14.00 horas en la plaza del Ayuntamiento para la mascletá es sagrada, con el ensordecedor ruido y el olor a pólvora. El Ayuntamiento de la capital dispara cada año 19 en la plaza, ocho espectáculos nocturnos (23.59 horas en el puente de Monteolivete), L’Albà de les Falles (15 de marzo, 23.59 horas, en la plaza del Ayuntamiento), la Cavalcada del Foc (19 de marzo, 19.00 horas, desde la calle de la Paz hasta Porta de la Mar), la Nit del Foc (18 marzo, 23.59 horas en el puente de Monteolivete) y la Nit de la Crema (19 de marzo, 23.00 horas, en la plaza del Ayuntamiento). En total, se quemarán siete toneladas de pólvora este año.

Ofrenda de flores a la Virgen. El centro de València se llena las tardes del 17 y 18 de marzo de miles de falleros que desfilan en columnas por diferentes puntos del centro de la ciudad para llevar su ramo de flores en ofrenda al catafalco de la virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, hasta la plaza de la basílica. Unos ágiles vestidores trepan por el catafalco y van tejiendo con los ramos de claveles el colorido manto de la virgen. Cuando se completa, la noche del 18 de marzo, la plaza de la Virgen se convierte en uno de los puntos más visitado por locales y turistas. El dibujo del manto se encarga cada año a un artista y se mantiene secreto hasta los días de ofrenda.

‘Crema’. La noche de la Crema es el 19 de marzo, fiesta de Sant Josep. Es la última jornada de las fiestas, en las que todos los monumentos sucumben bajo el implacable fuego hasta quedar solo cenizas. A las 20:00 h se queman las fallas infantiles y a las 22:00 horas las grandes, a excepción del primer premio de la sección Especial y la de la Plaza del Ayuntamiento, que arderán a las 22:30 y 23:00 horas, respectivamente. Ver cómo el fuego consume las coloridas esculturas de varios metros de alto es una experiencia en sí misma. Cientos de bomberos y equipos de limpieza trabajan a destajo esa madrugada para garantizar la seguridad y que cuando salga el sol la ciudad vuelva a la normalidad.

Los tradicionales buñuelos con chocolate. Para recuperarse de una noche movidita, nada más reconfortante que unos bunyols de carabassa o figa (calabaza o higo) o churros con un chocolate caliente. Hay muchos locales y puestos repartidos por toda la ciudad pero ahí están la Horchatería El Collado, al lado de la Lonja, Casa Piloto en el barrio de Torrefiel, o Bunyols Bienve en el Ensanche.

De tapas o a mesa y mantel. Después de cada mascletà, la costumbre dicta ir de cerveza o refresco y unas tapas. Hay infinidad de locales por todo el centro para hacerlo pero las zonas más concurridas suelen ser las del entorno de la plaza del Ayuntamiento, la calle Caballeros y la plaza de la Virgen, la calle de la Paz y plaza del Patriarca, la zona de Colón y Russafa o el área de San Vicente y el Mercado Central. Para una comida más sosegada, a mesa y mantel, es más complicado improvisar: se aconseja reservar previamente porque algunos días muchos restaurantes y casas de comidas tienen colgado el cartel de completo. Los platos de paella están estos días por todos lados pero la zona del paseo marítimo, junto a las playas de las Arenas y la Malva-rosa es la que concentra mayor número, junto con El Palmar, una pedanía del sur de la ciudad, alejada del núcleo urbano y en pleno paraje de la Albufera.

Que comer fallas de Valencia

Transporte. Si los pies no dan para más con tanta caminata, el Ayuntamiento ha anunciado que los autobuses rojos de la EMT circularán ininterrumpidamente las 24 horas del día durante la semana fallera, eso sí las paradas hay que buscarlas en grandes avenidas que no estén cortadas por los eventos falleros. La EMT ofrecerá tres millones de plazas de bus para poder desplazarse por toda la ciudad desde el 15 de marzo y hasta las primeras horas del día 20.

Metrovalencia ofrece igualmente desde el 13 de marzo y hasta la madrugada del 20 servicio seguido de metro y tranvía. La compañía prevé unos tres millones de viajeros en esos siete días. Hay paros convocados por el sindicato de maquinistas durante los días grandes de Fallas, con servicios mínimos de entre el 75 y el 80%.

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