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La Audiencia Nacional investiga un caso de malversación y acoso de la Policía en la Embajada en Kenia

La Justicia mantiene abierta también dos investigaciones por acoso laboral y sexual en las consejerías españolas de La India y Argelia

Fachada de la Audiencia Nacional.Gustavo Valiente (Getty)

La Audiencia Nacional ha abierto esta semana una nueva investigación contra una inspectora jefa de la Policía Nacional que trabajaba en la Embajada española en Nairobi (Kenia) por un presunto delito de malversación y otro de acoso laboral contra su subordinada en el país africano. Esta causa se suma a otras dos que también se estudian en este órgano contra otros tres policías destinados en Consejerías de Interior en el extranjero. El caso del comisario Emilio de la Calle, cuyos audios de insultos y vejaciones a una subordinada en la Embajada de la India ha desvelado EL PAÍS; y el caso de otros dos agentes en la Embajada de Argelia que supuestamente acosaron laboral y sexualmente a una compañera. La Fiscalía pide para estos últimos más de nueve años de prisión.

El titular del Juzgado de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, asumió este martes una querella de una agente que ha denunciado que entre abril de 2024 y septiembre de 2025 su jefa en Kenia estuvo inflando gastos y malversando dinero de la caja diplomática y que en el momento en el que la denunciante le afeó algunas conductas comenzó a sufrir acoso laboral. En una resolución, adelantada por The Objective y a la que ha tenido acceso este medio, el juez explica que se va a investigar si la inspectora jefa de la Policía pasaba gastos de su vehículo particular con matrícula diplomática por recorridos de entre 700 y 1.000 kilómetros semanales, cuando la distancia entre su domicilio y la embajada africana era de menos de siete kilómetros.

La querella presentada por el letrado Juan Antonio Frago expone que el mando policial seguía repostando en periodo de vacaciones cuando estaba en España y que justificaba los gastos ante el Ministerio del Interior para que se los reembolsaran en su cuenta. Además, pasaba tickets supuestamente de plastilina, pinturas, bolsas y cajas de regalo, papel de seda, lápices de colores o purpurina por valor de 853 euros a las arcas públicas. En marzo de 2025 su subordinada y denunciante mantuvo una conversación con ella por las ausencias constantes de la jefa, explica la querella, y en ese momento el trato pasó a ser totalmente distinto.

La inspectora jefa llegó a sacar la mesa de su subalterna de su despacho para colocarla en el pasillo, mantuvo discusiones con ella delante del embajador (“Soy tu jefa. ¡Fuera! ¡Que te vayas!) y dejó de dirigirle la palabra durante la jornada laboral. “Produciéndose un vaciamiento progresivo y deliberado de sus funciones con el consiguiente aislamiento social”, describe el juez. Calama expone que el primer paso ahora será llamar a declarar a la querellada.

La Embajada de Argelia

Esta denuncia se suma a otra investigación que dirige el magistrado Calama desde 2024 sobre un presunto caso de acoso laboral, lesiones y un delito de agresión sexual de dos agentes a una subalterna en Argelia. La Fiscalía ya ha presentado el escrito de acusación contra ambos y pide cinco años de prisión para el jefe y nueve años y seis meses para un subinspector. Los hechos relatados en la documentación a la que ha tenido acceso este medio explican que el equipo de la embajada celebraba “reuniones habituales y periódicas, especialmente los fines de semana” en la entreplanta residencial del complejo. La subordinada “empezó a ser objeto de comentarios soeces por parte de ambos acusados, pese a lo cual seguía acudiendo a las reuniones sociales para no romper la unidad en el grupo”, indica el escrito del fiscal.

“¿Quién queda a esas horas un sábado? Si no has quedado para follar te vienes con nosotros, es una orden, y si no, te haces una paja como todos en casa“, le dijo un día el jefe a la agente, que trató de poner una excusa para no asistir a sus quedadas. Los hechos sucedieron entre 2022 y 2023. La querella interpuesta por Marco Antonio Navarro describe un episodio sufrido en febrero de 2023 que traspasó las líneas rojas. Durante una partida de dardos el subinspector la inmovilizó contra la pared con los brazos estirados a lo largo de su cuerpo y apoyando su boca en su cuello. La mujer pidió ayuda al otro compañero que estaba presente, quien contestó: “Yo en temas de abusos no me meto”. Ella logró zafarse dándole una patada y el agente continuó realizando gestos “obscenos, metiéndose los dedos en la boca al tiempo que decía ‘cuando quieras te lo hago a ti. La pepitilla del coño se mete así o de otra manera’”. La denuncia relata otros episodios de violencia sexual y física que provocaron que en 2024 Régimen Disciplinario de la Policía abriera un expediente a ambos agentes.

El ‘caso de Emilio de la Calle’

El tercer caso de acoso en una embajada bajo el foco de la Justicia se dirige contra el comisario Emilio de la Calle, quien está suspendido de empleo y sueldo desde marzo de 2025. De la Calle fue grabado durante meses por su subordinada, quien, para dejar constancia del horror que estaba viviendo, presentó más de 20 horas de audios en la Audiencia Nacional. “Me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien”, “yo soy muy retorcido. Mucho”, “te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado”, “no vuelvas a tocarme los cojones”, “odio a la gente como tú”, “sigues en tus trece de hacer lo que te sale de tu coño moreno” son solo algunas de las múltiples conversaciones que la subalterna recogió.

La situación de estrés prolongado provocó que la subordinada se desmayara el 14 de febrero de 2025 y se produjera un episodio por el que la querella que presentó el letrado Juan Antonio Frago también incluyó el delito de agresión sexual. El comisario acompañó a la mujer a su vivienda, le dijo que era ella la que se estaba “autogenerando” la ansiedad, trató de persuadirla para que le enviara sus informes médicos y le soltó frases como que no le importaba verla en bragas o que podía hacerle el boca a boca. Además, mientras estaba tumbada en el sofá mareada él le dio un beso que ella no consintió.

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