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PP

El PP pierde la batalla internacional ante Vox y calla sobre Trump: “No nos conviene criticarlo”

Dirigentes populares admiten que el silencio obedece a su alianza con la extrema derecha. “Como EE UU invada Groenlandia, estamos jodidos”

Pocos asuntos han evidenciado el marcaje que Vox, la escisión, ejerce sobre el partido matriz, el PP, como la política exterior y, en concreto, los movimientos de Donald Trump en Venezuela. El presidente de EEUU capturó a Nicolás Maduro en una operación que viola el derecho internacional, según los juristas consultados por este periódico; despreció a la opositora María Corina Machado para pilotar el cambio; alaba en público a la que era número dos del régimen autoritario, Delcy Rodríguez, y no parece tener ninguna prisa en que el país celebre elecciones: “Algún día”, dice su portavoz en la Casa Blanca cuando le piden una fecha orientativa. Pero en ese contexto cuesta encontrar una declaración de algún dirigente del PP mínimamente crítica con el mandatario estadounidense.

“Por un lado”, explica un dirigente popular, “la oposición venezolana no critica a Trump y no nos permitiría que lo hiciéramos. Eso nos pesa mucho, son votos. Por otro, igual mañana estamos en el Gobierno y Trump no olvida. Pedro Sánchez va a jugar a ser el anti-Trump, metiéndonos a nosotros de aliados de Trump por serlo de Vox y si nos hubiéramos colocado de entrada contra él nos hubieran dicho que cómo pactamos con su aliado en España. Por todo eso, la posición más sensata es la que tenemos, poco clara. No nos conviene posicionarnos más y criticar abiertamente a Trump. Ahora, como EE UU invada Groenlandia o bombardee Irán, estamos jodidos”.

Los populares admiten una guerra de agendas. “A Sánchez”, afirma un parlamentario del PP, “le interesa que el foco esté en lo internacional y a nosotros, que vuelva cuanto antes a la política nacional: la corrupción, la vivienda, la financiación autonómica...”. Las declaraciones del secretario general del partido, Miguel Tellado, esta semana, abundaban en ello: “No permitiremos que Sánchez utilice la seguridad nacional, la política exterior y la defensa como cortinas de humo para tapar su precariedad parlamentaria, su corrupción masiva y su descomposición política”, dijo. La situación internacional, admiten fuentes del PP, ha dado al líder socialista una baza de cara al ciclo electoral que se avecina, ante los comicios autonómicos en Aragón, Castilla y León y Andalucía, con la que no contaba hace apenas unos días.

Tras la euforia inicial —“El mal ha sido derrotado. La captura de Nicolás Maduro es una buena noticia sin ambages”, afirmaba Feijóo—, llegó el jarro de agua fría con el apoyo de EEUU a Delcy Rodríguez, a la que el PP había convertido en un personaje más de la política nacional para señalar oscuros vínculos con el Gobierno.

“Trump”, explica el politólogo Pablo Simón, “es un tema enormemente incómodo para el PP por su conexión directa con Vox, pero el presidente de EEUU está atacando elementos nucleares en la ideología clásica del partido, como el europeísmo o el libre comercio. No saben cómo reaccionar y prefieren no hablar del asunto porque les da miedo terminar favoreciendo una especie de no a la guerra, bandera de la izquierda que puede servir al PSOE para revitalizarse electoralmente. El PP intenta sacar a Trump de la agenda, pero Trump es la agenda, no puedes esquivarlo, y al final, no colocarse en ningún sitio lo que hace es retroalimentar la estrategia de sus rivales”.

En medio de ese dilema interno, Feijóo acudirá este lunes a La Moncloa para abordar con el presidente del Gobierno asuntos de política exterior, como el envío de tropas de paz a Ucrania. “Yo no voy a la reunión para blanquear o rescatar al señor Sánchez”, respondió el líder del PP cuando la periodista Ana Rosa Quintana le advirtió de que “muchos opinadores de prestigio creen que no debería ir”. Feijóo confesó que sus expectativas de llegar a acuerdos eran casi nulas y añadió: “Sé que Sánchez engaña con bastante frecuencia, pero yo respeto las instituciones del Estado y la presidencia del Gobierno es una institución del Estado. Cuando el presidente del Gobierno te llama, tu obligación es ir. Otra cosa es a qué vas y yo voy a decirle que está incumpliendo sus obligaciones como presidente del Gobierno”. Quintana le exhibió entonces unas declaraciones del líder de Vox, Santiago Abascal, acusando a Feijóo de “legitimar al capo de la mafia” y “darle aire a Sánchez” por reunirse con él en La Moncloa. El jefe de la oposición lamentó que el partido de extrema derecha, al que está ofreciendo consejerías en Extremadura, dedique “más tiempo a criticar al PP que al PSOE” y le copió el argumento, pero a la inversa: “En las asambleas autonómicas, Vox vota más veces con el PSOE y en contra del PP”.

Era una prueba más de la dura pugna entre la derecha y la extrema derecha por el voto antisanchista, que según las encuestas, está capitalizando, sobre todo, el partido de Abascal. El último estudio del instituto 40dB. para EL PAÍS muestra que si las elecciones generales se celebrasen hoy, Vox mejoraría sus resultados de 2023 en 5,5 puntos porcentuales, mientras que el PP perdería 1,6.

Para el politólogo Pablo Simón, la comprometida situación del PP obedece a un “problema estructural”. “Feijóo no tiene un gabinete en la sombra en condiciones y no se ha preocupado de buscar a alguien que le ayude a fijar posición sobre política exterior. Ha decidido asumir personalmente esa cartera que no le interesa mucho porque ahí sigue la doctrina de Mariano Rajoy del ‘menudo lío’ y antes Soria que Siria. Su estrategia internacional, de hecho, ha estado secuestrada por la nacional, limitándose prácticamente a declararle la guerra a Teresa Ribera [vicepresidenta de la Comisión Europea], cuando la dirección de la influencia es a la inversa: es lo internacional lo que acomoda lo nacional en estos momentos. Ahí Sánchez sabe dónde colocarse, lo ha hecho en el último año con Palestina o con el gasto militar, mientras que el PP o no opina, como en el caso del aumento del gasto militar, o se precipita, como hizo con Venezuela”.

Simón pone otro ejemplo de cómo esa falta de referentes internos en política internacional limita el papel de los populares a una mera reacción al discurso de la extrema derecha. “El PP español dice que estaba en contra de Mercosur cuando siempre había estado a favor y lo dice porque Vox está intentando penetrar en el electorado agrario en España”. El partido de Abascal, añade el politólogo, “tiene hoy una conexión internacional mucho mejor que la del PP porque la internacional reaccionaria está muy engrasada mediante el intercambio de dinero y estrategias. Estas navidades, Meloni [Giorgia, primera ministra de Italia] estuvo en el piso de Abascal. Vox ha traído a sus cumbres a Javier Milei [presidente argentino] o a Orbán [Viktor, primer ministro húngaro]; … en comparación con un PP que tiene muy poco músculo en materia internacional”. En ese contexto, la presidenta madrileña es quien toma posiciones “con un ánimo de proyección exterior trumpista” y empujada por la oposición venezolana en la Comunidad, que, advierte el politólogo, “ha invertido en medios con capacidad de desempatar el día de mañana una pugna entre Ayuso y Feijóo”.

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Sobre la firma

Natalia Junquera
Reportera de la sección de España desde 2006. Además de reportajes, realiza entrevistas y comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter. Especialista en memoria histórica, ha escrito los libros 'Valientes' y 'Vidas Robadas', y la novela 'Recuérdame por qué te quiero'. También es coautora del libro 'Chapapote' sobre el hundimiento del Prestige.
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