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Amélie Nothomb y Han Kang: un Sant Jordi entre champán y rosas

Las dos autoras internacionales que más interés han despertado vivieron la fiesta de formas muy distintas

La escritora coreana Han Kang, durante la firma de libros esta mañana en Barcelona. Carles Ribas

Entre champán y rosas. Así han pasado Sant Jordi dos de las firmas internacionales más esperadas de la jornada. Por un lado, la comedida Han Kang, que solo ha firmado 100 ejemplares —al estilo coreano, muy rápido y eficiente, sin dedicatoria ni foto—, en un turno único a media mañana en el jardín de la librería La Central del Raval. Por otro, la incombustible Amélie Nothomb, que pasó la jornada acompañada de una copa y una botella en una champañera cargada de hielo durante las cuatro horas que se dedicó a firmar.

Kang, premio Nobel de Literatura de 2024, una de las más jóvenes en recibirlo (tiene 55 años), optó por no sobrepasarse y fue muy selectiva. Tras su baño de masas en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) a su llegada el martes, donde congregó a unas 700 personas en una charla sobre la empatía con la escritora Mar García Puig, la coreana concentró su presencia en un único punto y se mostró encantada con que la fiesta de Sant Jordi combinase libros y rosas, ya que es amante de la jardinería. Tinta y sangre, que se publica ahora en castellano y catalán, salió en su idioma original entre La vegetariana (2007) y La clase de griego (2011). De la primera ya lleva vendidos unos 80.000 ejemplares en España, lo que la convierte en una superventas. Se notaba. Empezó a firmar a las 11.30 horas, escoltada por su editor en Random, Albert Puigdueta y las dos intérpretes que la acompañaban, las hermanas Esther y Eun Jin. Lo llevó bien.

Sus lectores fueron precavidos y empezaron a hacer cola a las ocho de la mañana para conseguir su hueco. Una chica había viajado desde Ferrol únicamente para conseguir su firma y la de Amélie Nothomb, que presentaba Psicopompo, su última novela en Anagrama. La autora francesa se quedó sin Sant Jordi el año pasado por caerse de la bici un día antes de su llegada y este año lo exprimió al máximo. Aterrizó a primera hora de la mañana, firmó durante cuatro horas, repartidas en dos turnos entre mañana y tarde, sin separarse de su coqueta copa de cristal y tenía previsto volver a Francia el viernes en un vuelo a primera hora. “Habría que exportar esta fiesta a todo el mundo”, ha contado encantado a la prensa.

La pospandemia había marcado unos años de una tímida presencia internacional en Sant Jordi, pero en esta ocasión se ha notado un repunte de escritores internacionales. Además de la escocesa Ali Smith, que ejerció de pregonera reivindicando el poder colectivo de las bibliotecas públicas, también se ha podido ver firmando al autor estadounidense de thrillers J. D. Barker o al escritor suizo Joël Dicker.

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