Un paciente muere al tratar de escapar de la clínica privada de Benidorm en la que iba a ser operado
El hombre, británico de 54 años, quedó atrapado en una zona en obras y falleció asfixiado. Ya había huido en 2025 del mismo centro


Un paciente británico de 54 años falleció por asfixia al quedar atrapado en una zona en obras de la clínica privada de Benidorm (Alicante), en la que estaba ingresado en espera de una operación quirúrgica. Al parecer, el hombre trataba de escapar del centro sanitario sin ser descubierto, una hipótesis reforzada por el hecho de que ya había huido de la misma clínica en octubre del año pasado, “harto de tantas pruebas médicas”, según señalan fuentes de la Policía Nacional.
El trágico intento de fuga tuvo lugar en torno a la madrugada del 6 de febrero. La mujer del fallecido encontró su cama vacía cuando acudió a visitarlo por la mañana del día 7. También habían desaparecido su ropa y sus pertenencias. Inmediatamente avisó al personal del centro hospitalario y, tras intentar dar con su rastro sin éxito tanto en las dependencias de la clínica como en los alrededores, interpuso una denuncia ante la Policía Nacional.
Los investigadores comprobaron las grabaciones de la cámara de seguridad y certificaron que el desaparecido no había salido por la puerta principal. La esposa del paciente contó a los agentes que no era la primera vez que su marido se escapaba del centro hospitalario benidormí. El pasado octubre, se marchó sin recibir el alta médica y sin haber solicitado el alta voluntaria. Simplemente, se vistió y regresó a su domicilio. Explicó que estaba cansado de tantas pruebas y que por eso había tomado la determinación de irse.
En esta ocasión, ni estaba en su vivienda ni había rastro alguno de su marcha. Los agentes comenzaron a entrevistar al personal y a revisar todas las plantas de la clínica. Unas imágenes lo mostraron en la tercera planta, vestido, con la chaqueta puesta y una mochila al hombro. Quizá con el propósito de no ser descubierto, había buscado una ruta alternativa por la que poder dejar la clínica sin que lo descubrieran y lo obligaran a volver a su habitación.
Cuatro días después de su fuga, el 11 de febrero, los investigadores llegaron a la sexta planta del edificio, donde se había señalizado la ejecución de unas obras en un área en la que, por este mismo motivo, estaba prohibido el paso. Junto a un patinillo, un hueco habilitado para comunicar todas las plantas de un edificio y alojar instalaciones como los conductos de ventilación o el cableado eléctrico. Allí encontraron atrapado y sin vida al desaparecido.
En un principio, se manejó la posibilidad de que se hubiera electrocutado con la instalación eléctrica. Al rescatar su cadáver, y en espera del dictamen del Instituto Anatómico Forense de Alicante, donde se le va a practicar la autopsia, todo apuntaba a una muerte por asfixia, según fuentes policiales.
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