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Silencio, se lee sobre música

El Book Music Festival, único festival en España sobre libros musicales, patenta el auge de este sector editorial

Ambiente del Book Music Festival, una feria de libros de música en el Casinet de Hostasfrancs de Barcelona.Massimiliano Minocri

Resulta una evidencia, estamos recuperando el sentido del tacto en el consumo cultural. En paralelo a la revitalización, comedida, del vinilo, en los últimos tiempos hay un auge del libro musical. Este fin de semana ha habido una prueba con nombre de Book Festival, una feria de libro musical que se celebra hasta este domingo en el Casinet de Hostafrancs, que acoge más de cuarenta expositores, diversas presentaciones de libros, firmas de ejemplares, exposiciones de fotos de conciertos y otras actividades. En esta segunda edición los organizadores aspiran a superar las 3.000 visitas del año pasado, que el menudeo constante de público parecía confirmar. De lo que nadie tenía duda en esta feria, única que se realiza con estas características en España, es que cada día se lee más sobre música.

“Se lee más en general, creo que la pandemia marcó uno de los puntos de inflexión al respecto. Se vuelve a ver gente en metro con ejemplares físicos de libros. No es verdad que los jóvenes no lean, lo he visto en la feria de Frankfurt”. Esto afirmaba Amaia Santana, directora de Liburuak, una de las editoriales que trabajan el libro musical. En los mismos términos se pronunciaba Alfred Crespo, responsable de 66 RPM, otra editorial del sector: “Se lee más, y lo que se consume son buenas ediciones, libros bien editados que me hacen pensar en que, al menos en este ámbito, el libro electrónico y el de bolsillo tienen un recorrido muy corto. Desde luego se recuperan los formatos, hay personas que compran vinilos sin ni tan siquiera tener tocadiscos. Lo que ignoro es si hay suficiente mercado para absorber todo lo que se publica, que cada vez es más. De momento, parece que sí”. La cuestión es que la música también impregna al cómic, como indicaba Martí Pallàs de Reed Book, editorial de cómics musicales: “Gracias al éxito del cómic, en general, los más jóvenes se están acercando a las biografías de artistas en viñetas, y no solo les interesan figuras clásicas, como Freddie Mercury, que es nuestro as en ventas, sino temas contemporáneos como el rap, más en consonancia con su edad”.

¿Pero, por qué se lee más sobre música? Al margen de la revalorización del formato en sí, parece asomar un cierto cansancio por la fragmentación de la información y de los contenidos que transitan jibarizados por la red. Amaia Santana lo apunta al decir: “Como lectora puedo decirte que tras horas ante una pantalla aprecio cada vez más la lectura descansada de un libro. Es un descanso visual, no es una sucesión de píldoras fragmentadas. La única posibilidad de que recuperemos parte de nuestra capacidad de atención, que ya no será la misma de antaño, es leyendo y escribiendo, haciendo arte, recuperando la capacidad de hacer cosas sustanciales, no consumir contenidos en troceados que no ayudan a configurar un sentido crítico”.

A pesar de ello, en el Book festival el perfil del comprador era de un varón, con edad para sentir nostalgia de hace tres o cuatro décadas. “También se está incorporando mucho público femenino, que quizás no viene aquí, pero sí compra en librerías. Por mi experiencia les interesan muchos aspectos como el punk en sus diversas formulaciones y temas de género”, aseguraba Crespo. Esta opinión la refrendaba Joan Redolad, de la barcelonesa Llibreria La Sonora, al constatar la notable presencia femenina en su establecimiento, donde uno de sus libros más vendidos es Patti Smith, éramos unos niños. Santana, en cuya editorial trabaja una aplastante mayoría de mujeres, se apuntaba a estas opiniones, explicando una evolución de su línea editorial: “Digamos que al comienzo éramos una editorial para el público rockero típico del festival Azkena, pero hemos ido abriendo el catálogo a temas sobre el funcionamiento de la industria musical, la crítica cultural y textos sobre artistas como Kathleen Hanna, Tracey Thorn o Lana el Rey, lo que nos permite rejuvenecer a nuestro público”. En otras palabras, los libros musicales ya no solo tienen como destino al fan de los Stones que quieren saberlo todo sobre su idolatrada banda.

Aún con todo, algunas presentaciones versaron sobre figuras de hace décadas. Por ejemplo, Pau Riba, de quien hablaron Jaime Gonzalo, autor de ¡Psicòtic, Pau Riba $ Dioptria! y uno de sus hijos, Caïm Riba. Gonzalo presentó a Pau Riba como un adolescente que hizo de su vida un juego, mientras Caïm hablaba de una personalidad tirando a egocéntrica que cambiaba de actitud haciendo surgir al personaje cuando sus relaciones sociales iban más allá de la familia, ámbito en el que vivía la persona. El libro explora a Riba en todos sus ámbitos, incluidas sus contradicciones y la incapacidad para la toma de decisiones adecuadas sobre su carrera, que según Caïm no gestionó bien.

La reivindicación de la periferia y las fronteras como fértiles espacios creativos y lugares por donde entran las ideas innovadoras pautó la presentación de Los chicos de provincias somos así sobre Los Mestizos, un grupo oscense de fusión avant la lettre que en los años 80 tuvo su momento de gloria. Crecidos entre la época de La movida y del advenimiento del indie, Los Mestizos, significó Juanjo Javierre, líder del grupo y años después implicado en el festival Periferias de Huesca. “Fuimos un grupo de personas que eran iguales a su público”, aseguró Javierre, y reivindicó formar parte de un grupo como una suerte de escuela de vida: “Tocar en un grupo te enseña a hacer cosas en común con otras personas y vivir la responsabilidad de actuar ante tus paisanos en las fiestas del pueblo. No sólo el deporte tiene valores”. Eso sí, de lo que huye Javierre como de la peste es de la nostalgia. “La hemos evitado en el libro, es un libro sin nostalgia y sin amargura, un libro sobre un pudo ser que no nos ha dejado mal sabor de boca”.

Ya en la última parte de la tarde y también sin nostalgia, Aurelio Morata, excomponente de Los Rebeldes, músico y productor discográfico, presentó su libro Melodías Inconfesables, en el que hace un repaso emocional por las canciones que le marcaron su niñez, primeros años de vida adolescente y juventud. La colección de canciones recopiladas, que rompe los tópicos sobre los gustos de un rockero, es amplísima -desde Pop Tops a Tony Ronald pasando por Llach, Muostaki, Albert Hammond o Gilbert O’Sullivan- y nunca las vivió como un placer culpable, llegando incluso a regrabar diez de estas canciones en un CD que acompaña al libro. “Eso sí”, precisó, “cuando tenía veinte años y el rockabilly lo era todo pareció que olvidaba esas músicas, pero siempre estuvieron ahí. Es más, en casa de Carlos Segarra estaba el Viatge a Ítaca de Llach y a Loquillo le gustaban Simon & Garfunkel”. Lo que se aprende asistiendo a una feria de libros musicales.

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