Maíllo propone prohibir a los jefes de servicio del SAS compatibilizar con la privada
La coalición Por Andalucía se propone sacar “del sofá a los abstencionistas” para cambiar el Gobierno andaluz


Por ahora es solo un borrador, pero la coalición Por Andalucía avanza en la aprobación de su programa para las elecciones andaluzas de la próxima primavera. En este documento de 130 páginas y que ahora se someterá al inevitable debate y contraste en todas las organizaciones provinciales figura la de prohibir a los jefes de servicio del Servicio Andaluz de Salud (SAS) compatibilizar su trabajo en la sanidad pública y la privada. “Eso es como si un periodista trabaja en la SER por la mañana y en la Cope por la tarde”, ha dicho el candidato de Por Andalucía a la presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, en un encuentro con periodistas.
La defensa de la sanidad pública, que considera en riesgo desde que gobierna el PP, es uno de los argumentos que comparten todas las fuerzas de izquierda que competirán en los comicios autonómicos que aún no tienen fecha. No solo Por Andalucía –“la sanidad pública no resiste una tercera legislatura del PP”, dice Maíllo-, también del PSOE, Adelante Andalucía y Podemos, aunque este partido aún no ha dicho oficialmente si saldrá de Por Andalucía y acudirá en solitario.
La incompatibilidad laboral de los jefes de servicio de SAS es una de las ofertas del programa de la coalición de izquierdas, junto con la promesa de un plazo máximo de 48 horas para la atención primaria y la recuperación de la subasta de medicamentos, que el PP, en cumplimiento de su programa electoral eliminó nada más llegar al Gobierno andaluz en 2019.
En educación, la coalición formada por Izquierda Unida, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz propone destinar el 7% del PIB a esta área y la utilización de un tercio de los institutos de enseñanza secundaria, cerrados por las tardes, para “revertir la privatización” de la Formación Profesional y ofrecer en esos centros públicos ciclos formativos y de especialización reglados por la Junta. En vivienda, Por Andalucía apuesta por “intervenir” en el mercado con el tope del precio de los alquileres y la expropiación de viviendas a los fondos de inversión.
La coalición sale a estas elecciones con el objetivo de provocar un cambio de gobierno y “con voluntad [de estar] en el gobierno”, ha dicho Maíllo. Izquierda Unida superó ya hace años esa alergia congénita de compartir ejecutivos con los socialistas, una patología política que ni Adelante ni el Podemos de ahora han superado.
Como el resto de las formaciones de izquierdas, Maíllo se propone movilizar a “los abstencionistas de izquierdas que están en el sofá”. No cree el también coordinador federal de IU que ese voto se haya perdido, sino que está “en expectativa”. El PSOE, según él, cometería un “error” si afronta la campaña con afán de “atrapalotodo”, por lo que la izquierda debería establecer “una competición virtuosa para combatir la abstención”. También Por Andalucía apelará “al votante conservador”, convencido de que en las universidades públicas andaluzas hay mucho enfado con la reciente ley de Universidades que da a los centros privados y a la Junta la mayoría en la toma de decisiones.
A preguntas de los periodistas, Maíllo ha dejado claro que no dedicará tiempo a lanzar mensajes de unidad a Podemos. IU puso en marcha el proceso para repetir la coalición en octubre de 2024 y a ninguna de las convocatorias han acudido Podemos y Equo. La formación “acoge a quien se quiera incorporar y quien lo tiene más fácil basta con no irse”, ha dicho. En relación con Adelante, el candidato ha recordado que Por Andalucía es una formación “arraigada en todas las provincias andaluzas”. Esto es así en el que caso de IU -tiene 5.100 militantes, 840 concejales, 62 alcaldías y cogobiernan en 25 ayuntamientos andaluces- pero se ignora el número de militantes de Movimiento Sumar en Andalucía y de Iniciativa del Pueblo Andaluz. Adelante, liderado por el gaditano José Ignacio García, siempre se ha negado a dar esta información.
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