Europa sigue ‘Esperando a Godot’
Si la UE consiguiese movilizar un 5% de la bolsa de ahorro infrautilizada, lograría cubrir las necesidades de financiación en redes eléctricas

La sensación de urgencia crece y los líderes europeos tratan de avanzar. Aunque la economía europea es más rica que China y tenemos más población que EE UU, la brecha de crecimiento y la pérdida de competitividad industrial no para de agrandarse. Las cumbres se repiten una tras otra, pero al igual que ocurre en la obra de Beckett, el resultado no mejora y la solución a los problemas estructurales de la UE parece que nunca llega (como Godot). La falta de consenso entre los 27 es notoria y una vez más crecen las voces que defienden una Europa a dos velocidades.
En un mundo que camina a pasos acelerados hacia la electrificación y en una región importadora de energía fósil, diseñar un adecuado sistema de redes eléctricas es una prioridad clara y que permitiría reforzar la columna vertebral no solo del sistema energético sino de la propia unión. La generación de energía eléctrica a través de renovables ha avanzado rápidamente en Europa (49% del total). Sin embargo, existen limitaciones estructurales graves, que generan congestiones y costes. Deficiencias que tienen un impacto directo y sitúan de media los precios industriales de la electricidad en la UE en 0,19 euros el kWh, doblando los de China y EE UU. En este sentido, el reciente anuncio del Paquete de Redes Europeas es un paso adelante y será el mayor esfuerzo regulatorio de la UE con vistas a modernizar y armonizar la infraestructura.
Ahora bien, estas mejoras que incluirían ampliar tanto las interconexiones transfronterizas como la adaptación de las redes de distribución a los retos de la transición energética demandarán grandes cantidades de dinero: la Comisión estima que se necesitará invertir al menos 584.000 millones hasta 2030, es decir, más del 3% del PIB comunitario. Fondos que difícilmente podrán venir de las arcas públicas dado su maltrecho estado.
Frente a este menor margen de actuación fiscal, la buena noticia es que el Viejo Continente cuenta con mayor capacidad de inversión privada: los hogares europeos acumulan 37 billones de ahorro financiero, de los cuales el 31% (más de 11 billones) está aparcado en efectivo y depósitos de baja remuneración, niveles muy superiores a los de Estados Unidos donde no superan el 13%.
Por ello, con apenas movilizar un 5% de esta bolsa de ahorro infrautilizada hacia proyectos de inversión en infraestructuras energéticas, se lograría cubrir las necesidades de financiación previstas. La integración europea es un proyecto en construcción y dos son ahora los engranajes necesarios para no perder el tren de la electrificación de la economía: modernizar y mejorar las interconexiones y un nuevo impulso a una verdadera Unión de Ahorros e Inversiones.
La UE necesita despertar y, para competir, en primer lugar, tendrá que dotar de mejores herramientas para que el ahorro privado y la electricidad fluyan con facilidad dentro de la región, abaratando costes y permitiendo a las empresas ganar escala accediendo a financiación en los mercados de capitales y a energía menos costosa.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































