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Madrid Moderno, una de las colonias arquitectónicas más curiosas de la capital

La rehabilitación de esta casa por parte del estudio Solar.xyz simboliza la protección de un valioso conjunto de edificaciones de ladrillo en estilo neomudéjar del XIX

Pablo Canga y Ana Herreros, del estudio Solar.xyz, han renovado una vivienda en la colonia Madrid Moderno generando perspectivas como esta, desde la biblioteca hacia la escalera.Erea Azurmendi

Madrid Moderno es una de las colonias más chocantes y que menos te esperas de la arquitectura madrileña porque, de repente, uno cree estar en otro lugar, pero, como mezcla referencias, no se termina de tener claro dónde. Cada uno la lee según su imaginario. “Aunque es una colonia muy conocida por los madrileños, nosotros nunca habíamos oído hablar de ella, porque yo soy francesa y mi marido de Barcelona. Un día fuimos a visitar a unos amigos que viven cerca y ahí fue cuando la descubrimos. Nos quedamos muy sorprendidos, nos recordó a Brooklyn”, recuerda Ranya Saura (Lorena, 57 años), propietaria junto con su marido, Eduard Saura, de esta vivienda renovada por el estudio Solar.xyz.

En esta colonia de casas bajas, que desde fuera parecen ser de dos plantas pero pueden tener más, lo más distintivo es su estilo neomudéjar de ladrillo de finales del siglo XIX y los miradores que sobresalen de sus fachadas. Su disposición de viviendas adosadas en hilera recuerda a las calles residenciales inglesas. “Era una colonia jardín a las afueras de la ciudad, porque, en aquel entonces, todo alrededor era campo. Fue un proyecto que pertenecía a los principios higienistas y de la Ciudad Jardín de la época, en los que imperaba la idea de que había que alejarse de la suciedad y de la actividad industrial del centro. Fue como una especie de utopía rural dentro de la ciudad”, explican desde Solar.xyz.

A partir de los años setenta, el barrio de Ventas sufrió una gran transformación y muchas de las casi 100 casas originales que tenía esta colonia se perdieron. Hoy, identificables, hay poco más de una docena. Aunque más tarde se protegieron, la colonia quedó muy desdibujada entre las nuevas construcciones en altura y otros estilos más contemporáneos. Ranya y Eduard compraron una de las que quedan reconocibles, que no estaba en excesivo mal estado, pero necesitaba una actualización y, sobre todo, una relectura, porque su planteamiento esencial se había ido pervirtiendo.

Para ello contaron con el estudio de arquitectura Solar.xyz, liderado por Pablo Canga (Madrid, 38 años) y Ana Herreros (Madrid, 35 años), que habían rediseñado las oficinas de Eduard. “Cuando fuimos a verla, se nos hizo un poco difícil descifrar su espacialidad porque estaba llena de cosas y se notaba mucho que las diferentes personas que habían vivido en ella le habían ido haciendo añadidos: un torreón para los baños sumado a un lateral de la vivienda, ventanas que no tenían ninguna composición ni proporción pensada, instalaciones y bajantes por fuera…, el patio, incluso, estaba cubierto”, cuenta Herreros.

Su intuición les decía que este proyecto tenía pinta de ser uno de esos en los que había que perder para sumar. “Lo primero que hicimos fue una labor de investigación histórica, casi arqueológica, de todas las tesis que se habían escrito sobre la colonia, la documentación que había en el archivo municipal… para comprender cómo habían sido las viviendas originales, ya que no existían planos. Así descubrimos que todas las casas compartían una tipología en L con un patio trasero. Gracias a eso, nos permitieron demoler los añadidos que se habían hecho y recuperar el patio como zona exterior”, explica Pablo Canga. Con esta decisión, renunciaban a metros cuadrados de espacios interiores, pero ganaban en exteriores y, además, la casa volvía a su planteamiento original.

Por un lado, se rehabilitaba la fachada exterior neomudéjar y el mirador de un modo artesanal; por otro, la zona interior sufría una considerable transformación, recuperando su patio, incorporando ventanas más grandes y dispuestas con un criterio coherente, y sumando una piel de aluminio reciclado perforado, que funciona como una fachada ventilada. “Más allá de lo estético, tiene una función bioclimática. Nosotros les pedimos que diseñaran algo así, buscábamos algo disruptivo”, asegura Ranya.

La recuperación de la fachada exterior supuso meses de trabajo. El mirador se tuvo que desmontar y trasladar a un taller de carpintería. Sin embargo, la piel de aluminio de la fachada posterior se cortó por control numérico en tres días. Por dentro, muchas de sus estancias se mantuvieron en su sitio, pero se renovaron en el material y equipamiento; también se abrieron vanos exteriores e interiores que proyectan mejor la luz y la ventilación hacia el interior.

El nivel de protección de la colonia obligaba a restaurar la fachada exterior, pero, al mismo tiempo, ­Solar.xyz fueron audaces para ganarse licencias en el interior a través de una justificación histórica. “Siempre hemos defendido que hay que alejarse del conservacionismo puramente dogmático y obsesionado con la protección como reacción pendular a habernos cargado mucho de nuestro paisaje construido. Aunque lo entendemos, pensamos que hay que investigar qué es lo que hay que proteger y lo que no”, reflexiona Ana Herreros.

Ante la caída de la obra nueva por la crisis de 2007, y también por un cambio de mentalidad de la generación de los integrantes del estudio, suelen trabajar sobre todo con preexistencias. “Nosotros lo llamamos arquitecturas de la reparación, que tienen que dar forma al paisaje construido del futuro. En estos años, vamos a ver cómo se va a superponer una capa de intervención histórica en las ciudades, no solo sobre edificaciones del siglo XIX como esta, sino también de los años cincuenta y sesenta, que son las que van a requerir una intervención importante”, dice Pablo Canga.

Por su dualidad entre tradición e innovación, y entre artesanía e industrialización, este proyecto de Solar.xyz ha sido reconocido con el Premio COAM Emergente 2024 (ex aequo) y el Premio DIN 2025 en la categoría de obra residencial.

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