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Sevilla lucirá un anillo verde y azul que la rodeará con 42 kilómetros de nuevos parques, lagunas y senderos

El Ayuntamiento adopta el plan de los ecologistas para contar en 2030 con una enorme infraestructura ambiental

La ciudad de Sevilla estará rodeada dentro de cinco años por un enorme anillo verde y azul de 42 kilómetros con nuevos parques, humedales y senderos junto a los ríos Guadalquivir y Guadaíra, frontera natural por el oeste y el sur. Con Vitoria como espejo, la capital andaluza prevé ampliar sus zonas verdes periféricas ya existentes, añadirles otras, y sobre todo unirlas para crear un circuito que sea un imán para los ciclistas y senderistas. Hoy la ciudad vive de espaldas a los cauces naturales de los dos ríos que la rodean, una carencia que se solventará bajo el impulso del aniversario centenario de la exposición iberoamericana de 1929.

El anillo echó a andar a finales de noviembre cuando el Ayuntamiento sevillano (PP) licitó el plan estratégico del proyecto: uno de los tres equipos que se han presentado al concurso público trazará en 2026 las guías del recorrido exacto, con los terrenos que haya que expropiar, las adecuaciones e intervenciones necesarias, a cambio de 150.000 euros. Los técnicos ambientales y urbanísticos de la empresa ganadora indicarán los mejores pasos para que dentro de un año el Consistorio comience a ejecutar.

De momento no hay ni presupuesto, ni árboles y arbustos nuevos previstos, ni ancho del anillo, ni siquiera un itinerario confirmado, solo una estimación de por dónde podría rodear a la capital andaluza. Sin embargo, el proyecto ya es una realidad, cimentada desde hace años por la red Sevilla por el clima con conferencias, debates y decenas de reuniones para implicar a la ciudadanía y a las instituciones, y que tras difundir sus bondades se ha llevado ahora el gato al agua.

“El anillo será una de las grandes apuestas de la ciudad junto a la S-35, la transformación de la ronda urbana norte y el acceso a la ciudad de la justicia. El plazo para culminarse es de cinco años, pero en dos ya cogerá forma”, avanza Fernando Vázquez, gerente de Urbanismo del Consistorio sevillano, que destaca cómo ayudará a paliar el riesgo de inundaciones para la ciudad. El trazado estimado de 42 kilómetros afecta al término municipal de Sevilla, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas y La Rinconada, localidades muy afectadas por el cambio climático y con veranos cada vez más tórridos.

Para los científicos y ecologistas que han batallado para que la idea cuaje, la ambición del Ayuntamiento es limitada y consideran que el anillo debe ser una malla que se extienda para permear los barrios. El objetivo es conectar decenas de espacios verdes que ahora están aislados, asilvestrar y renaturalizar la ciudad, y de paso revertir algunos barrios donde aún manda el gris.

“El concepto de anillo perimetral es metafórico, porque sería una infraestructura para conectar los cauces de los ríos y arroyos con los caminos, los carriles bici y las conexiones con parques. Buscamos poner en valor Tablada, el Cortijo del Cuarto y la zona Este con las Laguas del Sapo o la Isla de Tercia al norte. La ciudadanía debe entender que es un elemento que le pertenece”, resume Lola Luque, presidenta de la red Sevilla por el clima.

El temor de los conservacionistas es que haya desarrollos urbanísticos que invadan parte o por completo zonas sensibles como las lagunas del Sapo en el Este de la ciudad, o en Tablada al sur, pero confían en que el equipo redactor que resulte ganador tenga la suficiente sensibilidad medioambiental para recomendar que estos espacios deben ser salvaguardados por el corredor ecológico previsto y no deglutidos por el ladrillo.

Ecologistas en Acción ahonda en esa línea y exige que se tenga en cuenta los años de lucha de los colectivos vecinales que pelean por la defensa de la naturaleza urbana, y que el anillo abarque las zonas entre los parques de Torreblanca, el Tamarguillo y el Infanta Elena, con cuatro lagunas temporales que abarcan unas 35 hectáreas. “El anillo institucional se deja fuera muchos espacios que tienen una gran riqueza de biodiversidad, degradados y que no están bien conservados. Plantea espacios nuevos, pero esto requiere inversión y nuevos recursos para generar un nuevo ecosistema y ver qué aguas necesitará. Es mucho más sencillo y barato mantener lo que hay”, destaca Jesús Díaz, portavoz de esta organización conservacionista.

“Y sobre todo: es importantísimo contar con la gente que vive en los sitios, porque si los vecinos no lo asumen, las infraestructuras naturales a la larga se pierden. El anillo debe ser una red ecosocial, no solo ambiental, y el Ayuntamiento tiene muy poca idea de participación ciudadana”, critica este biólogo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (Irnas) del CSIC, que alerta de que especies endémicas y en peligro de extinción como el crustáceo Triops baeticus o el sapillo pintojo pueden quedar anuladas por los desarrollos urbanísticos previstos en el Este, cerca del aeropuerto sevillano.

El documento base para el anillo data de 2021, cuando gobernaba el PSOE la ciudad, como parte del Plan estratégico y la agenda urbana 2030. “Podemos ganar credibilidad en el compromiso ambiental para ser una ciudad climatológicamente neutra en 2030, mejorar la calidad de vida y caminar en la senda correcta para reforestar, una mejor accesibilidad, recuperar zonas degradadas. Ojalá sea un proyecto de ciudad sin diferencias políticas”, desea el líder de la oposición y exalcalde socialista Antonio Muñoz.

En octubre el Pleno del Ayuntamiento aprobó por mayoría la propuesta de Izquierda Unida para la creación del cinturón verde después de que Vox hiciera imposible una declaración institucional con su abstención. “Salvo unos pocos negacionistas, estamos en emergencia climática. Debemos integrar la ciudad en los hábitats lo más naturales posibles, en línea con el resto de ciudades europeas”, destaca su portavoz, Ismael Sánchez.

Por último, el comisionado del aniversario de la exposición del 29, Julio Cuesta, incide con ambición de trascender: “El 29 dejó un legado ambiental impresionante con el parque María Luisa y el aniversario es una ocasión perfecta para dejar otro regalo a la ciudad con su carácter simbólico. Van encendiéndose las luces verdes”.

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Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo
Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.
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