El Gobierno catalán y ERC aspiran a 4.000 millones adicionales para competencias propias
El acuerdo abre la puerta a arañar más IVA a cambio de las transferencias del Estado, lo que elevaría la nueva financiación a largo plazo a 8.000 millones

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras escenificaron el jueves un acuerdo que se ha cocinado a trompicones en el último año y medio. El cierre final, con su paso por el Consejo de Política Fiscal y Financiera y la aprobación definitiva en el Congreso, se presupone una auténtica gincana que, de salir adelante, aseguraría a la Generalitat para 2027 de 4.687 millones, un 13% más de lo que recibe actualmente. Esa sería una primera fase. Las negociaciones entre la parte catalana (el Govern y ERC) y el Gobierno abren la puerta a una segunda ronda de mejora, que podría ofrecer a las arcas de la Generalitat 4.000 millones de euros a través del sistema de financiación por las competencias que le son propias y que ahora se alimentan de transferencias directas del Estado.
La fecha de la hipotética aprobación del modelo es una incógnita, aún lo es más la de segunda pista. Fuentes del Ejecutivo de Salvador Illa y de los republicanos evitaron concretarla, aunque ese paquete figura como una de las singularidades del nuevo modelo en las que se tiene que seguir trabajando. Se trata de competencias propias de la Generalitat como pueden ser los Mossos d’Esquadra, las penitenciarias o la justicia, entre otras. Las fuentes consultadas consideran que esa cifra se financia en parte por las transferencias directas del Estado, que en 2023 se situaron en torno a los 3.700 millones de euros.
Montero ha señalado en reiteradas ocasiones que el actual modelo de financiación tendrá en cuenta las singularidades de las diferentes comunidades autónomas. Esas peculiaridades se tienen en parte en cuenta en la distribución de recursos por población ajustada —que tiene en cuenta desde el volumen de población hasta su edad o la dispersión territorial que acaba impactando en el coste de los servicios públicos—. Pero existe una segunda posibilidad, y es que las comunidades asuman más recursos directamente a través de más porcentaje del IVA, que con el nuevo modelo pasará (del 50%) al 56,5% en manos autonómicas.
Es decir, que las comunidades que tienen competencias no homogéneas puedan elevar ese porcentaje para cubrir sus necesidades y, a cambio, renunciar a las transferencias directas. Fuentes de ERC señalaron este viernes que esa cifra podría alcanzar los 4.500 millones de euros, lo que podría situar la cesión de un 20% adicional de la caja del impuesto sobre el valor añadido. La modificación tiene sus riesgos, por una posible caída de ingresos en ejercicios de contracción económica, pero es una apuesta por ganar autonomía financiera.
Esa es una de las cuestiones que quedarían por hacer, como es la constitución del Consorcio de Inversiones o el despliegue logístico y normativo para que la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) se encargue de la recaudación de la totalidad del impuesto de la renta, antesala del ansiado control de todos los impuestos. La Generalitat ha reiterado que la Hacienda catalana, en estos momentos, no tiene ni la plantilla ni la infraestructura tecnológica necesaria para asumir un objetivo tan ambicioso como es encargarse de 30.000 millones en tributos.
Con el acuerdo conocido este viernes, la Generalitat daría un paso más en el control de la cesta de impuestos, al elevar su capacidad sobre IRPF (del 50% al 56,5%), sobre IVA y sobre el IVA Pymes (56,5%). La posición difiere, sin embargo, de la posición en la que se puso el Govern cuando lo presidía Pere Aragonès. Entonces presentó una propuesta en la que planteaba controlar toda la recaudación tributaria y después ceder una parte de los recursos al Estado, una propuesta muy próxima a la planteada por Convergència en 2012.
El problema de los Presupuestos
El Govern presuponía que el cierre del acuerdo sobre el modelo de financiación desencallaría un tema que tiene pendiente: que ERC se abriría a negociar los Presupuestos para este año. Illa ha encadenado dos años sin cuentas y necesita esa herramienta para oxigenar su mandato. De hecho, el Govern acaba de prorrogar las cuentas de 2023. A la salida de la Moncloa este jueves, Junqueras enfrió las expectativas, al señalar que quedaba todavía por perfilar la competencia de la Generalitat para hacerse cargo de la recaudación del impuesto de la renta. ERC no tiene la intención de negociar hasta que no haya avances en ese terreno.
Su decisión ha supuesto un revés para el Govern que recordó que cumplen los acuerdos. En una entrevista en TV3, la consejera de Economía, Alícia Romero, señaló que le gustaría llevar la propuesta de las nuevas cuentas al Consell de Govern “lo antes posible”. “Saben que ERC siempre había dicho que hacía falta la presentación del modelo para negociar presupuestos. Espero que sea lo antes posible. Necesitamos unos presupuestos para 2026 porque venimos de una prórroga de los de 2023”, ha resuelto la consejera, sin especificar si será antes de febrero.
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