Los Reyes Magos, a los niños de Barcelona: “Habéis pedido paz y tolerancia. Sois la esperanza de este mundo”
Melchor, Gaspar y Baltasar reciben la llave de la ciudad de la mano del alcalde Jaume Collboni para recorrer la capital catalana en una jornada marcada por el frío

Melchor, Gaspar y Baltasar han desembarcado esta tarde en el puerto de Barcelona a bordo de las famosas Golondrinas. Allí les han recibido centenares de niños y niñas a los que la ola de frío no les ha disuadido de su ilusión por verles en carne y hueso. El alcalde, Jaume Collboni, les ha entregado la llave de la ciudad para que esta madrugada puedan repartir los regalos por los hogares de los barceloneses. Además, el edil les ha entregado las ofrendas de pan y sal tras una larga travesía por el mar Mediterráneo. Después, los Reyes Magos han ofrecido una imagen espléndida frente a la estatua de Colón y han enfilado calle arriba con sus carrozas hacia la avenida del Paral·lel.
Tras un largo camino por mares, desiertos y montañas, y después de ver mucho mundo, los tres sabios de oriente han elogiado los deseos de los niños y niñas de Barcelona después de un año lleno de conflictos. “Este año no solo habéis pedido regalos, sino cosas que no se envuelven. Han sido sentimientos. Habéis pedido paz, tolerancia, convivencia y respeto. Sois la esperanza de este mundo”, ha dicho Melchor, cuyo aspecto recordaba al presidente del Grupo Planeta, José Crehueras. Así, se ha dirigido a los niños para pedirles que “nunca pierdan la ilusión por hacer un mundo mejor, que ese es el primer paso para hacerlo posible”.
Al rey Melchor, el sabio, le han seguido el rey Gaspar, con un asombroso parecido al consejero de la Presidencia, Albert Dalmau, y el rey Baltasar, quien presentaba ciertas similitudes con el actor y modelo Anthony de León.

Collboni también ha hecho alusión a las guerras que actualmente amenazan a los niños y niñas de muchas zonas del mundo. “Los niños de Barcelona desean un mundo en paz, donde las personas y los pueblos se entiendan sin imposiciones, con respeto”, ha pronunciado. El alcalde ha reivindicado el compromiso de Barcelona con la paz mundial en un momento en el que afloran conflictos bélicos alrededor del globo. “Pido que todos los niños y niñas que viven bajo un conflicto bélico y discriminación tengan mucho amor y protección”, ha concluido.
La novedad de este año ha sido el séquito de bicicletas inspirado en el Tour de Francia, una idea obra de la coreógrafa Barbarana Pons, ya que la próxima edición del evento deportivo partirá desde la capital catalana. Toda una hilera de ciclistas han acompañado durante todo el recorrido al rey Gaspar, que también ha ido de estreno con una carroza diseñada por el escenógrafo Marc Salicrú, recreando el misterio y el mito de sus orígenes.
El rey Baltasar ha sido, una vez más, el gran reclamo de los más pequeños gracias a sus ricas melodías y a sus grandes títeres de hasta tres metros de altura con forma de animales que han seguido con una coreografía perfectamente coordinada la nueva carroza de dos niveles dedicada a los ritmos africanos.
Con 1.300 participantes distribuidos en 20 entidades y una docena de compañías artísticas, el desfile ha repartido hasta siete toneladas de caramelos sin gluten para el que algún asistente ha sacado un paraguas para hacerse con el botín. El frío y el mal tiempo ha hecho que este año la asistencia haya sido de unas 600.000 personas, una cifra bastante por debajo que el año pasado, cuando reunió a 750.000.
Es el tercer año que el desfile no sube por Via Laietana y la plaza de Catalunya, como era habitual, debido a las obras de esta avenida. Una vez más, el espectáculo ha recorrido Marquès de l’Argentera, ha continuado por el paseo de Colón, donde se han reunido decenas de curiosos a los pies de la estatua, y ha emprendido el camino hacia el Paral·lel hasta la ronda de Sant Pau. Allí ha seguido por la calle del Comte Borrell para después tumbar hacia la calle de Sepúlveda. A partir de allí, el recorrido ha seguido, como de costumbre, hacia la plaza de Espanya y la avenida de Maria Cristina, frente a unas imponentes fuentes Mágicas de Montjuïc.
La cabalgata ha sido todo un éxito y ha transcurrido sin ningún incidente destacable. En llegar a Montjuïc, Sus Majestades han encomendado a los más pequeños ir a dormir temprano. No sin antes pedirles un último favor: dejar los zapatos en la entrada y algo de comida para los camellos.
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