Barcelona ultima la salida de la flotilla que tratará de romper el bloqueo israelí en Gaza
La ciudad se convierte en epicentro de la solidaridad internacional con la Franja al despedir con tres días de conciertos y debates a activistas de 44 países, entre ellos Greta Thunberg, en una veintena de barcos


Barcelona se convierte este fin de semana en un símbolo mundial de la solidaridad con Gaza con la partida desde el puerto de la ciudad de la flotilla Global Sumud. Una veintena de embarcaciones con alrededor de 500 personas a bordo zarparán el domingo hacia la Franja, en la que aspira a ser la misión internacional más ambiciosa hasta la fecha en apoyo del pueblo gazatí.
El propósito de la misión, en la que miles de voluntarios llevan semanas trabajando, es habilitar un corredor humanitario marítimo y denunciar el “genocidio” israelí en Gaza, que según Naciones Unidas se enfrenta ya a una situación de hambruna tras 22 meses de “asedio ilegal”, en palabras de los organizadores.
A la veintena de embarcaciones que parten de Barcelona se sumarán otras tantas de puertos italianos y otras dos decenas de barcos que saldrán de Túnez, que se encontrarán en alta mar para intentar alcanzar Gaza y “romper el bloqueo” que impide la entrada de ayuda humanitaria, explicó a EL PAÍS Saif Abukeshek, portavoz y miembro del grupo de coordinación de la Global Sumud Flotilla.

La activista Greta Thunberg se embarcará el domingo en Barcelona y figuras internacionales como la actriz Susan Sarandon y el actor de Juego de Tronos Liam Cunningham darán apoyo a la flotilla en el puerto. La exalcaldesa de Barcelona Ada Colau también navegará en una de las embarcaciones, que se prevé que se unan el 4 de septiembre a las que salgan de otros puntos del Mediterráneo para continuar juntas la travesía hasta la Franja.
El tejido asociativo de la ciudad se ha volcado con la misión. Asociaciones, ONG y sindicatos han apoyado a la organización cediendo espacios de reunión, alojamiento y preparando comida para los voluntarios, llegados de 44 países. Al menos 26.000 personas de todo el mundo se ofrecieron voluntarias para ir a bordo de la flota. “La sociedad civil de Barcelona se ha puesto en pie. Nos han ofrecido 500 casas, polideportivos, centros sociales”, enumera Abukeshek, hispanopalestino llegado hace 23 años a España.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, celebró ayer que la flotilla parta desde la capital catalana: “Creo que dice mucho de la sociedad catalana el conjunto de movilizaciones que se están preparando este fin de semana, con un conjunto de barcos que saldrán del Puerto de Barcelona, justamente para mostrar la solidaridad y condenar ese genocidio que existe en Gaza”, señaló antes de empezar la reunión del Govern en Arnes (Tarragona).

La noción de que lo que ocurre en Gaza constituye un genocidio gana peso en varios países europeos, y con especial fuerza en España, lo que ha contribuido a que el puerto elegido para la salida de la flotilla sea Barcelona. Abukeshek afirmó también que los puertos “deben dejar de ser lugar de tránsito para las armas y defender los derechos humanos”, en referencia al hecho de que buques que forman parte de rutas de transporte de material militar de EE UU a Israel hayan hecho escala en la ciudad.
Una intensa agenda de actividades culturales, políticas y manifestaciones precederán a la salida de la flotilla este fin de semana, con el objetivo de amplificar el mensaje de la campaña. El Moll de la Fusta acoge de viernes a domingo las “Jornadas por Palestina”, que incluyen conciertos gratuitos el sábado de artistas como el palestino Marwan y Macaco.
Con una pancarta en la que se leía “Catalunya amb Palestina”, Paula Segarra, de 63 años, acudió con varias amigas al Moll de la Fusta el viernes al inicio de las jornadas. “Es importante salir a la calle a decir que no estamos de acuerdo con el genocidio. Les están matando de hambre con total impunidad”, decía.
Abukeshek explicó que la flotilla empezó a organizarse hace dos meses, cuando se hizo evidente que era necesario aumentar la presión internacional sobre Israel. “Cuando callan los políticos, cuando fracasan en su papel de defender los derechos básicos de las personas, la sociedad civil tiene que levantarse”, afirmó. “Cuando han ocurrido desastres naturales como terremotos, todo el mundo se pone en marcha para ayudar. Y aquí estamos asistiendo a una catástrofe provocada por personas y el mundo se queda mirando. ¿Cómo es posible que ninguna autoridad sea capaz de mandar sus barcos armados y decir ‘basta ya’?“, se preguntaba.
La flota inicia la travesía por el Mediterráneo en un momento delicado en los 22 meses de asedio israelí a Gaza. El Ejército prevé tomar el control de Ciudad de Gaza en los próximos días, pero antes debe expulsar del territorio a las multitudes que malviven en campamentos improvisados que han ido surgiendo entre los escombros. Las tropas israelíes han estado concentrando a la población gazatí en un territorio cada vez más reducido a lo largo de la costa mediterránea que no supera el 14% de la extensión de la Franja, según cálculos de las agencias de la ONU. El resto está ocupado por las tropas o declarado por Israel como zona de combate. El desplazamiento forzoso de centenares de miles de personas reducirá el espacio disponible y aumentará todavía más la concentración de población.
Los activistas que viajan a bordo de la flotilla -junto con periodistas que informarán de lo que suceda durante la travesía- han participado en jornadas de formación este jueves y viernes en Barcelona para saber cómo reaccionar ante un probable abordaje de las embarcaciones por parte de las autoridades israelíes. Los integrantes de la Flotilla de la Libertad -entre ellos, Thunberg-, que intentaron llevar ayuda humanitaria a Gaza en junio pasado, han ayudado a formar a los activistas que se embarcan este domingo.
La Flotilla de la Libertad fue interceptada el 8 de junio por el ejército israelí. De los 12 activistas que viajaban a bordo del Madleen, el buque que lideraba la expedición, cuatro, entre ellos la activista sueca, aceptaron ser deportados inmediatamente. El resto de los activistas -entre ellos Thiago Ávila, que contó su experiencia a este diario y vuelve a embarcarse el domingo- rechazaron firmar su deportación voluntaria y fueron detenidos y llevados ante un tribunal para que ratificara las órdenes de expulsión, ya que bajo la ley israelí, cuando una persona recibe órdenes de deportación queda detenida durante 72 horas o más antes de ser expulsada del país.
El número de víctimas gazatíes desde los atentados del 7 de octubre de 2023 se eleva a 62.895, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás. Los ataques del Ejército israelí han destruido ya, total o parcialmente,el 94% de los hospitales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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