Los productores de aceite de oliva activan las alarmas tras el veto comercial anunciado por Trump
El sector oleícola, que exportó a Estados Unidos por casi 800 millones de euros, teme el cierre de un mercado que consideran estratégico


Cooperativas y productores de aceite de oliva y aceituna de mesa han activado las alarmas tras el veto comercial anunciado por Donald Trump a España, que temen que genere un gran impacto en un sector que tiene en Estados Unidos su segundo mercado más importante, con unas ventas de casi 800 millones de euros la pasada campaña oleícola.
“Nos preocupa especialmente y nos llena de incertidumbre que una situación geopolítica sobrevenida derive en un conflicto diplomático con España que pueda afectar a nuestras exportaciones agroalimentarias a EE UU, restándonos competitividad”, ha señalado Jaime Martínez-Conradi, director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, la comunidad autónoma que concentra el 80% de la producción de aceite de oliva en España.
España ocupa el segundo puesto, después de Italia, en la lista de exportadores de este alimento a EE UU. El 16% del total del aceite de oliva exportado en la pasada campaña 2024-2025 tuvo como destino el país norteamericano, lo que supuso un valor de casi 800 millones de euros. Estados Unidos consume unas 420.000 toneladas de aceite de oliva cada año y, aproximadamente, uno de cada tres litros de aceite de oliva que importa el mercado del país norteamericano tiene origen español.
Las cooperativas también consideran a Estados Unidos un mercado estratégico para la aceituna de mesa, pues el año pasado fue el destino del 17% del total de aceituna exportada desde Andalucía. El sector, que había acogido con esperanza el fallo del Tribunal Supremo contra los aranceles impuestos por Trump, duda ahora de cómo afectará esta nueva amenaza: “Esta situación puede afectar a nuestras exportaciones restándonos competitividad”, ha señalado Cristóbal Gallego, responsable del potente grupo oleícola JaenCoop.
Como consecuencia de este clima de incertidumbre, la cooperativa andaluza Dcoop, principal productora mundial de aceites de oliva y con una fuerte exposición a Estados Unidos, ha decidido dejar en suspenso sus planes para hacerse con el 100% del capital de la compañía oleícola estadounidense Pompeian, de la que posee el 50% desde hace casi 10 años, pese a la intención transmitida hace pocos meses de acometer su adquisición.
Los agricultores temen que esta situación derive en un nuevo encarecimiento de la energía y de los insumos agrarios, y recuerdan que la guerra en Ucrania provocó un incremento de los costes de producción, con subidas superiores al 30% en fertilizantes, gasóleo agrícola, electricidad, plásticos, piensos y materias primas. “Aquella escalada de precios redujo drásticamente los márgenes de las explotaciones y dejó a miles de profesionales del campo trabajando al límite o incluso por debajo de costes”, ha indicado Juan Luis Ávila, secretario general de COAG en Andalucía.
A su juicio, el posible encarecimiento del petróleo y del gas tendría un efecto inmediato en el gasóleo agrícola, el transporte, los fertilizantes nitrogenados —muy dependientes del gas— y en el conjunto de la cadena alimentaria, “tensionando aún más unas explotaciones que siguen arrastrando las consecuencias de crisis anteriores, la sequía y el aumento estructural de costes”.
COAG Andalucía reclama a las administraciones vigilancia, anticipación y medidas preventivas para evitar que una nueva crisis internacional vuelva a traducirse en pérdida de rentabilidad en el campo. Entre ellas, insiste en la necesidad de reforzar los mecanismos de la Ley de la cadena alimentaria para garantizar que cualquier incremento de costes sea repercutido en el precio final y no recaiga exclusivamente sobre el productor.
Además, Juan Luis Ávila insiste en que la soberanía alimentaria y la estabilidad del medio rural pasan por proteger la rentabilidad de quienes producen alimentos: “Si vuelven a dispararse los costes y no se adoptan medidas preventivas, muchas explotaciones podrían verse abocadas al cierre, con consecuencias irreversibles para el empleo, la economía rural y el abastecimiento alimentario”.
Desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en Andalucía, su secretario regional, Jesús Cózar, ha apelado a la cautela aunque ha lamentado que esta crisis llegue en un momento en el que estaba aumentando el consumo de aceite de oliva en el mercado estadounidense.
También el Gobierno andaluz ha mostrado su preocupación por el nuevo escenario abierto. El consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ramón Fernández-Pacheco, ha confiado en que la amenaza de Donald Trump de romper relaciones comerciales con España “no se materialice” porque “EE UU ha sido y tiene que seguir siendo un aliado preferente de Andalucía en material comercial”.
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