Llum Bcn ilumina Poblenou con los pasajes nocturnos de Albert Serra, Lola Solanilla o Eness
El evento que pone luz a la noche barcelonesa vuelve a congregar a una multitud en su decimoquinta edición


Amante declarado de la noche, Albert Serra dedicó su instalación en el festival Llum Bcn a su grupo de música fetiche, Molforts, que compone las bandas sonoras de sus películas, en una de las propuestas más arriesgadas de la última edición del festival Llum Bcn, que se celebra este fin de semana en el barrio del Poblenou, con la participación de artistas como Lola Solanilla, Eness, Cabosanroque, Antoni Arola, Laia Estruch, Marc Vilanova o Desilence, entre muchos otros, sumados a los proyectos de escuelas de diseño, arte y arquitectura y varias propuestas en equipamientos culturales y comerciales. Desde el viernes hasta este domingo, la luz se ha esparcido como una telaraña por todo el Poblenou, donde la ciudadanía ha disfrutado con ojos de búho del arte más contemporáneo.
Fue en 2018 cuando el festival de las artes lumínicas traspasó las calles donde nació, en la ciudad antigua, para irradiar el Poblenou, un barrio de pasado industrial con espacios abiertos que se estaba convirtiendo en el más tecnológico y le ha permitido crecer a lo largo y ancho. Tal es así que ahora se proponen diferentes recorridos para visitar el festival sin perderse, aunque a poco que uno callejee va encontrándose instalaciones a un lado y otro, hasta una cuarentena. El éxito ha sido abrumador: 300.000 personas lo visitaron el año pasado.
Si por si sola esta zona ya concentra vanguardismo, con el Llum Bcn deslumbra como laboratorio de innovación tecnológica y artística. El mejor ejemplo son los rayos verdes de Laser Faces, del diseñador Antoni Arola. La instalación traza un recorrido tridimensional por las calles, especialmente la Diagonal, para establecer un diálogo con la arquitectura que choca directamente contra la Torre Glòries, a la vez que invita a gozar de la oscuridad como estrategia más sostenible y menos invasiva para las horas más negras del día.

Por ahí se mueve el lema del festival, Pasajes nocturnos, que los artistas han interpretado de diferentes maneras. Sin duda, uno de los que explora la noche de forma más convencional es el de Albert Serra, que ha proyectado en la inmensa pared lateral del Dhub un concierto de Molforts, donde se podía ver el rostro del cantante, Xavi Gratacós, y los ojos del bateria, Enric Juncà, envueltos en una música inclasificable como los filmes del cineasta. Los mismos miembros de esta banda de Banyoles acudieron al estreno el viernes para ver qué había hecho el director con las grabaciones de algunos de sus conciertos, mientras los primeros espectadores se preguntaban quién era aquel enorme rostro en la pared del Dhub que a alguno le recordó a Dalí.

Entre el batiburrillo de proyectos, se nota que los profesionales tienen mucho más presupuesto detrás que las instalaciones de las escuelas que, aún así, resuelven con ingenio sus recursos y con una potente carga social, como el Institut del Teatre, que denuncia la arquitectura hostil que forma parte del paisaje urbano con unas piezas luminosas rojas que emulan los pinchos anti-indigentes, topes metálicos o dispositivos antipalomas que se encuentran por la ciudad.
En el itinerario profesional, uno de los que causa más colas es el de Lola Solanilla, especializada en intervenciones en el espacio público. En el Ágora Berta Cáceres del Parc de les Glòries había cola antes de que fueran las siete de la tarde, hora de inicio, para descubrir Bulla. Como un campo de color verde intenso, casi cuatro mil esferas a diferentes alturas creaban una nube onírica que evocaba un paisaje sublime y delicado, que se podía recorrer de forma circular para abrir la mente a diferentes lecturas e interpretaciones, siempre desde una perspectiva poética.

Tan difícil como ver todas las obras en una noche es referenciarlas. El proyecto de Marc Vilanova en el TNC, con tubos de luces que se mueven en ondas, quiere representar las vibraciones impercebtibles de la ciudad; mientras que Mantra Intervention, del estudio MO:YA en la fachada de RBA, explora el potencial artístico de los sistemas audiovisuales. La imagen y la música generan delicadas composiciones que recuerdan al juego con un caleidoscopio.
El parque del Poblenou acoge una de las instalaciones más visitadas: The Whispering Mountains del estudio Eness, que se definen como arquitectos de la felicidad. Sus montañas susurrantes, esculturas hinchables de colores, parecen personajes antropomórficos que se despiertan cuando los visitantes se acercan, hablando como antiguos oráculos que comparten su sabiduría. Un paisaje ideal para tomar las fotografías de rigor que, paradógicamente, quitan todo encanto a la experiencia.

Con un holograma de ella misma, Laia Estruch presenta Aüc en el espacio Oliva Artés del Museo de Historia. La figura humana emerge de la oscuridad como un espejismo luminoso, suspendida en el aire, sin tocar el suelo, gracias a un efecto de ilusionismo llamado Pepper’s Ghost, que genera ilusiones ópticas mediante espejos y proyecciones. Aunque pueda parecerlo, no es nada nuevo, fue desarrollada ya en el siglo XVI. Aquí el propósito es cuestionar como funciona la memoria y el recuerdo de lo más inmediato.
Luz y arquitectura
El festival Llum Bcn, que termina este domingo por la noche, está organizado por el Instituto de Cultura de Barcelona, y cuenta con la dirección artística de la diseñadora de iluminación Maria Güell i Ordis y con la colaboración de la curadora austriaca Birgit Lill-Schnabl. Este año, para sumarse a la Capital Mundial de la Arquitectura, el festival ha incorporado diez instalaciones que combinan la luz con la danza en diez distritos de Barcelona.
Como ejemplos de esta acertada colaboración, un espectáculo de danza aérea en la plaza del Fort Pienc de Sacude Danza, que dejó al público ojiplático; la propuesta de Xavier Bové Studio en el antiguo Canódromo, como un juego de equilibrio y azar; o el paseo imaginario que regalaron Toni Mira i Quartet a los que se acercaron al Born Centre de Cultura i Memòria. Una forma estupenda de entremezclar los eventos de la ciudad.

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