Jornadas laborales
De nuevo nuestros políticos no se sitúan en la realidad. Me refiero a la pretensión de legislar sobre el fin de las jornadas laborales a las 18 horas. Parecen desconocer que entre los colectivos de trabajadores los hay que por necesidad tienen horarios que pasarían a ser anómalos; por otro lado, que en una época de comercio internacional las jornadas deben adecuarse a los contactos con empresas en husos horarios muy diferentes. Aporto una idea: no hay que prohibir trabajar después de las 18.00, lo que hay que perseguir administrativa y/o penalmente es que las jornadas no sobrepasen los límites legales establecidos, que ya existen, que no hay que legislar nada nuevo, que solo hay que tener voluntad para que se aplique la ley en vigor. Sencillo es, aunque parezca que no.— Dionisio Rodríguez Castro. Villaviciosa de Odón (Madrid).


























































