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Artesanos de la historia: la Edad Media revivida desde el siglo XXI

Tempus Ferri produce desde Granada vestuario, armas, armaduras y vestimenta de época

Taller de Tempus Ferri donde Eugenio Peco y Patricia F. Lasauca realizan recreaciones históricas como trajes de época o armas para festivales, mercados temáticos e incluso para algunos rodajes.Álex Cámara / El País

Eugenio Peco y Patricia F. Lasauca tienen un trabajo único: artesanos de historia, o de la recreación histórica. Y es único porque, efectivamente, apenas hay profesionales de lo suyo en España. Y por lo suyo se entiende fabricar con rigor histórico armas, armaduras, vestimentas y todo tipo de atrezo que tenga su origen en el periodo entre el siglo XI y XIX, con especial interés en la Edad Media española, del XI al XV. En su fábrica-taller de Valderrubio (Granada) producen artesanalmente todo ese material para sus clientes, principalmente españoles y portugueses. Sus compradores entran en dos ámbitos muy concretos: amantes de las recreaciones históricas en vivo o aficionados al LARP, Life Action Role Playing, juego de rol en vivo, en el que los jugadores interpretan a sus personajes en tiempo real, con vestuario de época –que puede ser futura– y utilería.

Eugenio y Patricia tienen el trabajo repartido en su empresa, Tempus Ferri. Historiadora ella, aficionada a los juegos de rol desde siempre, se ha especializado en costura histórica. Y para ello tiene a mano un recurso fundamental: el primer manual de costura conocido en España, de 1580, del que merece la pena conocer el título completo. Libro de Geometría, Práctica y Traza, el cual trata de lo tocante al oficio de sastre, para saber medir el paño, seda u otra tela que será menester para mucho género de vestidos, tanto de hombres como de mujeres, y para saber cómo se han de cortar tales vestidos, con muchos otros secretos y curiosidades tocantes a este arte, del sastre guipuzcoano Juan de Alcega.

El libro convive en el taller de costura de Patricia con patrones, piezas ya cortadas y decenas y decenas de rollos de tela en espera. Y en su taller, entre todo eso y montado en un maniquí, un gambesón, una chaqueta larga acolchada que se viste bajo la armadura para que esta no haga rozaduras y, a la vez, minimizar en el cuerpo el impacto de los golpes sobre la armadura, explica Patricia. Y más allá, una chaqueta del XV personalizada para un equipo andaluz de LARP. Y así, un taller lleno de ropajes históricos, sobre todo civiles.

La división entre civil, militar y religioso surge en la charla con ambos artesanos. Patricia, por ejemplo, ofrece talleres de escribanía civil, no monacal: “El escribano civil es quien hacía los contratos, por ejemplo. Eran documentos notariales”. Y, a diferencia de los textos de los monjes, no estaban ilustrados. La ropa que produce Tempus Ferri es también mayoritariamente civil. O como le gusta denominarla a Patricia, “prêt-à-porter’ medieval”.

El ámbito de Eugenio es sin duda más militar. Debajo del taller de costura, en otra zona de la empresa, está el de hierro y madera. Eugenio tiene en marcha todo tipo de trabajos: varios cascos abollados que hay que alisar de nuevo; espadas a medio hacer; escudos a mitad de proceso o armaduras a las que hacer algunos retoques; cotas de malla, escudos y petos grabados al ácido. Sus comentarios dejan al descubierto su destreza metalúrgica, proveniente, comenta, tanto de sus estudios históricos como de la formación que recibió de su padre, calderero en unos astilleros.

Esa maestría le ha llevado, por ejemplo, a participar como equipo de reparación de armas y armaduras en –porque existe– el Campeonato mundial de Combate Medieval. En 2023 tuvo lugar en el Castillo de Belmonte y allí estuvieron Eugenio y Patricia, reparando armaduras entre combates, ajustando correas o remachando piezas.

Eugenio explica que, aunque en Toledo aún sigue habiendo espaderos, los armeros y acoraceros –quienes hacen armaduras– han desaparecido. En España, apenas queda él y algún artesano más que reproduzcan estos productos de manera totalmente funcional, que puedan usarse/vestirse de verdad, como en su momento original. Porque ese es también el valor del trabajo de Eugenio y Patricia: todo lo hacen ellos, con ayudantes cuando los encargos les apuran. Es cierto que hay diversas tiendas online que venden productos de recreación histórica y rol en vivo pero, en su mayoría, son productos de Ucrania, Rusia y Polonia, explica Eugenio, donde los costes de producción y de los materiales son más bajos.

El inicio de Tempus Ferri se remonta a tres décadas atrás. En su Huelva natal, Eugenio empezó a interesarse por la recreación histórica. En 1994, con unos amigos, participó en las primeras jornadas medievales de Cortegana. En aquella ocasión, como en los años siguientes, la documentación para el patronaje de sus vestidos era escasamente académica: “Hollywood y sus películas”, aclara Eugenio. Un par de años después, descubrieron el Museo del Ejército. Necesitaban fabricarse su propia cota de malla y ese fue el sitio que les pareció más adecuado. “No teníamos acceso a buena documentación en aquella época; tampoco las fotos eran buenas. No era fácil ser riguroso”, por eso fueron al Museo del Ejército, a ver la cota de malla de primera mano, cuenta, aunque aún habrían de pasar unos años para que se profesionalizara. Con el tiempo, y la llegada de Patricia, ambos fueron alejándose de la estética del cine para ofrecer una reconstrucción más realista y documentada.

Fue en Portugal, “el país que más respeta la recreación histórica” y con buenas compañías de teatro para este asunto donde pensaron que podían vivir de esto. Ambos creen que el modelo de ferias medievales en España, en general, no funciona como debería. Tiene un problema de gestión, de uniformidad –prácticamente da igual donde vayas que siempre encuentras lo mismo, sin atender a la historia local– y, por tanto, de historicidad. Es un modelo que representa, comentan, una “historia incompleta” basada en el consumo de comida y bebida. Eugenio salva a algunas de estas ferias, y recomienda acudir el próximo 14 y 15 de marzo, por ejemplo, a la de Palos de la Frontera, en Huelva. “Su rigor y calidad es como las portuguesas”. Y recuerdan ambos el modelo de, por ejemplo, la Batalla de Hastings, en Inglaterra, donde el rigor es tan extremo que se controla desde el tamaño de los huevos al cocinar –que deben ser pequeños como los medievales– hasta el ancho de los lienzos de las tiendas, prohibiendo cualquier objeto moderno en el campamento.

Eugenio y Patricia son a día de hoy de los pocos artesanos que quedan en este ámbito de la recreación histórica. Son artesanos éticos, añaden, porque “a diferencia de los grandes distribuidores que subcontratan la fabricación en Pakistán o India bajo condiciones laborales dudosas, nosotros apostamos por la producción con materiales lo más cercanos posibles”. En el taller de Valderrubio, entre telas, hierros y siglos de historia acumulada, eso marca la diferencia en esta artesanía de la historia.

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