Un grupo de jóvenes hace cola durante días para conseguir una vivienda pública
“No puede ser que tenga que esperar hasta los 40 años para comprarme una casa”, dice una de las personas que esperan la prerreserva de un piso protegido en Alzira


Miriam Segura, de 28 años, y su novio Nico llevan acampados día y noche desde las siete de la mañana del pasado sábado a las puertas de una agencia inmobiliaria en el municipio valenciano de Alzira (48.236 habitantes) porque este martes, 17 de febrero, se abre el plazo para la prerreserva de 123 pisos de promoción pública que lanza la promotora valenciana Iferga en una de las zonas en auge de esta población situada a 45 kilómetros de València. Desde entonces se turnan, con ayuda de los padres incluso, para que la espera no se haga tan dura. Los precios del mercado normal son inalcanzables para ellos. “No puede ser que tenga que esperar hasta los 40 años para comprarme una casa”, expone esta joven.
Pertrechados con sacos de dormir, hamacas de playa y mantas no se mueven de la puerta de la inmobiliaria José Martí, en pleno centro del municipio. “Los vecinos han sido superamables”, explica la joven, “no han traído café y algo para comer. Y el dueño de la agencia nos ha sacado un cable con luz para que podamos cargar los teléfonos o encender alguna lámpara por la noche”, se explaya Miriam, que permanece caliente gracias a una manta eléctrica. “Estamos sufriendo porque hace mucho aire pero al final es hacerte a la idea. El piso lo vale”, añade esta joven, primera de la cola.
Han planificado turnos de seis o siete horas cada uno como si de una carrera de relevos se tratase. Este lunes encaran la recta final de la espera porque mañana, 17 de febrero, a las 9.30 de la mañana, la agencia inmobiliaria abrirá las puertas para inscribir a cada uno de los demandantes de vivienda por estricto orden de llegada. “Habrá un inspector para que no pase lo que sucedió con la promoción de viviendas en Alicante”, exclama Miriam.
La promotora valenciana Iferga anunció la pasada semana que iniciaba la primera fase del residencial Verge de la Murta, una promoción pensada a cuatro años vista en la que se construirán un total de 440 viviendas, entre renta libre y protegidas, en la plaza Cartonajes Suñer —apellido de una de las dinastías de empresarios más conocidas de Alzira-. Son pisos con dos habitaciones y dos baños. Hay varios tipos de vivienda a partir de los 119.000 euros más impuestos. Los pisos más caros están entre los 130.000 euros y los 145.000 euros.
Cada uno elegirá el piso que quiere y para marzo o abril tendrán que abonar un 10% del precio y a partir de que comience la obra y hasta la entrega de llaves, tendrá que abonar en mensualidades otro 10%. “Por eso nos interesan tanto estos pisos: porque es obra nueva y tienes facilidades para pagar”, apunta Miriam. La joven se independizó a los 25 años, “y a qué mala hora, la verdad”, exclama, y aunque ella y su pareja no tenían un alquiler muy elevado, al final es un alquiler, “y el dinero no va a ningún lado”. Quieren formar una familia y no les gustaría hacerlo en un piso de alquiler. Como les es imposible pagar el alquiler y las mensualidades del piso nuevo, en cuanto lo reserven, se tendrán que ir a casa de sus padres a vivir los dos años que está previsto que dure la construcción. “Es una forma de poder asimilarlo porque si no, es imposible”, añade. Ambos tienen contratos indefinidos, pero no son nóminas altas y entre pagar los gastos de luz, agua, seguros y el alquiler, les sobra 100 o 200 euros al mes. “No puede ser que tenga que esperar a los 40 años para comprarme una vivienda”, concluye.
Los últimos en llegar la cola han sido una madre y su hijo, que prefiere no identificarse. Natalia, de 50 años, intenta apoyar a sus dos vástagos de 28 y 25 años. “El panorama es un poco desolador porque no pueden independizarse. Ahora están pagando por el alquiler de una habitación 250 euros”. La madre había oído algo de esta promoción, pero fue una noticia en un medio de comunicación la que le confirmó que había llegado el momento. Llevan a las puertas de la inmobiliaria desde el domingo a mediodía. “Son pisos pequeños y tampoco son tan baratos”, opina, pero intentarán tener opciones para conseguir un ático de los siete y ocho que salen comercializados.
La sexta en orden de cola es Ana, estudiante de 23 años. Se ha traído un libro para distraerse y que el tiempo pase más deprisa. Le ha tocado el turno del lunes por la mañana porque se alterna con su novio, que es quien aspira a otro de los áticos. “Se va a trabajar a las dos de la tarde y está descansando un poco porque ha pasado la noche en la hamaca”, especifica. La pareja se turna junto con la madre de él. Llevan de guardia desde el domingo a mediodía porque oyeron que ya había gente a la puerta y querían elegir piso. Concretamente, uno de los áticos, y como no hay muchos, querían asegurarse.

Ana no va a vivir de seguido en el piso de su novio, pero en la situación en que está la vivienda en este país, tanto para alquilar como para comprar, se presentó la oportunidad y se fueron a la inmobiliaria. “En el caso de los áticos, te obligan a comprar garaje y trastero, y la entrada costaría unos 15.000 euros. Hasta diciembre de 2027 se pagaría el otro 10% en mensualidades, y para el 80% restante recurriremos a una hipoteca”, explica. Ambos jóvenes viven con sus padres. “Lo que hay en el mercado es inasumible. Son indignantes los precios. Y me parece todavía más indignante que los que tienen que regular esta situación: a unos no les interese y otros se opongan para querer colocar a sus amigos o conocidos”, advierte en alusión a lo sucedido con la promoción de viviendas protegidas de Alicante. Una señora mayor, con andador, interrumpe a la joven, sorprendida por la gente que hay en cola. “No, señora, no estoy esperando entrar a un concierto, quiero comprar un piso”, responde con una carcajada a la curiosidad de la anciana.
Rubén Martí, dueño de la agencia inmobiliaria José Martí, situada en la céntrica calle Benito Pérez Galdós de Alzira, calcula que hace al menos 15 años que no se construye vivienda protegida en el municipio. Los pisos allí, al igual que en el resto de España, no están como en los precios de la burbuja “pero casi”, reconoce. “Y La gente joven no tiene opción de comprar inmuebles de segunda mano. Cuando sale esta promoción, de obra nueva, con buenas calidades y buena ubicación, la gente se interesa. Está en una zona en pleno auge y a las personas jóvenes, sin familia todavía, no les importa adquirir un inmueble de dos habitaciones”, alega.
Elegir un inmueble concreto
Martí explica que hay cola para poder elegir un inmueble en concreto del más del centenar que salen para comercializarse. A partir de las 9.30 del martes se harán las prerreservas, no antes: “No puedo recoger ningún nombre hasta ese momento porque es ilegal”. Incluso le van a traer un libro oficial sellado delante de todos para que vean que no hay ninguno apuntado antes. No queremos que nadie piense mal. Son 123 pisos, Luego harán dos edificios más de renta libre, pero de VPO solo hay uno. Es lo primero que se va a hacer y comenzarán las obras a mitad de este año", explica el dueño de la inmobiliaria.
Sobre la expectación creada, Rubén asegura que se esperaba que viniera gente a partir del domingo o el lunes por la noche, “pero me sorprendió gratamente que la gente acudiera el sábado porque se ha esparcido mucho la noticia. Ha sido una sorpresa. Toda la promoción tardará un mes seguro en comercializarse”, calcula. “Estoy intentando empatizar con ellos porque si estuviera en su lugar, también lo haría. No me importaría pasar tres noches para comprar una casa para toda la vida”, considera.
Este agente inmobiliario opina que el precio es bueno porque un piso de segunda mano de parecidas características, seminuevo, puede venderse en Alzira por entre 160.000 y 180.000 euros. “El problema es que falta oferta, no hay producto”, concluye.
Todos los solicitantes tienen que cumplir con los criterios para reservar una vivienda protegida: determinado nivel de renta (en este caso, 54.600 euros brutos anuales) y que no tengan ninguna vivienda a su nombre. Pero en este bloque hay un porcentaje de pisos eservado para personas discapacitadas, después hay otras viviendas —de la planta una a las tres— para personas prioritariamente de menos de 35 años, y a partir de la cuarta altura hacia arriba la puede reservar cualquiera de los que cumplan con las condiciones.
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