Fuga de familias por el conflicto en la escuela de Terrassa denunciada por ultraconservadora
El curso pasado solicitaron cambio de colegio 68 familias, multiplicando por ocho las solicitudes de años anteriores, aunque solo 25 lo lograron


El conflicto nacido entre un grupo de familias y los responsables de la escuela Mare de Déu del Carme de Terrassa, a raíz de la denuncia por un supuesto giro ideológico ultraconservador, ha generado desconfianza y descontento entre muchos padres, llevándoles incluso a intentar cambiar de centro. El curso pasado, cuando estalló la polémica, presentaron la petición un total de 68 familias, multiplicando por ocho las solicitudes de años anteriores, según los datos a los que ha accedido este diario tras varias peticiones vía transparencia.
El caso de este colegio concertado, conocido también como El Karmel, se dio a conocer en marzo cuando un grupo de familias -150 llevaron el caso a manos de un abogado- denunció un viraje ideológico hacia un “extremismo religioso” y una tendencia “evangelizadora”, en el sentido de que la religión pasaba a ser el centro de todo, de los textos de lectura o las excursiones. También apuntaban a un carácter más ultraconservador, que ejemplificaban en frases como “Freddie Mercury cogió el Sida porque se lo merecía por ser gay” o “Primo de Rivera era el cirujano de hierro que España tanto esperaba”, que especialmente se pronunciaban en la clase de Historia. El grupo de familias aseguraba que ello había coincidido con un cambio en la dirección del centro hace tres años -los Padres Carmelitas se mantienen como titulares-, y la entrada de miembros de movimientos como Comunión y Liberación y el Camino Neocatecumenal, conocidos como Kikos.
Las familias denunciaron el caso ante el Departamento de Educación, que abrió un expediente informativo, que se cerró a finales de noviembre. Mientras, los comentarios en un chat bullicioso con centenares de padres y las informaciones que se publicaban generaron un clima de tensión y desconfianza. A principio de este curso, este diario pudo comprobar a las puertas del centro la sensación de inquietud entre muchos progenitores, que incluso admitían haber intentado cambiar de escuela.
Las cifras así lo demuestran. El pasado curso un total de 68 familias presentaron la solicitud para cambiar a sus hijos a otro centro de la misma ciudad (descartando así las familias que se marchan por cambio de municipio). En concreto, fueron 10 de la etapa de infantil, 32 de primaria y 26 de secundaria. Los datos son muy superiores a los de los dos años anteriores, en que solo se presentaron 8 y 9 solicitudes de traslado. Pero una cosa es intentar cambiar de centro y otra lograrlo, especialmente por la falta de plazas vacantes. De las 68 peticiones se concedieron 25 (3 de infantil, 8 de primaria y 14 de secundaria). Esta cifra también es muy superior a la de años anteriores, multiplicando por cinco las concesiones de los dos años anteriores.
Otro dato es el volumen de solicitudes de acceso: el centro recibió 52 solicitudes en primera opción para el curso de Infantil3, 13 menos que el año anterior, lo que se traducía en que una de las tres líneas de este curso quedaba vacía, aunque posteriormente se ha llenado con peticiones de segunda o tercera opción o matrícula viva.
Falta por ver si la situación se repite esta primavera cuando se abra de nuevo el proceso de preinscripción escolar. Y es que en estos meses el clima en la escuela se ha recrudecido tras la decisión de la dirección de presentar en julio una demanda civil contra tres familias por calumnias, a las que se reclama una indemnización de 37.000 euros.
Para la Plataforma Recuperem el Karmel, formada por las familias críticas, las cifras “son muy preocupantes” y reflejan una “desconfianza profunda” y un “grado de desafección” por parte de una parte de las familias “hacia el proyecto y su dirección”. La agrupación también lo ve como “un fracaso institucional” por la “incapacidad de reconducir el conflicto” por parte del centro. Y para calmar las aguas, no consideran que la demanda sea la vía más adecuada y piden a los responsables del centro afrontar la situación, así como la supervisión del Departamento.
La dirección del centro lo ve diferente y considera que “25 familias es una cifra muy insignificante”. “No nos preocupa porque la escuela está llena”, afirma una portavoz. Asimismo, defiende que las familias confían en el centro y que hay un bien clima. “A lo mejor hay un grupo muy reducido que todavía muestra alguna discrepancia, pero no hay conflicto”, añade. La portavoz del centro se muestra confiada en poder solucionar las discrepancias con estas familias “manteniendo la vía de diálogo”, pero descarta retirar la demanda. “El tema judicial continuará porque el daño reputacional se mantiene”, zanja la portavoz.
Fin del expediente informativo
El expediente informativo iniciado en marzo acabó en la creación, en octubre, de una comisión de conciliación, que emitió un informe destacando los puntos que el centro debía corregir, como la falta de titulación requerida en dos docentes, algunas clases no impartidas en catalán, revisar los contenidos de la materia de Historia y la mala praxis en el cobro de cuotas. La escuela manifiesta su voluntad de colaboración y asegura que los puntos indicados están en vías de solución. “Se nos ha dicho que debemos mejorar la comunicación con las familias y lo estamos haciendo”, asevera la portavoz.
Ello pone punto y final al expediente abierto, aunque Educación supervisará durante dos cursos, vía inspección, que el centro cumple con los acuerdos. Si de detecta que no es así, se inicia un proceso sancionador, sin posibilidad de alegaciones, porque sería un incumplimiento grave del concierto educativo, explican desde el Departamento.
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