Multitudinario adiós a los cinco adolescentes fallecidos en un incendio en Manlleu
Vecinos, amigos, familiares y miembros de la comunidad islámica se despiden de las víctimas en el polideportivo municipal


El pabellón municipal de deportes del Ayuntamiento de Manlleu está presidido por una lona gigantesca en la que se lee el mensaje: “Celebramos medio siglo de pasión por el baloncesto”. Todo un eslogan que se repite en varios puntos de una infraestructura deportiva que, este viernes, ha sido cedida a la comunidad musulmana del municipio para despedir a los cinco adolescentes -de entre 14 y 17 años- que, el lunes, murieron asfixiados en el incendio originado dentro de un trastero.
Un día después de la tragedia, el pasado martes, comenzó el Ramadán. Este viernes ha sido el tercer día de ayuno de la comunidad musulmana y a las 13.45 horas ha tenido lugar el rezo Dhuhr, el principal del mediodía. Una oración indispensable dentro de los creyentes islámicos. Tras el Dhuhr de Manlleu miles de vecinos se han dirigido -en coche y a pie- directamente al pabellón de baloncesto para despedirse de Mohamed Z., de 15 años; Mustafa B., de 16 años; Amin A., de 15 años; Mohamed M., de 14, y Adam B, de 17 años y dar el pésame a sus familias.
La despedida de los cinco jóvenes ha sido tan multitudinaria que la policía local de Manlleu ha tenido que organizar un dispositivo para no colapsar esa parte del municipio. Junto a los agentes, algunos hombres ataviados con chalecos azules -con la inscripción Comunidad Musulmana de Manlleu- organizaban y gestionaban la llegada de una oleada de vecinos vestidos con chilabas, velos islámicos y hijab.
Dentro del polideportivo, y alineados junto a una pared, se encontraban los cinco féretros -todos iguales- de los jóvenes fallecidos. Justo delante de los ataúdes, filas perfectamente ordenadas de hombres que se inclinaban y rezaban atendiendo a un imán que marcaba, con un micrófono, el ritmo de la oración que todos repetían.
Las mujeres estaban en la parte trasera del pabellón y una lona amarilla les tapaba la visión de los féretros y las dividía de los hombres. Tras unas oraciones, que se han alargado poco más de cinco minutos, los asistentes -solo los hombres- se han dirigido a los ataúdes y los han llevado en brazos hasta las furgonetas de las empresas fúnebres. Una vez estuvieron los féretros en los vehículos, los familiares de los adolescentes han ocupado la pared donde antes estaban los ataúdes y han recibido el pésame.
Algunos compañeros y compañeras de clase de los menores han acudido a la ceremonia y han presenciado los actos desde las gradas. Unos cuantos no eran creyentes islámicos, y era fácil distinguir a las profesoras de los menores. Entre las autoridades se encontraba el alcalde de Manlleu, Arnau Rovira.
En el edificio donde se declaró el incendio, en el número 66 de la calle Montseny, diversas personas han dejado ramos de flores y mensajes de solidaridad y apoyo escritos en la pared. La comunidad islámica de Manlleu prevé repatriar los cadáveres a Marruecos para que puedan ser enterrados allí.
Justo encima de los ataúdes, otra pancarta en el pabellón de baloncesto destaca cualidades de Manlleu: “Compañerismo, respeto, superación…”.
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