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Telefónica vende su negocio en México por 390 millones de euros con fuertes minusvalías

La operadora que preside Marc Murtra, además del mercado estratégico de Brasil, solo está ya presente en Venezuela en Latinoamérica

Un cliente de Telefónica Movistar, en Ciudad de México.Susana Gonzalez (Bloomberg)

Telefónica ha alcanzado un acuerdo vinculante para la venta de la totalidad de su capital en su filial de México al consorcio Melisa Acquisition, integrado por la compañía tecnológica Oxio y el fondo de inversión Newfoundland Capital Management. La operación, valorada en 450 millones de dólares (aproximadamente 390 millones de euros), marca la salida definitiva de la operadora española del mercado mexicano y consolida su estrategia de desinversión en Hispanoamérica. Aunque la operadora no ha detallado los detalles financieros de la operación, la venta anotará en el balance fuertes minusvalías como ya ha sucedido en la salida del resto de filiales hispanoamericanas, que provocaron unas pérdidas netas de 4.318 millones de euros en 2025, las segundas mayores de su historia.

Según el hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en las primeras horas de la madrugada de este miércoles, la transacción se ejecuta a través de Telefónica Hispanoamérica, unidad que aglutina los activos del grupo en la región. El acuerdo contempla el traspaso del 100% de las acciones de las sociedades Pegaso PCS y Celular de Telefonía, las entidades legales que operan bajo la marca comercial de la compañía en territorio mexicano.

El precio de venta pactado bajo el concepto de firm value está sujeto a los ajustes habituales de deuda neta y capital circulante al cierre de la operación. La finalización del traspaso queda supeditada a la aprobación de las autoridades regulatorias mexicanas, principalmente el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), así como al cumplimiento de las condiciones contractuales estándar en este tipo de transacciones corporativas.

Con este movimiento, la multinacional presidida por Marc Murtra reduce su presencia en el continente americano a solo dos mercados: Brasil, considerado un pilar estratégico y de generación de caja para el grupo, y Venezuela, donde mantiene operaciones bajo un modelo de gestión diferenciado. Esta desinversión en México supone el paso más significativo hasta la fecha en el plan de la dirección de simplificar el balance y centrar los recursos de capital en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.

La venta a Melisa Acquisition representa la entrada de un nuevo actor de perfil financiero y tecnológico en el sector de las telecomunicaciones móviles en México. El consorcio está liderado por Oxio, una plataforma tecnológica especializada en la virtualización de redes y soluciones de conectividad, junto con Newfoundland Capital Management, una firma de gestión de activos con experiencia en infraestructuras y mercados emergentes.

Fuentes cercanas a la operación indicaron que el interés de Melisa Acquisition radica en la base de clientes actual de Telefónica en México y en el modelo operativo de la filial. Telefónica México ya había transformado su estructura de negocio en los últimos años mediante un acuerdo estratégico con AT&T para el uso de su infraestructura de red de última milla, lo que permitió a la firma española reducir sus costes operativos y de mantenimiento de espectro, operando esencialmente como un operador móvil virtual de gran escala.

La valoración de 450 millones de dólares refleja esta estructura de activos ligeros (asset-light). Según analistas del sector, el múltiplo aplicado a la transacción se alinea con las valoraciones recientes de empresas de servicios de conectividad que no poseen infraestructura física propia de red de acceso, pero mantienen una cuota de mercado relevante en el segmento de prepago y postpago.

Pérdidas contables

La salida de México se enmarca en la hoja de ruta definida por el consejo de administración de Telefónica para acelerar la reducción del apalancamiento financiero. La compañía ha manifestado de forma recurrente que su prioridad es la asignación de capital en mercados que ofrezcan seguridad regulatoria y potencial de crecimiento sostenido a largo plazo. No obstante, las ingentes inversiones en el país por la competencia con América Móvil supondrán una fuertes pérdidas contables que se reflejarán en las cuentas de la multinacional española, como ha sucedido con la venta del resto de filiales americanas (Argentina, Chile, Perú, Colombia, Uruguay y Centroamérica)

La gestión de Marc Murtra ha intensificado el proceso de rotación de activos a partir de Telefónica Hispam como una unidad independiente. El objetivo original de esta división era buscar alianzas y fusiones pero ha acabado en ventas totales para limitar la exposición del grupo a la volatilidad cambiaria y a los riesgos macroeconómicos de la región. Tras las operaciones previas en Centroamérica y la venta en el resto de países sudamericanos, la desinversión en México es el hito que casi completa el repliegue regional.

Telefónica ha subrayado en su comunicado que esta decisión permitirá a la empresa reforzar su estructura empresarial en Europa. El mercado español sigue siendo el principal generador de Ebitda para el grupo, mientras que las operaciones en Alemania y Reino Unido (a través de la joint venture VMO2) son clave para el despliegue de redes 5G y fibra óptica.

Permanencia en Venezuela

La decisión de mantener únicamente las operaciones en Brasil y Venezuela responde a dinámicas opuestas. En Brasil, Telefónica (bajo la marca Vivo), considera el mercado estratégico junto a España, Reino Unido y Alemania. En cuanto a Venezuela, la operadora mantiene una posición de dominio en el mercado local. Aunque la contribución financiera al grupo consolidado es limitada, con fuertes pérdidas netas, debido a las restricciones cambiarias y la situación económica del país, la operación genera flujos de caja operativos que se reinvierten en la propia red local. Además, el grupo tuvo que lidiar con el régimen autoritario del país bajo la presidencia de Nicolás Maduro, ahora preso en EE UU, que le forzaron a destinar una inversión de 500 millones de dólares para la extensión de la red 5G sin garantía de retorno.

El mercado de telecomunicaciones en México se enfrenta ahora a una nueva configuración tras la salida de un competidor histórico. Telefónica entró en México en el año 2000 tras la adquisición de varios operadores locales, incluyendo Pegaso. Durante más de veinte años, la compañía en desigualdad de condiciones compitió por ser la alternativa principal a Telcel (América Móvil). propiedad del multimillonario Carlos Slim que consolidó su fortuna en la privatización del monopolio telefónico mexicano Telmex hace más de tres décadas y desde entonces ha dominado el mercado con la anunciencia de los reguladores nacionales.

Sin embargo, los altos costes del espectro radioeléctrico en México y la fuerte concentración del mercado dificultaron la rentabilidad de las inversiones intensivas en capital. Esta situación llevó a la empresa a devolver el espectro que poseía y migrar su tráfico a la red de AT&T en 2019, un movimiento que anticipaba la venta comunicada hoy.

Para los usuarios en México, se espera que el cambio de propiedad no suponga una interrupción inmediata de los servicios. Melisa Acquisition ha indicado que tiene la intención de aprovechar las capacidades tecnológicas de Oxio para modernizar la oferta comercial y profundizar en la integración de servicios digitales, manteniendo los acuerdos mayoristas existentes para garantizar la cobertura nacional.

Desde el punto de vista contable, la transacción de 389 millones de euros contribuirá a la reducción neta de la deuda de Telefónica, que ha sido una prioridad para las agencias de calificación crediticia. Aunque la cifra es menor en comparación con otras operaciones de infraestructura (como la venta de torres de Telxius), el valor real para Telefónica reside en la eliminación de pasivos operativos y en la simplificación de su organigrama corporativo.

El mercado ha reaccionado de forma estable al anuncio. Los analistas coinciden en que la operación es coherente con el discurso de “gestión activa de cartera” que la empresa ha mantenido en sus últimas presentaciones de resultados. La salida de un mercado de bajo margen y alta complejidad regulatoria como el mexicano es vista como una medida necesaria para mejorar el perfil de flujo de caja libre del grupo.

La operación será sometida a la revisión de la CNMV y de los organismos competentes en México durante los próximos meses. De cumplirse los plazos previstos, Telefónica espera cerrar definitivamente la transferencia de acciones antes de la finalización del tercer trimestre de 2026. Con este cierre, el mapa de presencia global de Telefónica quedará reducido a sus cuatro mercados centrales y las participaciones residuales o estratégicas mencionadas, culminando un proceso de transformación estructural que ha durado más de un lustro.

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