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Cartas al director

La cabalgata de Madrid

A mí tampoco me gustó la vestimenta de los Reyes Magos de Oriente, pero no por un tema histórico sino por una cuestión de estética. Utilizar la tradición como arma arrojadiza es cuando menos discutible. El espíritu navideño no debe depender de la vestimenta sino del corazón de quien lo celebra y eso se está perdiendo por la izquierda, por la derecha y por el centro. Hemos convertido estas fiestas en un desparrame consumista. Los ojos de un niño no deben ser estandarizados por los pensamientos de un padre. Si algo tan universal como la Navidad, que tiene tantas demostraciones y manifestaciones como países y culturas, no puede ser explicado en clave universal al margen de sexo, vestimenta y colorido, mal negocio. Lo importante es la persona, el Rey Mago, en este caso. La moda ahora es que casi todo vale en aras de la libertad de expresión y la defensa de la opinión de cada uno. Señora Carmena, gracias por hacer algo diferente. A muchos les habrá gustado su primera cabalgata de Reyes y a otros no, pero muchos de esos a los que no les ha gustado afirmaron que iba a suprimirla junto con otras muestras tradicionales de la Navidad y se han equivocado, y eso es lo que les ha fastidiado. Madrid fue definida como “rompeolas de todas las Españas” y me gustaría que fuera de verdad “rompeolas de todas las culturas nuestras y de fuera”.— Pablo Arranz Riego.

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