Retrato de un mundo que desaparece: los últimos habitantes de la Galicia rural
Durante cuatro años el fotógrafo Vicente Fraga ha recorrido la Galicia rural para conocer la realidad de sus vecinos. Estos encuentros los condensó en imágenes y diarios. Un diálogo con lo que permanece y no una triste apología del olvido.
Ciertos viajes son capaces de devolvernos el significado de algunas palabras y costumbres arraigadas a paisajes que solo se nos revelan al atravesar la niebla. Allí donde el pasado es una estructura de raíz, el camino que elegimos recorrer es un espejo en el que es posible mirarnos. No se trata de llenarnos de nostalgia y sentir la derrota, sino de encontrarnos con aquello que la idea de progreso nos hizo abandonar y valorar el precio que hemos pagado por hacerlo.
Aquello que somos cobra sentido cuando se ve reflejado en aquello que hacemos. Adeus, de Vicente Fraga (Pontevedra, 1978), es un proyecto fotográfico centrado en la desaparición progresiva de la cultura rural en el interior de Galicia. Lo que antes eran aldeas llenas de vida, hoy son espacios donde el silencio se impone y la historia se desvanece sin apenas testigos. Este escenario es la evidencia de que la situación actual no es solo una consecuencia de factores económicos o demográficos, sino también de cambios profundos en nuestra manera de habitar, producir y vincularnos con el entorno. Adeus aporta una mirada sobre la despoblación, no desde el dato sociológico, sino desde el testimonio. Reivindicando la necesidad de mantener el contacto con nuestros orígenes y de integrar su memoria en nuestra visión de futuro.
Cada nombre que se suma al proyecto no solo nos presenta a la persona que retrata, sino a todas aquellas personas que han formado parte de su vida, convirtiendo cada imagen en un espacio de resonancia. Lo que demuestra que la belleza no está en hacer apología del olvido, sino en la dignidad de quienes siguen habitando estos lugares con el tipo de sabiduría que desafía la inercia contemporánea.
Las fotografías, diarios y registros audiovisuales que conforman este trabajo son el resultado de un proceso iniciado hace más de cuatro años, durante los cuales Vicente ha recorrido las aldeas del interior gallego con el propósito de observar, conocer y fotografiar los últimos vestigios de una forma de vida que se desvanece. Este trabajo cobra sentido por el vínculo forjado a través de una mirada que escucha, regresa y recuerda. Sabiendo que lo valioso no es mitificar el pasado de la cultura rural, sino mostrar con dignidad y sensibilidad una realidad frágil que nos mira de frente y nos pide un ritmo distinto al que nosotros estamos acostumbrados.
El camino que tomamos es nuestra forma de conquistar un tiempo propio, donde lo importante sucede con un propósito concreto. Uno que nos demuestra que recordar tiene mucho que ver con el deseo de regresar a casa. Después de todo, pulsar el disparador no es otra cosa que confirmar que aquello en lo que crees existe.


























































