Cabalgar tras el estruendo

LA ÚLTIMA SEMANA de julio, en el municipio chino de Yushu se organiza un festival ecuestre que reúne cada año a más de 10.000 personas. Una cifra impresionante si se tiene en cuenta que esta localidad es una de las más remotas de la meseta tibetana. No se puede llegar en tren ni en avión, y la ciudad más cercana, Xining, está a 17 horas de distancia en coche. En abril de 2010, la localidad fue el epicentro de un terremoto que dejó 3.000 muertos. Durante varios años, sus praderas estuvieron ocupadas por campamentos de refugiados. Hoy vuelven a acoger apasionantes carreras de caballos y competiciones de tiro con arco al galope. Todo, de nuevo, al ritmo de coloridas danzas y cánticos./


























































