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Cerdanyola se resiste a la independencia de Bellaterra: “Usaremos todos los mecanismos posibles. Habría un precedente muy peligroso”

El alcalde acusa a Sant Cugat del Vallès de “deslealtad institucional” por apoyar la anexión del enclave, “basado en intereses económicos y electorales”

Cerdanyola independencia de Bellaterra

Bellaterra ha vuelto a convertirse en el epicentro del choque político entre los ayuntamientos de Cerdanyola y Sant Cugat. La Junta de Vecinos de la Entidad Municipal Descentralizada (EMD) de Bellaterra reactivó la semana pasada una antigua reivindicación y presentó el miércoles una petición formal de segregación de Cerdanyola, junto a otra de anexión a Sant Cugat. En respuesta, el alcalde de Cerdanyola, Carlos Cordón (PSC), ha advertido este lunes de que el Consistorio utilizará “todos los mecanismos políticos, administrativos y judiciales” a su alcance para frenar el proceso, al considerar que podría “generar un precedente muy peligroso”. La decisión final, ha recordado, corresponde a la Generalitat de Cataluña. Además, ha acusado al Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès (Junts) de “deslealtad institucional” por respaldar la anexión “basándose en intereses económicos y electorales”.

Poco habituado, Cordón ha comparecido con semblante serio. “No soy un alcalde acostumbrado a muchas declaraciones, pero en todo caso hoy era la ocasión”, ha afirmado. Según ha explicado, los organismos supramunicipales coinciden en que cualquier alteración territorial debería pasar por un acuerdo entre municipios, una vía que considera inviable en el contexto actual. “La relación entre los dos gobiernos locales está en el peor momento posible”, sostuvo, tras denunciar una “grave deslealtad institucional” por parte de Sant Cugat, al apoyar la anexión del enclave “basado en intereses económicos y electorales”. La última comunicación directa, ha admitido, fue un mensaje de WhatsApp la noche de Reyes. “Esta no es la forma en que deben relacionarse los municipios”, ha reprochado.

Bellaterra ha reivindicado su independencia en diversas ocasiones y el conflicto entre ambas administraciones abrió un nuevo capítulo, ha recordado el alcalde, cuando una comisión vecinal impulsó la creación de la junta vecinal (EMD) como instrumento para promover la salida del municipio. Uno de los argumentos ha sido la afinidad económica con Sant Cugat: la renta media anual per cápita en Bellaterra es de 25.799 euros, frente a los 13.953 euros de Cerdanyola del Vallès y los 23.337 euros de Sant Cugat.

Debido a ello, más allá del choque político, el alcalde alertó de que la segregación abriría “un precedente peligroso” hacia un modelo de agregación territorial basado en la renta, en detrimento de la cohesión social. “De facto supondría el cuestionamiento del modelo de sociedad que compartimos”, afirmó, al advertir de que las zonas con mayor poder adquisitivo podrían desligarse del resto.

En 2015, tras un proceso participativo en el que el 60% de los vecinos se pronunció a favor de la independencia, el Ayuntamiento de Cerdanyola ya había rechazado iniciar el trámite. Sin embargo, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, dictada en junio de 2024, obligó al Consistorio a abrir el expediente técnico, aun pudiendo posicionarse en contra. El fallo judicial también forzó la solicitud de informes a las administraciones afectadas, entre ellas el Ayuntamiento de Sant Cugat, el Consejo Comarcal del Vallès Occidental, el Área Metropolitana de Barcelona y la Diputación de Barcelona.

Uno de ellos, del impacto financiero de una eventual independencia, aún no está cuantificado. El Ayuntamiento de Cerdanyola, según Cordón, trabaja en un informe técnico para justificar la inviabilidad de la propuesta vecinal. El documento, que se prevé hacer público entre febrero y marzo, deberá pasar por el pleno municipal e incluirá datos también sobre el impacto en la prestación de servicios del municipio. También se prevé un plazo de seis meses para que la Generalitat se pronuncie sobre el desenlace del conflicto.

Si no prospera la anexión, el Gobierno municipal plantea reforzar el convenio con la EMD, ampliar los recursos destinados a la junta de vecinos y elevar la aportación directa hasta 600.000 euros, además de partidas extraordinarias para proyectos de mejora del barrio. “Con el presidente de la EMD hemos mantenido siempre un diálogo directo y respetuoso, más allá de las discrepancias”, ha afirmado el alcalde. Sobre el encaje institucional, ha advertido de que, si Bellaterra se incorpora a Sant Cugat, “la EMD desaparecería como administración y pasaría a ser solo una zona territorial”. El desenlace, en todo caso, se espera antes de un verano movido.

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