Sánchez sale a la ofensiva en el Congreso con una reivindicación de su gestión frente a Feijóo tras el ‘no a la guerra’
El presidente intentará desgastar al PP por su posición ambigua con Trump y sus dudas con el decreto contra los efectos


Después de muchos meses de debates muy difíciles en el Congreso, en los que el PP y Vox le lanzaban los casos de corrupción y él se veía obligado a pedir disculpas, prometer medidas de regeneración y salir a la defensiva, Pedro Sánchez acude este miércoles al Congreso a un debate prácticamente monográfico sobre la guerra de Irán y sus consecuencias políticas, humanas y económicas, en el que sale claramente a la ofensiva.
El presidente y su equipo han preparado un discurso inicial y posibles réplicas con la intención de reivindicar su posición, su no a la guerra desde el primer momento, al que han ido sumándose poco a poco la mayoría de los países europeos, su gestión, en especial su apuesta por las energías renovables que cobra mucha más fuerza en una nueva crisis del petróleo, y también con el objetivo de acorralar políticamente a la oposición de PP y Vox por sus ambigüedades, cuando no respaldo explícito al ataque de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, muy claro en los primeros días aunque ahora Alberto Núñez Feijóo insiste en que él está contra la guerra.
Sánchez tiene preparado un análisis detallado de las consecuencias de la guerra no solo en vidas humanas, sino también en un destrozo económico, un gran riesgo de crisis humanitaria de refugiados, que afecta sobre todo a Europa –un argumento relevante precisamente frente a dos partidos como PP y Vox que han centrado buena parte de su discurso en el endurecimiento de la política migratoria– y además en una ruptura del orden internacional basado en reglas que, como dijo este martes su ministro de Exteriores, José Manuel Albares “es el que ha dado dado las mayores décadas de paz y progreso de la historia”.
Albares confía en que el debate sea útil. “[Este miércoles] vamos a ver un debate muy clarificador. Porque el no a la guerra no es una pancarta, es el sentir mayoritario de la sociedad española. La voz de España lidera en el mundo. Vamos a explicar que sin derecho internacional, sin respeto a los derechos humanos, no hay paz, no hay prosperidad. Esos valores marcan las relaciones virtuosas entre estados”, sentenció el ministro.
Sánchez tiene intenciones así de convertir el debate no solo en un análisis de la situación geoestratégica del mundo y la posición española, sino también en un foro perfecto para contrastar los dos modelos que están en discusión ahora en todo el mundo, especialmente el occidental, el europeo y el americano, entre “la ley del más fuerte” que plantea Trump y el rechazo a las políticas contra el cambio climático que promueve el presidente de EUUU y respaldan total o parcialmente muchos grupos de ultraderecha y derecha en Europa, y la visión que apuesta por las renovables y defiende un mundo basado en reglas. Sánchez ya está configurando lo que podría ser la campaña electoral de 2027, o lo que le gustaría que fuera la de las andaluzas en mayo, entre esos dos modelos. El presidente se ha erigido no solo en España sino en toda Europa y en América como una especie de némesis de Trump, y quiere utilizar también ese perfil para contrastar con el PP y Vox.
Sin embargo, Feijóo no quiere verse atrapado en esa dialéctica, en la que se siente claramente incómodo, y lleva varios días tratando de alejarse de Trump y de se guerra, que está teniendo consecuencias nefastas para Europa y para España. Si en los primeros días Feijóo se alegró de que cayera “un tirano” como Jameneí y dijo que antes de pensar en el derecho internacional hay que pensar en los derechos humanos -el Gobierno ha insistido en que no son cosas diferentes- ahora el líder del PP insiste en que no quiere la guerra pero sí trata de colocar a Sánchez como amigo de los ayatolá. Este puede ser uno de los momentos más tensos del debate, porque Feijóo ya ha tratado de aprovechar que hay imágenes de cohetes iraníes con una pegatina con la cara de Sánchez para tratar de asociarle con el régimen, como antes hizo con Hamás. El presidente recordará que ha condenado siempre el régimen iraní como lo hizo con los atentados de Hamás, pero eso no implica apoyar una guerra ilegal contra ellos.
En el trasfondo del debate estará además la decisiva votación del jueves del decreto con las 80 medidas para hacer frente a las consecuencias de la guerra. Sánchez quiere tratar de forzar al PP a apoyarlo, porque en teoría están de acuerdo con las medidas, aunque exigen más, sobre todo una bajada de IRPF.
El PP apunta más a la abstención, pero Sánchez intentará presionar. Ya lo hizo este martes Félix Bolaños, ministro de Justicia y gran negociador del Gobierno, en una carta dirigida a la portavoz del PP, Ester Muñoz. En tono irónico, Bolaños le dice a la portavoz que “celebra” que considere “correcto” el decreto y señala que lo coherente sería que el PP votase a favor: “Lo contrario sería perjudicar a las familias, a los autónomos y a las empresas en una situación tan grave como la provocada por una guerra contraria al derecho internacional”, remata.
El debate por tanto, tal como lo planteará Sánchez, no será solo un examen del Ejecutivo sino también del líder de la oposición y de su estrategia política en un momento muy delicado con una guerra de consecuencias desastrosas y que otros referentes del PP como José María Aznar o la diputada Cayetana Álvarez de Toledo siguen apoyando expresamente.
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