Hasta 650 desalojados de 14 zonas rurales de Jerez por la crecida del río Guadalete
El Ayuntamiento se prepara para unas horas complicadas, agravadas por las lluvias constantes y el desembalse de un pantano


Unas 650 personas residentes en 14 zonas rurales de Jerez de la Frontera ya han tenido que abandonar sus casas por la crecida del río Guadalete con la incertidumbre de cuándo volverán. Las intensas lluvias pasadas, las que quedan por venir y el desembalse del pantano de Bornos, río arriba, complican el escenario en los diseminados jerezanos más cercanos al curso del río. La crecida del caudal hasta superar el nivel máximo de seis metros ha elevado el nivel de peligro a rojo y la previsión es que, a corto plazo, no baje. “La situación de riesgo persiste (...). Pido paciencia a los afectados”, ha explicado el consejero de Presidencia, Antonio Sanz.
Por ahora, la peor parte se la ha llevado la barriada rural de La Ina. Allí, la Guardia Civil, la Policía Local, Protección Civil, Bomberos y el propio Ayuntamiento han intervenido en el desalojo de los 247 vecinos censados, antes de que el agua cercase la zona. “Hemos salido por los pelos”, ha explicado la alcaldesa de la localidad, María José Pelayo. Pero ha habido casas aisladas en las que ya ha tenido que intervenir directamente lanchas del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas y el helicóptero de la Guardia Civil. “Hemos rescatado a un matrimonio muy mayor. Estaban en su casa sin luz, con el agua a 1,60 metros de altura y aislados, muy lejos de la zona que se podía llegar”, explican uno de los agentes desplegados en el terreno.
Jerez, con el término municipal más grande de la provincia y uno de los más extensos de España, está compuesto de diversas barriadas rurales, pedanías o entidades locales autónomas, muchas de ellas cercanas al caudaloso río Guadalete. Actualmente, las afectadas por los desalojos son Portalillo y El Portal —donde la Policía Nacional ha desalojado a 172 personas de 82 viviendas—, Las 500, La Corta, La Greduela, La Ina, Los Cejos del Inglés, Las Pachecas —donde la Guardia Civil ha desalojado a otras 45 personas—, Los Lagos, Repastaderos, Zarandillas, Lomopardo, Mesas del Corral y Cañada del Carrillo. Además, el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía mantienen en vigilancia tres núcleos más: Rajamancera, La Guareña y Magallanes. En total, hasta 351 efectivos de diversos cuerpos e instituciones públicas están participando en el operativo de desalojo.
En algunos de esos puntos, los desalojos han sido prácticamente rescates con el agua ya en las casas. A primera hora de la mañana, la Guardia Civil ha tenido que desalojar en helicóptero a una señora mayor y acudir luego en lancha a la casa a rescatar a sus mascotas. “No estamos dejando a nadie atrás”, ha puntualizado el agente del Instituto Armado. El Ayuntamiento ha habilitado un punto de atención y realojo para los vecinos en el Estadio Chapín, donde la Cruz Roja se está encargando de atenderlos, según ha explicado Pelayo, después de la reunión de la tarde del Puesto de Mando Avanzado.
Jerez ha concentrado más de 400 incidencias de las 700 que ha registrado Emergencias 112 en la provincia de Cádiz este jueves por la borrasca Kristin. También concentra el grueso de cortes en carreteras de la provincia, donde ya son 27 vías con problemas de las 47 que presentan interrupciones en Andalucía, según datos de la Dirección General de Tráfico. “Estamos viviendo momentos frenéticos y muy complicados”, ha añadido la regidora jerezana.
El problema de las barriadas rurales de Jerez radica en que ya llueve sobre mojado, en uno de los eneros “más húmedos del registro histórico”, según ha explicado Álvaro Real, director general de Aguas de la Junta de Andalucía. Con la tierra empapada, las escorrentías han hecho aumentar el cauce de los arroyos y ríos. Y eso, a su vez, ha provocado que los embalses hayan llegado “a cotas muy elevadas”, como ha añadido Real. De ahí que el embalse de Bornos lleve días desembalsando, de ahí pase al de Arcos —un pequeño pantano de regulación— y de ahí a la campiña de Jerez y sus pedanías.
Uno de los momentos críticos se ha vivido al filo de las tres de la tarde, cuando el pleamar ha llevado a aumentar el caudal hasta el nivel rojo. La bajamar consiguiente ha servido para que el nivel se mantenga en los 6,26 metros. Pero la siguiente pleamar de la noche se antoja especialmente complicada. “A corto plazo no va a ir a mejor, pero no está yendo a peor ahora mismo”, explica una fuente municipal, que se prepara para el escenario de que pasen varios días hasta que las familias desalojadas puedan regresar a sus casas.
El principal problema está en que las previsiones no apuntan que vaya a dejar de llover sobre la provincia de Cádiz. Eso hace que el pantano de Bornos tenga que seguir desembalsando, para tener un nivel de resguardo del 80% de su capacidad con el que poder hacer frente a importantes avenidas de agua. De hecho, aunque las partes apuntan a que las lluvias amainarán algo este fin de semana, también dibujan días de muchas precipitaciones en las jornadas del miércoles al viernes de la semana que viene.
Los equipos que están participando en los desalojos se han encontrado con reticencias de algunos vecinos que se negaban a abandonar sus viviendas. “Los desalojos están siendo lentos, hay gente que no comprende que es por su propio bien”, explican desde la Guardia Civil. Mientras, desde el Ayuntamiento piden colaboración y alertan de la posibilidad de que la situación se complique con rapidez. “Ya son 14 zonas. La cifra pone en evidencia la magnitud del problema”, ha explicado Pelayo.
Las escenas de vecinos y mascotas a bordo de lanchas o de helicópteros recuerdan a los momentos que se vivieron en las inundaciones de 2009. Pelayo ha explicado que la situación es tan “compleja” que no es una mera impresión visual, sino basada en todos los condicionantes que dificultan la bajada del caudal del Guadalete. En aquel entonces, las inundaciones se saldaron con más de 2.000 viviendas afectadas. En el Ayuntamiento esperan que eso no suceda, pero por si acaso “hay que estar preparados para afrontarlo”, como ha zanjado Pelayo.
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