El gasto turístico en España repunta en marzo por el trasvase de viajeros huyendo del conflicto en Irán
CaixaBank Research detecta un incremento anual del 11,2% en el primer mes de la guerra por el empuje de viajeros británicos, alemanes y franceses

España ya se está beneficiando del impacto negativo que la guerra en Irán ha tenido en algunos mercados con lo que compite por atraer turistas, como Egipto, Turquía, Túnez o los países del Golfo. Esa es la principal conclusión del último análisis elaborado por CaixaBank Research, que se publica este sábado y al que ha tenido acceso por adelantado EL PAÍS. En él, se muestra que el gasto realizado por los turistas extranjeros con tarjeta en terminales (TPV) que la entidad financiera tiene repartidos por España creció un 11,2% anual en marzo. Esto supone un incremento de medio punto porcentual respecto al mes de febrero, en el que el conflicto todavía no había estallado, y sugiere, según los autores, que en el tercer mes ya se habría producido cierto travase de viajeros a España en busca de mayor seguridad.
El recorte del gasto de turistas procedentes de Asia se ha visto más que compensado por el avance entre visitantes europeos. El análisis, realizado por el economista David Cesar Heymann, constata una aceleración del gasto de los tres mayores mercados emisores de viajeros a España (el Reino Unido, Alemania y Francia), con incrementos superiores al 10% en los tres casos. El desembolso realizado por los viajeros franceses a través de los distintos medios de pago de la entidad bancaria creció un 15% anual (6,7 puntos porcentuales más que en febrero), seguido por el de los británicos, con un alza del 14,3% (4,9 puntos porcentuales más en un mes) y los alemanes, con una subida del 12,5% (4,8 puntos porcentuales más). “El gasto turístico de esos tres países se aceleró un 5,5% de media y situó el crecimiento de todos ellos en tasas de doble dígito”, apunta el informe.
En el otro lado, el desembolso de tres países (China, Japón y Corea del Sur), unido al resto de naciones del área de Asia y Oceanía, se frenó abruptamente, pasando de un crecimiento medio del 28,9% en febrero a un pírrico 0,9% en marzo, casi 30 puntos porcentuales menos. El análisis destaca que el impacto agregado de este desplome, sin embargo, fue muy limitado por el reducido peso que tienen estos visitantes en el sector. “La resiliencia de los flujos turísticos europeos hacia España, que en parte pudo deberse al redireccionamiento de estos flujos en favor de nuestro país, compensó con holgura la brusca desaceleración del turismo asiático”, recalca. El 74,4% del gasto se concentró de esa manera en los viajeros europeos.
Frente al ajuste en los mercados asiáticos, el gasto realizado por turistas procedentes de Oriente Próximo repuntó con fuerza, pasando de una caída anual del 1,8% en febrero a un avance del 12,7% en marzo. “Esta mejora parece responder a la reubicación temporal de residentes de países del Golfo que abandonaron las zonas afectadas por el conflicto”, matiza.
El escenario económico previsto en marzo entra dentro de lo anticipado por el servicio de estudios de CaixaBank en su anterior informe, por lo que se reafirma en su último pronóstico. “La redirección de turistas contribuirá a una ligera aceleración del sector turístico español”. Una previsión que, no obstante, sería revisada a la baja si el conflicto se alarga más allá del verano. “En un escenario de conflicto prolongado, el efecto neto de la guerra sobre el turismo internacional en España ya no sería positivo por la reducción del crecimiento de la renta bruta disponible de los países emisores en más de 2,5 puntos porcentuales”, indica el informe.
Exceltur, el lobby en el que están representadas 29 de las mayores empresas del sector turístico, como Iberia, Renfe, Meliá, Iberostar o Riu, coincide con CaixaBank Research y augura que el trasvase de viajeros —fundamentalmente británicos, alemanes o italianos— tendrá un impacto positivo de 4.239 millones de euros en la actividad turística este año. En la misma línea, la patronal hotelera Cehat apuntó hace dos semanas que España será el único destino del Mediterráneo en el que el número de vuelos previstos (320.000) para la próxima temporada alta crecerá con fuerza en todos los mercados emisores, frente a las caídas previstas en otros cinco destinos (Croacia, Grecia, Marruecos, Túnez y Egipto).


























































