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Un proyecto de Extremadura logra el tercer premio mundial de Google por su impacto social en la comunicación inclusiva

Basado en la experiencia de una extremeña con parálisis cerebral, el sistema busca humanizar las comunicaciones de personas con ciertas necesidades

Eva Lagar

Eva Lagar tiene 29 años, es de Badajoz y padece parálisis cerebral severa desde que nació. Su vida es una historia de retos y superación diaria, como puede ser a la hora de comunicarse con sus familiares y amigos.

Su experiencia de vida puso de manifiesto las carencias de los sistemas de comunicación que hay actualmente y la necesidad de plantear nuevas alternativas, sirviéndose de herramientas como la Inteligencia Artificial.

La forma de comunicarse de Eva es a través de un dispositivo con voz robótica, lo cual evidenció que, pese a los enormes avances tecnológicos de las últimas décadas, las personas con grandes necesidades de apoyo seguían utilizando soluciones obsoletas y deshumanizadas. A partir de ese momento, el equipo impulsor decidió trabajar en una alternativa que devolviera a las personas no solo la capacidad de comunicarse, sino también una voz propia.

Es en ese momento cuando la fundación extremeña Primera Fila decide poner en marcha el proyecto 3VA (Empoderamiento, Voz y Autonomía), un sistema de comunicación diseñado para ayudar a personas que no pueden hacerlo de forma oral, debido a que han sufrido parálisis cerebral, ictus u otros tipos de lesiones neurológicas. El objetivo que se ponen desde esta organización es que lo puedan hacer a través de mensajes completos, personalizados y naturales.

En la nueva aplicación, el proceso se agiliza gracias a la utilización de pictogramas u otras opciones sencillas, que con la ayuda de la inteligencia artificial para generar frases con una estructura más humana y una voz digital personalizada. Según Juan Francisco Pérez Carrasco, ingeniero informático voluntario de la fundación, persona ciega y uno de los portavoces del proyecto, con ello “se pretende superar las limitaciones que pueden ofrecer los comunicadores tradicionales, rebajando costes y evitando voces robóticas que deshumanizan a la persona que los utiliza”, destacaba.

Gracias al proyecto, Eva ha logrado expresar recuerdos, emociones y decisiones cotidianas con mayor autonomía, convirtiéndose en el ejemplo vivo del impacto real que puede tener la tecnología cuando se diseña desde las necesidades de las personas usuarias. “No se trata solo de decir sí o no, sino de poder contar lo que piensas, lo que sientes y lo que quieres”, explican desde el equipo que ha desarrollado el proyecto.

3VA ha sido desarrollado por un equipo diverso, con una fuerte presencia de profesionales con discapacidad, y con un proceso de diseño y pruebas centrado en usuarios reales. Esta metodología ha permitido crear una solución práctica, cercana y útil para el día a día, alejada de planteamientos puramente tecnológicos.

Según explica Juan Francisco Pérez, a diferencia de otras soluciones que existen actualmente en el mercado, las cuales son muy costosas, poco flexibles y dependientes de tecnologías propietarias, “3VA apuesta por un modelo radicalmente distinto al basarse en un software libre y de código abierto, el cual emplea hardware accesible y funciona con inteligencia artificial local”, con ello desde la Fundación Primera Fila destacan que permite “reducir drásticamente las barreras económicas y facilita su implantación tanto en hogares como en centros educativos y recursos de atención especializada”.

Según sus desarrolladores, el objetivo es que cualquier persona pueda acceder a una herramienta de comunicación digna sin necesidad de invertir entre 10.000 y 20.000 euros, como ocurre actualmente con muchos dispositivos comerciales.

Una vez desarrollada la idea, la Fundación Primera Fila decidió presentar este proyecto a un concurso internacional al que se presentaban más de 600 iniciativas organizadas por Google. Una vez analizadas todas las ideas, el prototipo 3VA era galardonado con el tercer premio mundial en el Google–The Gemma 3n Impact Challenge, el cual está dotado con una cuantía económica de 15.000 dólares.

El reto internacional promovido por Google tiene como objetivo fomentar el desarrollo de soluciones tecnológicas con impacto social basadas en un modelo de inteligencia artificial capaz de funcionar de manera local, es decir, directamente en el propio dispositivo del usuario, sin necesidad de conexión constante a internet o a servidores externos. En este contexto, 3VA ha destacado por su enfoque inclusivo, accesible y centrado en los derechos fundamentales de las personas con discapacidad.

Tras obtener este reconocimiento internacional, la Fundación Primera Fila inicia ahora una nueva etapa con el objetivo de ampliar el alcance del proyecto y acercarlo a más familias, profesionales y entidades. La prioridad será transformar el actual prototipo en una herramienta final plenamente operativa y facilitar su implantación en aquellos contextos donde las soluciones actuales resultan económicamente inviables. Esta fase se ha sostenido con el trabajo altruista de colaboradores de la Fundación como Ángel Imaz y el propio Juan Francisco Pérez, ambos personas con discapacidad, mientras desde Google España se han puesto a disposición de la Fundación para que el proyecto pueda convertirse en una realidad.

Los desarrolladores inciden en que la comunicación no es un lujo, sino un derecho fundamental, “proyectos como 3VA demuestran que la inteligencia artificial puede convertirse en un potente aliado para la inclusión social cuando se utiliza con un propósito ético”, destacan los creadores.

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