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El líder de los obispos catalanes, sobre el auge de la ultraderecha: “La Iglesia no tiene ideología, pero sí unas líneas rojas”

Joan Planellas defiende que la posición de la jerarquía eclesiástica debe apoyar “la dignidad de las personas”

El presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense, el arzobispo Joan Planellas, habla ante los medios durante un evento público la semana pasada. Kike Rincón (Europa Press)

El arzobispo Joan Planellas, líder de la Iglesia católica catalana y ordinario de la diócesis de Tarragona, es de esos altos cargos que huyen del boato y el aplauso. “Nada de llamar monseñor ni cosas por el estilo”, es la única norma antes de conversar con este diario. Tampoco tiene pelos en la lengua. El pasado verano, cuando Vox atacó a los obispos por apoyar la regularización de inmigrantes, Planellas le replicó directamente: “Un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano”. La relación de la Iglesia con los grupos de ultraderecha ha vuelto a la actualidad, tras conocerse que el Papa alertó a los obispos españoles durante su primera visita al Vaticano “del riesgo de manipulación de los extremismos”. Ante las preguntas sobre el papel de los obispos ante el auge de los grupos de ultraderecha, el arzobispo de Tarragona responde sin rodeos: “La Iglesia no tiene una ideología, pero sí unas líneas rojas y una de ellas es el deber de atender a las personas que sufren”

Planellas atiende a EL PAÍS la noche de este lunes, tras trabajar todo el día en los asuntos de su diócesis y antes de preparar su viaje a Madrid, para reunirse en la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) donde entre los temas a tratar, estará el plan aprobado en enero por el Ejecutivo para poner en marcha una regularización extraordinaria de personas en situación irregular en España. La medida fue duramente atacada por Vox, que también afeó a los obispos españoles por apoyarla. “La oligarquía al completo odia al pueblo español”, publicó en X un miembro de la dirección de Vox. Dos meses antes, una diputada ligaba la inmigración con criminalidad. “Las mujeres están hoy más inseguras porque el Gobierno ha traído deliberadamente a sus agresores”, dijo durante una intervención en el Congreso.

Planellas explica que este tipo de discursos ”culpabilizan al otro de los males" que sufre todo un país y que “esto siempre resulta más atractivo y, a la vez, más engañoso”. El arzobispo dice que es un pensamiento intolerable para un buen cristiano y, para corroborar esta afirmación, tira del evangelio del día: “Jesús dijo: ‘En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis’. Es decir, hacerle esto a estas personas que sufren es hacérselo al mismo Cristo. Y no nos damos cuenta. Los discursos de odio no aceptan esa realidad. Solo piensan en su propia realidad y buscan la culpabilidad del otro”.

El arzobispo anima a luchar contra “la polarización”, en línea con las actuales directrices de León XIV, y tener en cuenta siempre “la dignidad de la persona”. No obstante, cree que es importante anunciar que parte del problema de muchas de esas personas, que parten de sus países por fuertes crisis humanitarias, ha empeorado por las políticas migratorias de algunas potencias de occidente. “Hablo del recorte de ayudas a ONG de países como EE UU que, al final, agrava el problema de la inmigración”, dice.

El arzobispo destaca que la realidad de estas personas y el trabajo que la Iglesia española hace al respecto es visible “en las parroquias o en los grupos de Cáritas” donde, además de recursos, se les da “una palabra de luz y consuelo”. “Muchas veces no se trata de dar dinero, sino tener una actitud de acogida”, dice el prelado, que urge a la sociedad, en especial a las personas que acogen el discurso ultra, que se “abran a los demás” para conocer la verdad “y encontrar la paz”.

El también líder de la Conferencia Episcopal Tarraconense es conocido por llevar su discurso a la práctica. La semana pasada, de hecho, firmó un convenio con el Govern en el que la Iglesia catalana se compromete a ceder a la Administración propiedades para crear vivienda social. “La falta de vivienda es uno de los problemas de primer orden de la nuestra sociedad catalana, en la que casi el 25% de la población tiene algún problema de exclusión social en el ámbito de la vivienda”, sostuvo Planellas.

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