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De un baño tropical a una habitación de inverno: la casa que se adapta a cada estación

Los arquitectos Alejandro Muiño y Mireia Luzárraga viven y trabajan en este espacio industrial en L’Hospitalet de Llobregat. Aquí fabrican y ensayan sus originales ideas para el hogar: una habitación con forma de iglú para el invierno, un dormitorio de verano o un baño tropical para refrescarse cuando hace calor

Alejandro Muiño y Mireia Luzárraga, del estudio de arquitectura Takk, con su hija Roma en el prototipo de una butaca para la galería Il·lacions.Asier Rua

Radical y lógico. El espacio en el que medio viven y trabajan Mireia Luzárraga (Madrid, 44 años) y Alejandro Muiño (Barcelona, 43 años), del estudio de arquitectura Takk, tiene un diseño radical en el sentido de que aborda cuestiones como la apropiación y definición de los espacios, la noción de confort o la gestión energética desde un enfoque reluctante a lo normativo. Pero, además, responde a la lógica de sus necesidades y a su mentalidad sostenible, permite ir adaptándose a su progreso personal y profesional, así como producir, ensayar y experimentar sus creaciones.

Desde sus inicios, ellos mismos han construido todos los dispositivos y artefactos que Takk ha diseñado para sus proyectos, ya fueran viviendas, instalaciones artísticas o de prospección, y piezas de mobiliario o iluminación. “Antes vivíamos en un piso y eso tenía sus limitaciones. Por ejemplo, la puerta era estándar, por lo que teníamos que trocear un montón los proyectos para que pudieran salir de casa, y eso hacía, a su vez, que tardáramos más en diseñarlos y en montarlos en su destino. Llegó un momento en el que no fue viable porque ya autoconstruíamos bastante”, recuerda Alejandro Muiño.

Ahora viven y trabajan entre Barcelona y Nueva York, donde ella es profesora de Proyectos Arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia. Llegaron a este espacio en L’Hospitalet de Llobregat hace siete años expulsados por los elevados precios de los enclaves creativos de Barcelona. El éxodo hacia el ahora conocido como Distrito Cultural de L’Hospitalet de Llobregat ya ha tocado techo, con la instalación del nuevo ArtStudio CaixaForum, estudios del Sónar o de Rosalía, así que los creadores ya se están yendo al otro lado del río Llobregat.

Este espacio industrial tenía potencial para encajarles, pero carecía de luz y agua. Arreglaron con el dueño solucionar ellos este tema y se trasladaron, con su hija Roma recién nacida. Se plantearon su diseño experimentando primero su habitabilidad para identificar necesidades reales y a su medida. De este modo, constataron que delimitar un dormitorio era necesario, cuando en un taller de estas características no tenía por qué. Pero sacarlo de la vista de la zona de trabajo y de reuniones con clientes los forzó a ello, así como conseguir un espacio más caliente para dormir en invierno, aprovechando el calor humano y evitando climatizar casi 400 metros cuadrados. “Nos dimos cuenta de que tener una cama a la vista violentaba un poco. Pero, en lugar de construir habitaciones, lo que pensamos fue, más bien, idear dispositivos que nos ayudaran a lidiar con el clima. Y de ahí surgió una habitación de invierno y otra de verano”, explica Muiño.

En la habitación con forma de iglú duermen entre noviembre y abril. La estructura es de tipo reticular y está hecha con sobrantes de madera. Sus costillas van forradas con espuma reciclada, como la que se usa en la fabricación de sofás, empleada también para la membrana que envuelve todo el volumen. El interior se forró de un pelo blanco sintético muy suave, que va cosido a la espuma como si fuera un vestido, proporcionando confort térmico y sensorial. Todo ello se sujeta con cadenas, que evitan que se levante. “Es una microarquitectura dentro de una arquitectura. En realidad, aborda las mismas necesidades y funciones que un dormitorio, pero ha sido diseñado desde otro lugar; desde otro ángulo que no es el normativo”, expone Mireia.

A continuación llegó el baño tropical, cuya estructura de madera procede de una instalación artística que habían hecho para el Centro de Arte Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat, a modo de sala acústica para sesiones de música. Reutilizaron sus marcos de madera de una forma diferente, le añadieron unas cortinas y pusieron una bañera en su interior. Este espacio funciona más como un baño de ocio, o para refrescarse en verano, que como aseo. Después llegó el dormitorio de verano, cuya estructura la construyeron como un escenario performativo para la muestra Active Activism Act del colectivo Vibe (Visions by Experience) en el centro de artes digitales Ideal de Barcelona. Añadiéndole estores y adaptando sus luces, lo transformaron en un dormitorio ventilado y fresco para los meses más cálidos.

“A los cinco años, Roma empezó a no querer dormir con nosotros. Incluso nos vino a decir que le construíamos cosas a todo el mundo menos a ella… No solo quería una habitación sino también diseñarla”, cuenta Alejandro Muiño mientras Roma está a sus cosas en un ordenador en la zona de oficina, como una socia más del estudio. “Entonces hizo el típico dibujito de casa a dos aguas. A partir de ahí la fuimos ayudando a definirla. En invierno duerme dentro y en verano en la zona bajocubierta. La utiliza también mucho para jugar”.

Todo esto, que parece una lógica a medida de ellos, en realidad aborda una flexibilidad que es, precisamente, una de las condiciones y carencias más cuestionadas de las viviendas actuales, con un esquema obsoleto que no puede dar respuesta a los nuevos modelos de convivencia y estilos de vida. “La arquitectura se ha definido tradicionalmente como algo que nace a partir de la necesidad del ser humano de refugiarse de amenazas externas, como las inclemencias del tiempo o las criaturas salvajes. Nosotros nos cuestionamos hasta esta formulación de la arquitectura tan básica”, apunta Mireia Luzárraga.

Del mismo modo, otras tantas de sus creaciones han terminado recalando en su espacio: lámparas recicladas de proyectos efímeros, piezas de mobiliario descartadas por galerías, y hasta una sauna exterior vertical ideada para una exposición en el Vitra Design Museum. Es una vivienda en progreso continuo en la que experimentan muchas de sus ideas no normativas sobre el espacio doméstico, que después trasladan a sus proyectos.

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