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Las mujeres mandan en la cofradía de San Andrés de Jaén cinco siglos después

Tres de ellas entran por primera vez en los órganos de gobierno de una entidad que nació para el culto y la enseñanza, pero también para “dotar a doncellas para el matrimonio”

Desde la izquierda: Eufrasia López, Mari Carmen e Isabel Ortega, las tres primeras mujeres que han entrado en los órganos de gobierno de la cofradía de la Santa Capilla de San Andrés de Jaén.José Manuel Pedrosa

Más vale tarde que nunca. Es lo que piensan Mari Carmen, Isabel y Eufrasia María, convertidas en las tres primeras mujeres que han entrado en los órganos de gobierno de la cofradía de la Santa Capilla de San Andrés de Jaén, una institución benéfico-religiosa creada allá por el año 1515 para el culto, la caridad y la enseñanza aunque en sus estatutos también se habla de “dotar a las doncellas para el matrimonio”.

Han tenido que pasar más de cinco siglos para que esta peculiar cofradía, gestionada por una fundación, dé entrada al sexo femenino en sus puestos de responsabilidad. Hasta ahora, sus 200 componentes (ni uno más ni uno menos porque así lo exigen sus estatutos, y no hay renovación posible hasta que se produce un fallecimiento) han estado copados por hombres que han estado ignorando y silenciando la participación de las mujeres.

Fue a principios de este siglo cuando empezaron a entrar mujeres cofrades en esta institución (en la actualidad apenas hay una veintena) pero con un papel irrelevante en la toma de decisiones. Y, pese al avance experimentado ahora con la entrada femenina en los órganos de gobierno, todavía se mantiene una discriminación que no es baladí, como es el veto que tienen las mujeres para entrar en la parentela, un reducto varonil considerado el máximo puesto de gobierno de la cofradía.

“Para mí es un orgullo haber sido propuesta como consiliaria de esta fundación”, expone Eufrasia María López Linde, que, como le ocurre a las otras dos, mantiene fuertes vínculos familiares con esta fundación, ya que su padre y otros antepasados también ocuparon puestos directivos.

“Yo no he sentido discriminación alguna por el hecho de ser mujer”, apunta María del Carmen Ortega Barranco, que se estrena ahora como diputada de una institución con la que también le unen muchos lazos familiares, aunque no fue hasta 2017 cuando entró como cofrade. Ortega admite como “algo desfasado” el principio estatutario de la cofradía que habla de dotar a las doncellas para el matrimonio: “Ahora ya no hay doncellas jóvenes que se casan, aunque todavía seguimos ayudando a las chicas jóvenes que nos piden ayuda, por eso hemos orientado este mandado de los estatutos ayudando a las monjas de los conventos de clausura”.

La cofradía de San Andrés, creada para venerar a la Inmaculada Concepción de la Virgen María, no es una cofradía al uso. Ni es una hermandad de pasión ni de gloria y, como tal, no realiza ningún desfile procesional durante la Semana Santa. Solo acoge una misa los domingos, además de tener una gran demanda para la celebración de bodas. Sus tres objetivos esenciales son la caridad, el culto y la enseñanza. Isabel Ortega Morente ha sido elegida veedora de fincas rústicas, un puesto dedicado a vigilar y custodiar las fincas agrícolas que la fundación tiene arrendadas desde hace varias generaciones.

“Es un orgullo y una gran satisfacción que durante mi mandato se hayan incorporado las mujeres a los órganos de gobierno de esta cofradía”, indica el gobernador, José María López González, que el pasado 11 de enero tomó posesión de su cargo para un periodo máximo de tres años. López asegura que no ha sido necesario cambiar los estatutos para permitir la entrada de las mujeres. “Los estatutos que siguen vigentes son los originales del año 1515, lo que pasa es que hasta ahora no ha habido demanda”, subraya.

La elección de estas tres mujeres y la del resto de los nuevos rectores de la entidad se realizó siguiendo el sistema tradicional que utiliza el cabildo desde la misma fundación de la cofradía. Así, para la votación se introducen habas de color blancas (votos a favor) y negras (en contra) en un recipiente denominado bujuela. “Es un sistema democrático instaurado en el siglo XVI”, refrenda José María López, tras indicar que las nuevas rectoras salieron elegidas por “amplia mayoría”.

“Este hito marca un antes y un después en una fundación con la que la ciudad siente una ligazón especial”, ha destacado el alcalde de Jaén, el socialista Julio Millán, después de recibir en el Ayuntamiento a las tres primeras mujeres que han roto un techo de cristal en esta cofradía.

La capilla de San Andrés, que es monumento histórico artístico desde 1931, se fundó en 1515 gracias a las donaciones de Gutierre González Doncel, tesorero del papa León X que autorizó que se tomara tierra de las catacumbas de las iglesias romanas de Santa María del Campo Santo, San Sebastián de las Catacumbas, San Gregorio y Santa Pudenciana para esparcirla por las bóvedas y criptas de sepultura de cofrades situados bajo la capilla, que por eso es considerada santa.

Una las principales misiones de la fundación es la custodia de su valioso patrimonio artístico. La Santa Capilla, al igual que la iglesia, se construyeron guardando el estilo ojival mudéjar aunque su principal reclamo artístico es la reja de hierro forjado, estofado y sobredorado en oro, obra del maestro Bartolomé. El retablo actual es de 1699 y sustituye a otro antiguo y primitivo de 1523, que había sido traído de Toledo, y que está coronado por un bello cuadro de la Inmaculada, obra de Ambrosio de Valois. En 1735 se sustituyó la primitiva talla de la Virgen que había en el camarín por la actual, realizada por el escultor Felipe de Mesa.

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