Sánchez anuncia que España también enviará tropas de paz a Palestina cuando haya un acuerdo
El presidente asegura que es proatlantista, pero eso “no significa vasallaje” sino “una relación leal” con Washington

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este jueves que el Gobierno está decidido a desplegar tropas de paz no solo en Ucrania sino también en Palestina “cuando esa oportunidad se produzca” y ha justificado esta posición en el hecho de que España, por vez primera, participa en el diseño de la nueva arquitectura de seguridad europea y también en su implementación. Tras confirmar que pedirá permiso al Congreso para enviar tropas a Ucrania ―“si las hemos mandado a otras latitudes lejanas ¿cómo no vamos a hacerlo a un país europeo?“, ha dicho ― ha anunciado que también lo hará para Palestina, “cuando esa oportunidad se produzca, cuando podamos de una vez avanzar en esa tarea de pacificación y en un futuro, a medio plazo, ojalá más inmediato, de reconocimiento de los dos Estados, Israel y Palestina”. Aunque ya no está en el foco de los medios de comunicación, la situación en la zona sigue siendo “intolerable”, ha subrayado, antes de añadir que “la paz no puede ser un paréntesis en esa tierra martirizada por la guerra”.
Esta es la primera vez que el presidente da por hecha la participación española en la futura fuerza multinacional para Gaza, prevista en la hoja de ruta pactada entre Israel y Hamás, aunque en octubre pasado, en Egipto, ya dejó abierta la puerta a esta posibilidad al asegurar que quería “tener una presencia activa en la reconstrucción y la paz” en la franja. España contribuye con una docena de efectivos ―la mayoría agentes de la Guardia Civil ― a la misión europea que controla el paso de Rafah, que une Gaza con Egipto, cuya reapertura se ha anunciado para los próximos días.
Sánchez ha hecho este anuncio en la inauguración de la X Conferencia de Embajadores, bajo el lema España un actor global, que reúne durante dos días en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores en Madrid a la mayoría de los 130 jefes de las misiones diplomáticas españolas acreditados en todo el mundo y será clausurada este viernes por el Rey.
La respuesta que deben dar España y Europa a los últimos pasos del presidente Donald Trump ha estado en el eje del discurso de Sánchez. Este ha asegurado que el Gobierno es proatlantista, pero ha añadido que “el proatlantismo no significa vasallaje” hacia Washington, sino que supone mantener “una relación leal, de igual a igual, que se defina por objetivos comunes”. Ya al inicio de su intervención, ha reiterado que la operación militar de EE UU en Venezuela el pasado día 3 “viola el derecho internacional”. “La respuesta a la ilegitimidad [de Maduro] no puede ser cometer una ilegalidad”, ha insistido, tras enfatizar que el futuro de Venezuela lo deben decidir exclusivamente los venezolanos sin injerencias externas, “no un país extranjero, no intereses ajenos”, ha subrayado, en alusión a Washington. Se ha comprometido a que España ayude “positivamente y de forma activa a la transición a la democracia” en el país caribeño cuando se inicie este proceso, lo que no ha sucedido todavía.
“La fuerza se antepone a la colaboración, el poder duro sustituye al blando y de lo que se trata es de vencer y no de convencer. Esas son las recetas del pasado a las que algunos hoy se aferran de forma equivocada, [ya que] retroceder al siglo XIX no nos hará avanzar en el siglo XXI”, ha resumido Sánchez, quien ha pedido que la diplomacia española hable “alto y claro”, porque ante violaciones del derecho internacional y los derechos humanos “no caben tibiezas ni medias tintas”. No solo en Gaza y Ucrania, sino también en Groenlandia, por la que Trump presiona a Dinamarca para que se la venda sin descartar el uso de la fuerza caso de que no se pliega a sus exigencias. Tras denunciar “la amenaza a la integridad territorial de un país europeo, de un aliado de la OTAN como Dinamarca”, ha enfatizado: “No se puede aceptar, no podemos callarnos ante amenazas tan implícitas, o explícitas, al derecho internacional”.
Sánchez ha calificado de “paso de gigante” la inminente firma del acuerdo comercial entra la UE y Mercosur, por cuya culminación ha cruzado los dedos, ha defendido una relación con China basada en “el diálogo, la reciprocidad y el respeto” y ha anunciado que ha pedido a la Comisión Europea desarrolle partenariados estratégicos reforzados con Marruecos, Mauritania y Senegal.
Ante las presiones de Trump para que España eleve su gasto militar hasta el 5% del PIB, se ha pronunciado en contra de un “aumento arbitrario y descoordinado” del presupuesto de defensa, que implicaría “una mayor dependencia de industrias de terceros países” y un freno al crecimiento económico, y ha abogado por “invertir mejor, apoyar a las empresas nacionales, también las pymes, y reforzar el pilar europeo de la seguridad.
Frente a las críticas del PP, que acusa al Gobierno de quedarse aislado a nivel internacional con sus críticas a la intervención de Trump en Venezuela o los bombardeos de Israel en Gaza, ha puesto como ejemplo el reconocimiento del Estado palestino, que España realizó en mayo de 2024. “Fuimos los primeros pero no estábamos solos, luego vinieron otros muchos”, ha argumentado.
También ha defendido un modelo migratorio “legal, seguro y ordenado, pero también abierto y humano frente a los que abogan por el cierre de las fronteras y niegan a los inmigrantes el mínimo de dignidad que merecen” y ha subrayado que los datos avalan su política, como una caída sustancial de las entradas en patera. Ha negado la existencia del denominado efecto llamada y ha subrayado que “el único efecto que hay es el de una migración sin la cual no se puede entender el dinamismo de nuestra economía”, ya que el 80% del crecimiento de los últimos seis años se debe a la inmigración. Además, ha subrayado que “España siempre va a estar en contra de externalizar las políticas migratorias y, por supuesto, crear esos hotspots [centros de internamiento] fuera del continente europeo que son trampantojos que no resuelven de manera real el reto migratorio”.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares ―que comparecerá el día 15 en el Congreso para informar sobre la crisis de Venezuela―, ha advertido de que “el proyecto europeo está hoy abiertamente desafiado”, por lo que “es hora de hacer de Europa una potencia que actúa, no solo habla. En este mundo de agresores no basta con hablar de autonomía,”, ha insistido, “hay que avanzar hacia una verdadera soberanía europea, política, comercial, económica, defensiva y en política exterior”. Frente a los partidos de ultraderecha, que se oponen al avance del proyecto europeo en nombre de la soberanía nacional, ha subrayado que “la mejor garantía de la soberanía de España es construir de manera eficaz y veloz la soberanía europea. La alternativa”, ha advertido, “es la subordinación y la irrelevancia”.
La conferencia, que reúne todos los años a los jefes de las misiones diplomáticas en el extranjero, ha contado también con la participación de los ministros de Defensa, Margarita Robles, e Interior, Fernando Grande-Marlaska, y con el jefe de la diplomacia de Nigeria, Yusuf Tuggar.
En una intervención a puerta cerrada, a la que no ha podido asistir la prensa, Grande-Marlaska ha expresado su preocupación por el hecho de que la Comisión Europea esté aguando el pacto de migración y asilo con reglamentos como el de retorno o países seguros, antes de su entrada en vigor, en junio de este año; y ha advertido contra la adopción de “atajos” que pueden pueden poner en riesgo el alcanzado y minar la credibilidad de Europa. Robles, por su parte, ha confirmado que las Fuerzas Armadas españolas estarán en Ucrania y Gaza, pero siempre en misión de mantenimiento de la paz, ha subrayado la necesidad de que tanto los militares como los diplomáticos defiendan el orden jurídico internacional, ha pedido el apoyo de los embajadores para la industria española de defensa, además de agradecerles su respaldo en los países donde hay tropas españolas desplegadas.
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