Hay cambio climático para todos, ordénense
Cayetana Álvarez de Toledo aboga por un ecologismo “patriótico” en la presentación de El ecologista de derechas, de Toni Timoner y Luis Quiroga


El ecologista de derechas (Deusto) es un gran título que lleva paradójicamente implícita una derrota: lo hace bueno, ese título, la hegemonía de la izquierda en el discurso climático. “Parece un oxímoron”, dice Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del PP y moderadora de la conversación entre los autores, Toni Timoner y Luis Quiroga. Es un libro, comenta su editora Verónica Puertollano antes del acto, repleto de ideas y argumentos que invitan al debate con las mismas armas: la defensa de la ecología por parte de todos, también de la derecha, cada uno a su manera.
“La izquierda se ha apropiado del cambio climático porque ve en ello una ventaja para ejecutar su agenda política, una agenda de intervencionismo económico y, en algunos casos, abiertamente anticapitalista”, dijo hace unos días en EL PAÍS Timoner.
¿Qué hago yo aquí?, se pregunta Cayetana Álvarez de Toledo al empezar la presentación. Álvarez de Toledo recuerda que no es experta en clima aunque “algo sé de campo”, aludiendo a su infancia “arreando ganado con los gauchos”, marcando ese ganado y ocupándose del cultivo. “He sido feliz”, aclara para dejar claro que tampoco es que estuviese trabajando a los 11 años de sol a sol por un jornal.
“Es un libro patriótico”, anuncia Álvarez de Toledo: “Es un libro de grandes ideas no porque sean nuestras, ni porque sean de derechas, sino porque son buenas para todos”. “Ecologismo para patriotas”, propone como título suplente para el ensayo.
Hay llenazo en el Ateneo, más de 200 personas, mientras fuera continúa, a las siete de la tarde, un calor de escándalo. Escuchar un debate sobre ecologismo, en cualquier parte, es prepararse para la formación continua de palabras con el eco como prefijo, tipo “ecotinglado” o “ecofarsa”, que tardan poco en salir aquí.
“¿Y por qué hay que titularlo El ecologista de derechas?”, pregunta la moderadora. Los autores se encogen de hombros: “No nos quedaba más remedio”, y aluden al secuestro de la palabra por parte de la izquierda y la necesidad de redefinir los términos del debate. “Negacionismo se ha convertido en un insulto y a la gente razonable se le expulsa del espacio público”, se lamentan Timoner y Quiroga. Acto seguido, pasan a enumerar numerosos avances ecologistas realizados por presidentes republicanos de Estados Unidos. “Y la política que primero globalmente advirtió de las consecuencias del cambio climático fue Margaret Thatcher, que advirtió de que tenemos que ser los custodios del planeta. ¿Y quién creó en 1996 el primer Ministerio de Medio Ambiente en España?”. Pero no se capitalizó esto ni se hizo bandera, comentan.
En 1996 gobernaba Aznar en España, cuyo gobierno creó ese primer ministerio, que ocupó Isabel Tocino. Aznar prologa el libro. Valentina Martínez Ferro, del Ateneo, subrayó una frase del expresidente en el prólogo: “Promover la controversia civilizada es importante”. “A ver a quién enfada más esto de ecologismo de derechas, a unos o a otros”, bromea Álvarez de Toledo.
Se decía que quizá apareciese el propio Aznar en la presentación, pero Aznar está ya en modo mito entre los suyos, así que sus ausencias son más veneradas que sus presencias, tan de carne y hueso.
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