Los bares musicales Karma y La Deskomunal anuncian su cierre en Barcelona
La mítica sala de la plaza Real, con casi cincuenta años de historia, ya ha bajado la persiana, y la de Sants lo hará a finales de este año


En pocas horas de diferencia, dos salas de música de Barcelona, el Karma y La Deskomunal, han anunciado su cierre. La mítica sala de la plaza Real, con casi cincuenta años de historia, ya ha bajado la persiana, según anunció este martes por sorpresa en sus redes sociales; mientras que La Deskomunal, en el barrio de Sants, ha comunicado este jueves que dejará de funcionar a finales de este año. Son dos bajas significativas, la primera de rock y música independiente, y la segunda un rincón de cultura alternativa, que dejan la ciudad un poco huérfana de bares que salen de los circuitos más comerciales, que han sido referentes para varias generaciones.
Parece que la época en qué poner una k en el nombre de un local – cuando era una verdadera declaración de intenciones- está quedando atrás. Que al mismo tiempo anuncien que terminan su función dos salas con cierto espíritu transgresor no es un buen indicativo del momento por el que pasa el ocio nocturno en Barcelona, donde todo se uniformiza como la moda.
El Karma, una pequeña sala tubular con techos de bóveda que no tenía mucho más que una barra larga, la zona del dj y la pista, ha sido escenario de muchas historias personales de varias generaciones de barceloneses, que también han incluido en sus historias escritores como Francisco Casavella o directores como Ventura Pons. Fue siempre fiel a la música rock, donde siempre sonaban guitarras en sus variantes más bailables.
Con un comunicado en redes sociales, los propietarios del bar han agradecido a todo el personal su dedicación y a los clientes, los karmeros, el apoyo de todos estos años. Abierto desde 1978 bajo los soportales de esta bulliciosa plaza pegada a la Rambla, solo cerró el tiempo obligado por la administración a raíz de la pandemia de coronavirus. “Karma ha bajado la persiana y no la volverá a abrir”, concluye el mensaje, que ha recibido muchos comentarios de agradecimiento por parte de los antiguos clientes.
Por mala racha o por coyunturas económicas, los cierres no terminan aquí. También ha caído como un jarrón de agua fría en las redes sociales el cierre de La Deskomunal, la sala de cultura alternativa del barrio de Sants, que terminará su etapa de 14 años a finales de 2026. Esta sala de conciertos con restaurante forma parte de un proyecto cooperativo llamado La Comunal, que nació de la alianza de varios proyectos de economía social y solidaria. Aunque con el nombre de La Deskomunal se estrenó en 2020, recogía el testigo de dos iniciativas de larga trayectoria llamadas Koitton Club y Kop de Mà.
En el mensaje que han colgado en sus redes sociales, La Deskomunal anuncia que el viaje terminará a finales de año después de mucho tiempo de lucha y desgaste por mantener un local diferente en la ciudad. Mencionan “inspecciones, denuncias, multas, limitaciones, pandemias, economía de subsistencia, huida de socias, falta de relevo, enemigos internos y enemigos externos” como fundamentos para tomar esta decisión.
Asimismo, reconocen que la “pasión e inquietud” del inicio se ha ido disipando, pero dejan la puerta abierta a encontrar a personas que se impliquen para coger el relevo y poner en marcha un proyecto con el mismo espíritu. En su mensaje crítico con la situación de la cultura y el ocio de Barcelona, consideran que la escena musical ha estado “maltratada desde muy probablemente aquél fatídico 1992”, en referencia a los Juegos Olímpicos.
En Barcelona, montar bares y restaurantes es cada vez más difícil para pequeños emprendedores, sin el músculo financiero de cadenas y fondos de inversión, que muy a menudo montan locales pensando más en el turismo que en el público local. No hace mucho en la plaza Real cerró la histórica Sidecar, y en el barrio de Sants también terminaba otro proyecto cooperativo, Terra d’Escudella, un restaurante de barrio que defendía la cocina catalana con precios populares. Pero donde unos lo dejan otros empiezan. Y hace justo dos semanas ha abierto Bar Dijous en el Eixample, con una cooperativa detrás y sirviendo cocina tradicional. Que la suerte le acompañe.
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