Disponibilidad las 24 horas y vigilancia con cámaras: cae en Málaga una red de trata con fines de explotación sexual
La Policía Nacional ha detenido a 16 personas que integran una organización que gestionaba dos prostíbulos en la capital y uno más en Marbella


La mujer llegó harta, no podía más. A mediados del año pasado, entró en la comisaría de la Policía Nacional de Córdoba y relató su experiencia. Explicó que había venido desde Latinoamérica para trabajar en Málaga y cómo, al llegar, se topó con que las condiciones laborales que le habían prometido eran muy diferentes a la realidad. Relató que apenas disponía de tiempo libre, que vivía bajo unas estrictas normas e incluso tenía que dormir en cojines en el suelo mientras era vigilada por cámaras de seguridad. Consiguió salir de aquel infierno y llegar hasta la ciudad cordobesa, donde denunció. Fue el hilo del que los investigadores tiraron durante meses hasta lograr desmantelar una organización criminal dedicada supuestamente a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Hay 16 personas detenidas, cuatro de ellas enviadas a prisión.
El trabajo policial —vigilancias, seguimientos, comprobaciones de documentación— permitió comprobar lo que la denunciante había contado. Encontraron una red que contaba con tres prostíbulos: uno en Marbella, otro en la barriada malagueña de Campanillas y otro en el centro de la capital, en un bloque solo de pisos turísticos, lo que dificultaba que cualquier vecino hubiera detectado un trasiego de personas sospechoso. Las mujeres que allí se prostituían eran captadas a través de un contacto en su país de origen, pero también a través de páginas web. La oferta —la mayoría de ocasiones— dejaba claro que viajarían a España para ejercer la prostitución, pero con unas condiciones que atraían a las víctimas porque “siempre son perfiles que están en situación muy vulnerable, con muchas necesidades”, como explican fuentes de la investigación. Todas tenían entre 25 y 40 años.
Al llegar a la Costa del Sol, eso sí, la situación no era exactamente como les habían contado. Tenían, primero, que pasar un periodo de prueba. Luego, eran obligadas a ir cambiando de club y, después, estaban totalmente controladas en su día a día. Debían estar disponibles las 24 horas para sus clientes y sufrían vigilancia con cámaras situadas en el interior de los locales. Los precios que cobraban por sus servicios eran establecidos por la organización, que les cedía camas para dormir pero, en caso de que no hubiera disponibles, las hacía descansar en cojines en el suelo entre cliente y cliente. Además, eran apremiadas a mantener los establecimientos completamente limpios y recibían multas económicas si no lo hacían. Y también a vender drogas y potenciadores sexuales a los hombres con los que mantenían relaciones para generar más ingresos para el grupo criminal.
Todas cobraban su salario en diferido, una semana más tarde de la trabajada. “Así, si alguna se mostraba rebelde e incumplía las normas impuestas, iría a la calle, sabiendo que lo haría sin cobrar la semana”, ha informado la Policía Nacional en un comunicado. Y si salían a la calle, solo lo podían hacer por espacios breves de dos o tres horas y siempre acompañadas por alguna persona de la organización. Entre ellas, una mujer de 38 años que había llegado para ejercer la prostitución y que había ascendido a encargada con el paso del tiempo. Finalmente, se había convertido en socia del cabecilla del negocio, un hombre de 43 años.
Cuatro personas, a prisión
“Cuando ya tuvimos toda la información y toda la parte judicial, se registraron de manera simultánea los tres negocios y cuatro domicilios de los responsables de la organización”, añaden fuentes de la operación —denominada Garibaldi-Sol-Dumas—, que acabó con 16 personas detenidas. Fruto de las diligencias policiales, se intervinieron 35.000 euros en metálico, 55,5 gramos de cocaína, 50,7 gramos de tusi, 24,99 gramos de marihuana, 0,69 gramos de éxtasis en formato sellos, varios fármacos potenciadores sexuales y cinco botellas de óxido nitroso. También tres armas largas y cuatro cortas simuladas.
A todos los arrestados se les imputan delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, delito relativo a la prostitución, contra la salud pública y organización criminal. Entre los hombres destacan los cuatro principales responsables, que tras ser puestos a disposición judicial han sido enviados a prisión.
La operación ha sido desarrollada de manera conjunta por el Grupo III de la UCRIF de la Brigada de Extranjería y Fronteras de la Comisaría Provincial de Málaga y sus homólogos de Córdoba. También agentes de la Brigada Local de Extranjería y Fronteras de la comisaría marbellí, con la colaboración de otras unidades policiales: guías caninos, GOIT, UPR, Comisaría Local de Torremolinos y medios aéreos.
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