El nuevo Sumar busca rentabilizar la agitación en la izquierda y ultima una gira en Andalucía y Cataluña
Maíllo, candidato a la Presidencia de la Junta, afirma que los comicios autonómicos previstos en junio serán “un ensayo de la solidez del proyecto”


La izquierda de Sumar en el Gobierno hace balance positivo de una semana crucial para su futuro. Algo ha cambiado estos últimos días en el ánimo de las organizaciones, impulsado también por el interés que ha despertado la propuesta de Gabriel Rufián para unir a las fuerzas nacionalistas y estatales en unas próximas generales. Y a la vez, por cómo IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar han reaccionado al órdago de un político tan popular y mediático como el portavoz de ERC en el Congreso, acudiendo a su charla y dando la bienvenida a las ideas. Aunque el planteamiento de unidad para ganar escaños “provincia a provincia a Vox”, como formuló Rufián el miércoles pasado, tiene un encaje muy complejo y choca de manera frontal con los intereses de las fuerzas soberanistas —que ya han verbalizado su rechazo—, el debate abierto ha removido a los partidos del espacio, atraído a curiosos y generado una expectación que el sábado logró rebasar las previsiones de los organizadores que habían habilitado para la presentación de la alianza una sala con aforo para 400 personas que se quedó pequeña. El objetivo, ahora, pasa por construir un proyecto coherente que sea capaz de atraer a muchos más, tanto partidos como sociedad civil, insisten sus portavoces, y para eso las formaciones quieren aprovechar el impulso movilizador demostrado la semana pasada con nuevos actos. De momento, la gira empezará en Andalucía y Aragón, según han confirmado este lunes fuentes de la confluencia.
No hay fecha fijada todavía, pero está previsto que el primero se celebre entre marzo y abril en la comunidad que abrirá las urnas en torno a junio. Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida y también el candidato a la Junta de la coalición Por Andalucía —donde no están ni Podemos ni el partido de Teresa Rodríguez— afirmó ayer durante un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum que esos comicios funcionarán como un “ensayo de la solidez” del proyecto político. “Cuando digo que me la juego es que me la juego y seré la clave del éxito o del fracaso”, sentenció metiéndose presión a sí mismo y asegurando que aportará desde su comunidad a la batalla de las generales, descartándose como opción. Aunque sin firma oficial por las desavenencias internas que llevaron a un acuerdo fuera de plazo, Podemos forma parte esta legislatura de ese grupo parlamentario, donde tiene mayoría —tres de los cinco diputados que lograron en 2022—, a pesar de que Andalucía es el bastión de IU.
Para estas elecciones, ningún partido espera ya a Podemos en una candidatura conjunta, pero las voces críticas dentro de la dirección autonómica (su coordinadora Raquel Martínez llamó a la “unidad de la izquierda” después de que desaparecieran en Aragón) han acabado agitando la posibilidad de que haya cuadros que opten finalmente por abandonar su marca.
Pensando ya en 2027, y en una alusión velada también a los de Ione Belarra, el propio Maíllo alertó a quien no se sume a la nueva alianza, de que puede quedar “arrinconado para siempre”.
“Lo que tenemos por delante es algo muy grande, que al conjunto de la ciudadanía le inquieta. Queremos que forme parte Podemos, claro que sí, pero también Compromís, Més, Chunta, …Se trata de saber leer el momento que atraviesa nuestro país”, señaló en su rueda de prensa horas después la coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández.
“Se está hablando demasiado del qué y el quién y no del para qué”, respondió a Maíllo Pablo Fernández, portavoz y secretario de Organización de Podemos. Desde la sede del partido, el dirigente señaló que ellos buscarán tejer alianzas “lo más plurales y heterogéneas posibles” y afirmó que la semana pasada “se demostró que en España hay ganas de izquierda”, evitando cualquier confrontación con IU en su contestación.
Liderazgo
Aunque en privado varios dirigentes opinan que la decision sobre el futuro político de Yolanda Díaz llegará “más pronto que tarde”, todos abogan por aplazar el debate sobre el liderazgo y creen que la otra incógnita —el nombre de la marca— se despejará antes de que se elija al cabeza de lista. Para Maíllo, la elección del candidato debe ser el “resultado posterior de la concreción del proyecto político”, “sin distorsiones”. “Aquí todo el mundo somos imprescindibles igual que solos somos insuficientes. Y Yolanda decidirá lo que quiera ser, que ella es un activo, desde luego; una excelente ministra, también. Yo soy partidario de que si hay consenso, estupendo. Si no, un modelo democrático [para elegir al número uno]”, defendió. Después de haber abogado abiertamente por la renovación de los referentes en esta nueva etapa, es decir, que la vicepresidenta no repita, Maíllo quiso evitar cualquier polémica este lunes y reivindicó a Díaz como ”la mejor ministra de Trabajo de la historia" en España. La dirigente gallega, que ya no fue el sábado a la presentación y sin agenda pública este lunes, guardó un día más silencio.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































