La Fiscalía avala la semilibertad del etarra Txeroki tras constatar su arrepentimiento
El exdirigente de la banda participa en encuentros con víctimas de ETA para pedirles perdón desde hace 16 meses


La Fiscalía se muestra partidaria de mantener el régimen de semilibertad que el Gobierno vasco ha concedido al exjefe de ETA Garikoitz Azpiazu Rubina, alias Txeroki, según ha informado el ministerio público este martes en una nota de prensa. La decisión se sustenta en “la evolución del interno” que, desde octubre de 2024, participa en talleres de justicia restaurativa en los que ha mantenido reuniones con víctimas de ETA para pedirles perdón. “Se certifica su compromiso serio, riguroso e irrevocable de apoyar a las víctimas de terrorismo en sus procesos de sanación y reparación emocional potenciando la explicación frente a la justificación”, afirma la Fiscalía en su nota. Garikoitz, en prisión desde 2008 cuando fue detenido en Francia, extinguirá en octubre de 2027 sus múltiples condenas en las que acumula cientos de años de cárcel. Las asociaciones de víctimas han criticado duramente desde que se conoció la decisión del ejecutivo de Imanol Pradales, que una de ellas, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), ha tildado de “amnistía encubierta”.
Txeroki empezó a disfrutar de la semilibertad el pasado 9 de febrero, después de que el Departamento de Justicia y Derechos Humanos del ejecutivo vasco, que encabeza la socialista María Jesús San José, decidiera, a propuesta de la Junta de Tratamiento (órgano formado por profesionales penitenciarios) de la cárcel donostiarra de Martutene, flexibilizar el régimen en el que el exdirigente de ETA cumplía sus penas. En concreto, la prisión planteó que se le aplicara el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario que permite a un preso en segundo grado u ordinario ―como es el caso del exjefe de ETA― acceder a beneficios penitenciarios destinados a los que están en tercer grado o régimen abierto como preparación para su reincorporación a la sociedad cuando salga en libertad. En concreto, el Departamento de Justicia le autorizó a salir de la cárcel durante el día de lunes a viernes aunque debía regresar para pasar en su celda las noches y los fines de semana.
No era la primera vez que se le flexibilizaba el régimen de vida ya que anteriormente el Gobierno vasco ya le había aplicado otro artículo, en este caso el 117, que también permite el acceso a beneficios penitenciarios. Este, en concreto, permite a reclusos en segundo grado con “baja peligrosidad social” salir de modo regular unas horas al día de la prisión para “acudir regularmente a una institución exterior para la realización de un programa concreto de atención especializada, siempre que este sea necesario para su tratamiento y reinserción social” y que no se adviertan riesgos de quebrantamiento de condena.
En concreto, según detalla ahora la Fiscalía, Txeroki aprovechaba estas salidas para acudir a sesiones de un taller de justicia restaurativa. El objetivo de estos encuentros es que las víctimas consigan una reparación, al menos simbólica, por el daño sufrido y, a la vez, facilitar la reinserción de los internos, haciéndoles conscientes del dolor que han causado. La participación de un preso en ellos no supone ni una reducción de pena ni el acceso automático a beneficios penitenciarios, aunque las juntas de tratamiento de las cárceles sí lo tienen en cuenta para concederlos.
La Fiscalía valora positivamente la participación del exjefe etarra “en la totalidad de las sesiones de preparación y en todos los círculos restaurativos que han incluido contacto directo con víctimas y familiares de asesinados por la banda terrorista ETA”, lo que considera un signo inequívoco de su arrepentimiento, una de las condiciones que exige la ley para dar beneficios. La única objeción que pone es que, hasta ahora, esa petición de perdón “como manifestación esencial del abandono de la actividad delictiva” se ha limitado a víctimas en España, por lo que plantea que es necesario haga lo mismo con aquellas que ETA ha causado en Francia.
Por todo ello, la Fiscalía concluye que “resulta procedente” dar la semilibertad a Txeroki para que, de lunes a viernes, acuda a “realizar labores de voluntariado”. Eso sí, el ministerio público pide también “información complementaria” sobre este trabajo para saber si “tiene un contenido tratamental (y no solo productivo) y cómo ese contenido se integra en el Programa Individualizado de Tratamiento” que se aplica al exdirigente etarra para lograr su reinserción.
El pronunciamiento de la Fiscalía favorable a flexibilizar el régimen penitenciario de Txeroki se conoce días después de que, por el contrario, el ministerio público se opusiera a que se le concediera el tercer grado o régimen abierto al también etarra Asier Arzalluz Goñi, condenado por varios atentados como el asesinato del periodista José Luis López de Lacalle, perpetrado el 7 de mayo de 2000, y el intento de asesinato de la teniente de alcalde de Portugalete (Vizcaya) Esther Cabezudo, el 28 de febrero de 2002. A Arzalluz Tapia se le aplica ya, como ahora a Txeroki, el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, pero la Fiscalía considera que lleva demasiado poco tiempo con esta medida ―menos de cuatro meses― como para poder “permite verificar cambios consolidados” que justifican pasarle ya al régimen abierto por el que solo tendría que ir a prisión a dormir de lunes a jueves como pretende el Gobierno vasco.
En la actualidad, 125 miembros de ETA cumplen condena en cárceles Españolas ―121 en las del País Vasco y cuatro en Navarra―, además de dos en prisiones francesas. De los primeros, 54 están ya en tercer grado y a una docena más se le aplica el artículo 100.2 del Régimen Penitenciario, el mismo que a Txeroki, según una estadística de enero de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).
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