La mitad de adolescentes de 13 años de Barcelona tiene limitado el uso del móvil
Una encuesta de la Agencia de Salud Pública revela que los jóvenes están más insatisfechos con su cuerpo y se sienten más solos

La mitad de los adolescentes de 13 años de Barcelona tiene algún tipo de límite familiar en el uso del teléfono móvil. Así lo señala la última edición de la encuesta Factores de Riesgo en Estudiantes de Secundaria (FRESC) de 2025, elaborada por la Agencia de Salut Pública de Barcelona, que analiza los hábitos y el estado de salud de cerca de 3.700 alumnos de secundaria, bachillerato y ciclos formativos de la ciudad. El aumento de la limitación digital, de casi 20 puntos respecto a 2021, es parte de una larga encuesta que también evalúa el bienestar emocional, los casos de acoso escolar, los motivos de discriminaciones, la satisfacción corporal y el sentimiento de soledad entre los jóvenes. Además, también incorpora escalas para medir la relación con las redes sociales y los videojuegos y, por primera vez, preguntas sobre consumo de pornografia.
La encuesta, que se elaboró por última vez en el contexto pandémico de 2021, se basa en entrevistas a adolescentes de 13 a 19 años en formato online. Entre los puntos analizados, ha identificado que el endurecimiento del control familiar es más visible en los cursos más bajos y en los barrios con mayor renta. Pese a ello, el problema no se limita al número de horas frente a la pantalla. “El uso problemático se asocia al tiempo, pero también al contenido y a su impacto sobre la salud emocional, el sueño y la atención”, han señalado durante la presentación del informe en el Ayuntamiento de Barcelona.
Los responsables del estudio han subrayado que, por primera vez, incorporan escalas internacionales para medir el uso problemático de redes sociales, videojuegos y el consumo de pornografía. Los resultados muestran que los patrones de riesgo en redes sociales son más frecuentes entre las chicas (13,7% frente a 9,7% de los chicos), mientras que el uso problemático de videojuegos se concentra en los chicos (7,4% frente a 3% de las chicas). En el caso de las apuestas con dinero, el porcentaje de varones con conductas “compatibles con un posible problema” ha aumentado cerca de 40% en los últimos cuatro años (del 5.9% al 9,2%).
En relación con el consumo de pornografia, los datos revelan una exposición desigual por sexos. El 85% de los chicos de bachillerato y ciclos formativos reconoce haber visto pornografía alguna vez, frente al 44% de las chicas. La edad media del primer contacto se sitúa en los 12 años y el consumo habitual alcanza al 17% de los varones en los cursos superiores. “La razón por la que preguntamos por primera vez es que en los últimos años se ha observado un incremento claro y necesitábamos ponerle cifras”, han explicado desde la Agencia. Los técnicos han advertido de que diversos estudios vinculan esta exposición precoz con una mayor presión para mantener relaciones sexuales y con la normalización de modelos desiguales.
El impacto del uso intensivo de pantallas se cruza con malestares más amplios. La encuesta detecta un aumento sostenido de la insatisfacción corporal, una tendencia al alza desde 2016. Tres de cada cuatro chicas y dos de cada tres chicos dicen sentirse descontentos con su imagen. El aspecto físico se mantiene como la principal causa de discriminación declarada por los adolescentes, por delante del origen o del género. Los autores del estudio subrayan que existe “una clara brecha de género, con peores indicadores de bienestar entre las chicas.”
El sentimiento de soledad también crece ligeramente entre 2021 y 2025 y es más frecuente entre quienes viven en barrios con menor renta. En esos entornos, casi una de cada cinco chicas afirma sentirse sola, frente a porcentajes más bajos entre los chicos. Al mismo tiempo, el informe recoge algunas mejoras: la percepción de inseguridad al caminar sola por el barrio de noche desciende más de 10 puntos entre las chicas, aunque sigue siendo más elevada en las zonas desfavorecidas.
Con casi cuatro décadas de series históricas, en el balance general, la FRESC confirma avances en la salud percibida. El 74% de los chicos y el 56% de las chicas califican su estado de salud como excelente o muy bueno. También se consolida el descenso del consumo de sustancias tradicionales como el tabaco, el alcohol y el cannabis, especialmente entre los adolescentes de mayor edad. Sin embargo, estas mejoras conviven con nuevos riesgos digitales. El uso de cigarrillos electrónicos se dispara y uno de cada cinco estudiantes de bachillerato y ciclos formativos declara haberlos consumido en los últimos 30 días, un fenómeno en el que el Ayuntamiento quiere influir con más regulación y acciones de prevención.
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