El jefe de la UNRWA: “Gaza se está convirtiendo en el cementerio del derecho internacional humanitario”
Philippe Lazzarini denuncia el nivel de inacción de la comunidad internacional ante la impunidad de Israel, con una hambruna declarada y casi 63.000 muertos en la Franja en menos de dos años


La hambruna es ya oficial en Gaza, donde más de 313 personas han fallecido por inanición, sumándose a las casi 63.000 que han muerto desde el inicio de la guerra, en octubre de 2023. La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA, según sus siglas en inglés) ha sido expulsada de Israel y del territorio palestino ocupado en Jerusalén Este y aún sufre las consecuencias de una virulenta campaña de desinformación lanzada por el Estado judío: ha perdido un tercio de su financiación en plena guerra, el 90% de sus instalaciones han sido parcial o totalmente destruidas y más de 360 de sus 12.000 trabajadores han perdido la vida bajo los bombardeos.
Philippe Lazzarini (La Chaux-de-Fonds, Suiza, 61 años), comisionado general de la UNRWA, asegura que la agencia lucha por mantener los servicios críticos básicos para los 2,1 millones de personas que habitan en una Franja cuyas infraestructuras han sido destruidas al 70%, pero donde Israel les ha prohibido meter un solo gramo de harina desde que el pasado 2 de marzo rompiera unilateralmente la tregua que había firmado con Hamás. Unos 6.000 camiones con comida suficiente para alimentar Gaza durante dos meses están aparcados en las fronteras con Jordania y Egipto. Mientras, el ejército israelí se prepara para una enésima ofensiva que hace aún más incierto el futuro del enclave palestino y el de la cooperación multilateral. “Gaza se está convirtiendo en el cementerio del derecho internacional humanitario”, sentencia Lazzarini en una entrevista concedida a EL PAÍS este martes, durante el curso de verano Quo Vadis Europa XIII, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander y en el que ha participado.
Pregunta. La hambruna es ya oficial en Gaza, con 313 personas muertas por inanición. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?
Respuesta. En Gaza, la hambruna no es producto de una combinación de factores, sino que ha sido creada por el hombre. Se han cerrado las puertas. Ya alertamos los últimos meses de los indicios de hambruna, de las señales de alarma, pero ha caído en oídos sordos. Lo detectamos a través de nuestros centros de salud, donde el número de niños con desnutrición aguda [en la capital] se ha multiplicado por seis en los últimos [seis] meses. El temor ahora es que el hambre no solo golpee Ciudad de Gaza y la Gobernación, sino que se extienda a toda la Franja. Hoy las personas no solo mueren por los bombardeos, por la falta de tratamiento o por enfermedades, sino que también empiezan a morir en silencio por la falta de comida. Y lo que es absolutamente obsceno es que también han muerto más de 1.500 personas mientras buscaban desesperadamente ayuda alimentaria en los centros de distribución creados cerca de posiciones de las Fuerzas de Defensa de Israel, gestionados por la infame Fundación Humanitaria de Gaza [GHF, operado por soldados israelíes y contratistas privados estadounidenses].
También resulta chocante el nivel de inacción de la comunidad internacional. Se ha expresado indignación durante meses y meses, pero nada ha cambiado. Mientras, Cisjordania registra unos niveles de violencia y desplazamientos forzosos sin precedentes, que ocuparían seguramente los titulares de hoy de no haber sido eclipsados por el desastre en Gaza.
P. ¿Se ha traducido la indignación mundial en que entre más comida hoy en Gaza? ¿Puede llevar la UNRWA comida a la Franja?
R. Existe una política deliberada para impedir que la UNRWA lleve sus suministros a Gaza, por lo que desde el 2 de marzo no hemos podido entregar nada de comida. Tenemos 6.000 camiones cargados entre Jordania y Egipto, listos para ser enviados; eso equivale a dos meses de suministros para todo el enclave. Sí que han entrado algunos convoyes en las últimas semanas, pero no de la UNRWA. Y gran parte ha sido saqueados antes de llegar a su destino, no necesariamente por pandillas armadas o bandas organizadas, sino por personas desesperadas, hambrientas. Es una distribución indigna e injusta porque solo el más fuerte llega. En cuanto a la ayuda humanitaria lanzada desde el aire, es al menos 100 veces más cara que los camiones, que pueden cargar el doble de ayuda que los aviones.
Hace falta un alto el fuego, liberar a todos los rehenes y la entrada masiva de ayuda humanitaria sin obstrucciones. Durante la tregua de enero a marzo, la agencia operó a plena capacidad, demostrando que se podía revertir la situación de hambruna en ciernes si se abría el acceso a la Franja.
P. ¿Cuál es el objetivo de las campañas de desinformación contra la UNRWA?
R. Israel lanzó las acusaciones de que algunos efectivos de Hamás estaban infiltrados en la UNRWA en enero de 2024, pero mucho antes ya había declarado el desmantelamiento de la agencia como objetivo de guerra. Los políticos israelíes ven una oportunidad única para desmantelar una organización que, en su opinión, encarna el derecho al retorno de los refugiados palestinos. Y creen que, al desmantelar la agencia, se desharán del estatus de refugiados que, en su opinión, ya se ha perpetuado durante demasiado tiempo y representa un gran obstáculo para ciertos objetivos políticos. Así que desmantelar la agencia y despojar a los palestinos de su estatus de refugiado es también una forma de debilitar el derecho a la autodeterminación. Y, por ende, una manera de socavar la solución de los dos Estados, para modificar los parámetros de cualquier resolución política futura del conflicto.
P. ¿Cuál ha sido el impacto directo en la capacidad operativa de la UNRWA durante la guerra?
R. El impacto de la [campaña de] desinformación fue tal que, en las siguientes 48 horas de la acusación, 16 países anunciaron la congelación temporal de sus contribuciones a UNRWA. Legisladores de esos Estados miembros dieron la información por válida, lo que desacreditó mucho a la agencia. Fuimos declarados culpables antes de poder probar nuestra inocencia. La consecuencia ha sido una reducción de las donaciones. El mayor donante era Estados Unidos, con más de 255 millones de euros; en Europa, otro donante importante era Suecia, con 42 millones de euros. Ambos se han retirado. Juntos representaban un tercio de los fondos de la UNRWA. Pero también hemos tenido otros países que han incrementado su contribución, como España, Luxemburgo, Portugal, entre otros; nuevos donantes como Irak y Yibuti, e incluso hemos recibido un incremento sin precedentes en las donaciones privadas que suman casi 85 millones de euros.
Todo eso no ha compensado las pérdidas. Con todo, hemos logrado mantener nuestras actividades básicas, priorizando hasta la médula, aunque no sé cuánto más tiempo podremos mantener los servicios críticos para una de las poblaciones más desamparadas en la región. Todos estos esfuerzos para restringir el trabajo de la UNRWA han contribuido al desastre al que nos enfrentamos hoy en Gaza.
P. Siendo Israel un Estado miembro de la ONU, ¿qué precedente sienta lo ocurrido para el futuro del derecho internacional humanitario y para la cooperación multilateral en futuros conflictos?
R. Siempre advertí de que esto no era solo una cuestión con la UNRWA. Es cierto que hay un objetivo político detrás, pero otras agencias iban a ser las siguientes. Y así ha sido. Gaza se está convirtiendo en el cementerio del derecho internacional humanitario. Se ha ignorado todo tan descaradamente… Incluidas las medidas dictadas por el Tribunal Internacional de Justicia instando a incrementar significativamente la asistencia sin obstruirla. Eso fue en enero de 2024, y mire dónde estamos hoy. Prevalece la impunidad y en la región crece el sentimiento de que el derecho internacional humanitario no es universal. Hoy es difícil enseñar a los palestinos en las escuelas algo sobre los derechos humanos. Hemos convertido la Convención de Ginebra en algo casi irrelevante. Lo que ocurre y se acepta hoy en Gaza no es algo que se pueda aislar, sino que será la nueva norma para todo conflicto futuro.
P. Es difícil hablar de futuro en una Gaza hoy inhabitable. ¿Ve un futuro para Gaza? ¿Y para la UNRWA?
R. Nadie sabe cuál es el futuro de Gaza. La pregunta clave es si Gaza será o no en el futuro una tierra para los palestinos. Si lo va a ser, tendrá que ser reconstruida. Ese escenario es la llamada Iniciativa Árabe de Paz. Pero si vamos hacia el segundo escenario, que es la reocupación de la tierra y la expansión de colonos, Gaza ya no será una tierra para los palestinos. Sería una segunda Nakba. Creo que no deberíamos escatimar esfuerzos hoy para trabajar en pro del primer escenario como el único en línea con la solución aceptada por la comunidad internacional: la de los dos Estados.
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