Reparar coches antiguos, una artesanía
Francesc Palau ha restaurado coches de principios del siglo XX


En Discovery Max hay un programa británico en el que compran un coche antiguo, afrontan su reparación y lo venden. Se llama Joyas sobre ruedas (Wheeler Dealers). Se estrenó en 2003. En estos años han trabajado con todo tipo de modelos y marcas. Por citar dos apellidos menos habituales: un Lotus Europa de 1969 y el estrambótico Bond Bug 700ES de 1970, un coche de tres ruedas, en forma de cuña y con un color naranja mandarina. Para un capítulo de su nueva temporada llamada World Tour escogieron Barcelona y concretamente el taller de Francesc Palau (Palaucars Garage). Compraron un 600.
Durante su puesta a punto participaron en la jornada final de la TraveSeat, “evento esencial” para los amantes del icónico modelo y cuyo responsable de organización es Palau. Un centenar de estos utilitarios —que fueron una alegría, de las pocas que había entonces (1957-1973), para la clase media española— recorrieron todo el País Vasco y “uno de los participantes, al terminar la ruta, compró el 600 de Discovery”, comenta Palau. Francesc Palau es el único maestro artesano en activo censado por la Generalitat en restauración de vehículos.
“El oficio de reparar máquinas antiguas se está perdiendo y el gremio de talleres de Barcelona —que en 2015 consiguió que no desapareciera la figura del conservador y rehabilitador de vehículos históricos a motor de la lista de oficios artesanos— quiere impulsar con esta categoría un oficio cuya esencia puede desaparecer. Restaurar artilugios de colección es artesanía, como lo es fabricar platos de cerámica o el encaje de bolillos. Nuestro oficio no se limita a arreglar automóviles. Hemos restaurado camiones de bomberos de Barcelona, pero también dos máquinas industriales de los años cuarenta para la fabricación de cerveza y que ahora Moritz tiene expuestas en su fábrica de la ronda de Sant Antoni”. Precisamente para la misma marca hizo la reconstrucción de 22 seiscientos en 2004.
La sabiduría que exige esta especialidad únicamente se adquiere en el taller y con un buen respaldo de documentación. En los años noventa, Palau abrió con su padre, coleccionista de coches, un taller orientado a la restauración. En el patrimonio familiar figura, por ejemplo, el vehículo más antiguo existente con la matrícula original provincial de Barcelona que se conserva, un Renault B-187 de 1902. Palau recuerda haber restaurado un Panhard et Levassor de esta época. “Fue el segundo coche que llegó a Mallorca. El propietario nos contaba que cuando circulaban, la gente se apartaba de los caminos porque venía la ‘máquina de fuego’, decían”. Una vez terminó este trabajo, la misma familia le pidió que recompusiera el coche de caballos que usaban antes de disponer del citado vehículo. La llegada de los caballos mecánicos lo había arrinconado al almacén de los trastos.

“La parte más fascinante de este trabajo son las historias que guardan las máquinas y sus propietarios. Eso lo hace diferente”.En este sector también hay modas. “Todo el mundo piensa en las marcas míticas que siempre atraen, que ya son intemporales. Pero las hay que son muy valoradas por los connaisseurs. Por ejemplo, la Hispano Suiza. Hubo un tiempo en que estuvo muy de moda el Jeep Willys, un 4x4 que empezó a fabricarse en 1940 y que emplearon los aliados en la II Guerra Mundial. Ahora se restauran muchos Land Rover, es una moda mundial”. Las películas (por ejemplo, el Aston Martin DB5 de James Bond), los éxitos en la Fórmula 1, que se celebren eventos y salidas con coches de una marca ... son factores que ayudan a hacer revivir un determinado modelo, a fomentar una determinada añoranza vintage.
Si bien Robert Anderson inventó el primer y rudimentario coche eléctrico entre 1832 y 1839, las enciclopedias suelen aceptar que el primer automóvil de combustión interna lo fabricó Karl Friedrich Benz en 1886. En España, la primera matriculación documentada data de octubre de 1900. Fue en Santa Catalina (en la ciudad de Palma de Mallorca) y lucía un BA-1 (Baleares-1). En aquellos tiempos, los coches eran rarezas casi temibles y la gasolina se compraba en talleres, ferreterías o… farmacias.
El vigente reglamento sobre vehículos históricos dibuja dos grupos. El A, lo integran los vehículos fabricados o matriculados hace más de 30 años, con matrícula española, que no se fabrican ni tienen reformas no autorizadas y con ITV en vigor. Y el B, lo forman los vehículos que no cumplen esas condiciones por ser importados del extranjero o estar fuera de circulación, entre otras posibles causas. El citado reglamento establece una periodicidad menguante en cuanto a la obligación de pasar la ITV. Los vehículos de más de 60 años y los ciclomotores históricos están exentos de ella. Para conciliar el uso de estas máquinas con su preservación se fija un máximo de días de circulación al año.De hecho, el 61% circula menos de 20 días al año. Y atendiendo a su carácter de patrimonio histórico, el reglamento encarece a los ayuntamientos a no entorpecer su circulación por criterios medioambientales.
Desde el punto de vista del patrimonio histórico, Palau considera que en España no hay la misma consciencia que en otros países. “Se han vendido muchos coches en el extranjero”. Según cita el reglamento, estos coches no representan un problema ni desde el punto de vista medioambiental ni para la ordenación del tráfico ya que son utilizados de manera mucho menos frecuente y con muchas más atenciones que los vehículos modernos. Además, recorren distancias pequeñas con una parte insignificante del consumo general de carburante. Palau lamenta la proliferación de informaciones, a su criterio, tóxicas sobre el impacto de los coches en la polución ambiental. “Hay mucha exageración y particularmente en lo que se refiere al tipo de coches que yo trato, que apenas salen a la calle, no tienen accidentes y están muy bien cuidados”.
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