La lucha por la defensa de la única reserva de la biosfera en el País Vasco no termina con el fin de la sede del Guggenheim
Una plataforma ciudadana trata ahora de recuperar los terrenos de la reserva natural que ocupa “sin licencia” una empresa de astilleros


La renuncia a la construcción de una sede del museo Guggenheim en Urdaibai, la única reserva de la biosfera en el País Vasco, es un hecho irrevocable y ya es historia. La retirada definitiva del proyecto, hecha pública por las instituciones a mediados de diciembre pasado, fue un hito para los activistas (plataformas ciudadanas y ecologistas) que pelearon durante varios años por impedir que el principal museo vasco se instalara en la principal riqueza natural vasca, pero su lucha no ha acabado ahí. Ahora quieren que las autoridades se comprometan a recuperar el estado original de la marisma de Urdaibai, para lo cual exigen que la empresa Astilleros de Murueta devuelva los terrenos que ha ido ocupando con el paso de los años sin contar con respaldo jurídico ni estar en propiedad de esos suelos.
El colectivo ciudadano Guggenheim Stop se felicita por haber hecho desaparecer “la mayor amenaza” que se había anunciado contra Busturialdea, una comarca que agrupa a municipios como Gernika, Mundaka, Forua o Bermeo, entre una veintena. Sin embargo, esta plataforma considera que ahora llega el momento de “dar pasos” al frente en la defensa de la reserva natural. Su siguiente objetivo es que la empresa Astilleros Murueta, que opera en plena marisma desde 1943 en la construcción de barcos, “desocupe y restaure” la zona “sin condición alguna”. “Esta es una pelea que no ha terminado”, asegura a este diario una portavoz de Guggenheim Urdaibai Stop.
En una comparecencia reciente, la diputada general de Bizkaia, Elixabete Elantxobe (PNV) reconoció que no se podía ir más allá en la defensa del Guggenheim en la reserva natural: “Siempre se ha intuido que el marco normativo podía ser un obstáculo insalvable para un proyecto singular que solo podía expresar su originalidad en la ubicación elegida”, dijo. Estudios que analizan el proyecto del Guggenheim concluyen que este resulta “inviable” a corto y medio plazo por la “complejidad jurídica” del mismo.
Este colectivo está preparando una jornada festiva para celebrar el día 7 de febrero el “adiós” al proyecto museístico y manifestar “alto y claro que una sociedad organizada es capaz de hacer frente a las locuras de las instituciones y de las autoridades”. Mientras se afanan en los preparativos de esta celebración popular, sus responsables continúan con la batalla por “desalojar” la actividad industrial que siguen manteniendo los astilleros Murueta en el corazón e Urdaibai.
La plataforma ciudadana ha encargado a Adra Ingeniería, una consultora cántabra especializada en temas forestales y ambientales, un informe técnico sobre este astillero con el fin de determinar qué superficie correspondiente al dominio público marítimo-terrestre está siendo ocupado “fuera de la concesión” recibida en 1943. El estudio, de 150 páginas, también evalúa el territorio que se inundaría de forma natural si el astillero, como ocurre hoy, no estuviera protegido por medios artificiales.
La primera gran conclusión es que de los 10.902 metros cuadrados que ocupaba en 2024 Astilleros Murueta, el 56,69% corresponde a instalaciones o ampliaciones realizadas “al margen de cualquier concesión o licencia”. Más aún, el informe señala que todos los terrenos adscritos al astillero son “naturalmente inundables” si no contaran con protección artificial, por lo que “pertenecen al dominio público marítimo-terrestre”.
A la vista de estas conclusiones, la plataforma Guggenheim Urdaibai Stop se ha dirigido a la Dirección de Costas del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico para solicitarle que revise el deslinde que está en vigor desde 2004 para reconocer que el astillero se encuentra en un espacio “demanial” (un bien que forma parte del dominio público).
Al mismo tiempo, se le exige a Costas que actúe en “la recuperación del dominio público marítimo-terrestre invadido por Astilleros de Murueta y el restablecimiento de sus características físicas y elementos naturales originarios”. Este colectivo incide en que el astillero ha invadido parte de la marisma “sin contar con título jurídico alguno” y carecer de los permisos que le otorgaran “la posibilidad de optar a algún derecho de ocupación o aprovechamiento”
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