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Abel promete engrandecer el legado de Warren Buffet: “Mi intención es que en 20 años se sientan orgullosos”

El sucesor del mítico inversor publica su primera carta a los accionistas de Berkshire Hathaway, en la que se compromete a dar continuidad a los valores de la compañía

El actual consejero delegado de Berkshire Hathaway, Greg Abel, en la junta de accionistas de la compañía de mayo de 2025. Brendan McDermid (REUTERS)

Greg Abel, el nuevo consejero delegado del conglomerado Berkshire Hathaway, ha cumplimentado este sábado uno de los rituales que la compañía lleva décadas celebrando, la carta a los accionistas que en esta ocasión, por primera vez, no está firmada por el mítico inversor Warren Buffett. En su desafiante andadura como sucesor del conocido como oráculo de Omaha, Abel la alabado la figura del ex primer ejecutivo, al que ha calificado como “posiblemente el mejor inversor de todos los tiempos”, y se ha comprometido a mantener su legado. “Dentro de 20 años, cuando solo haya cumplido una pequeña parte del mandato que tuvo Warren, mi intención es que ustedes, o sus descendientes, se sientan orgullosos de que su empresa sea aún más fuerte", ha asegurado Abel en su comunicado. Buffett ha estado al frente de la compañía nada menos que 60 años.

El ahora primer ejecutivo de Berkshire Hathaway ha confesado sentirse honrado y “humilde” en su primera comunicación directa con los accionistas del grupo. “Obviamente, Warren es un referente muy difícil de seguir”, recoge su escrito, en el que ha optado por desplegar de forma detallada los valores de la compañía, en un firme y también ambicioso plan de continuidad con el legado de su antecesor. Las cartas anuales de Buffett han sido durante años una suerte de compendio de su sabiduría inversora, referente para toda una escuela de inversión value, enfocada en la identificación de compañías sólidas y relativamente baratas. Pero sobre todo, capaces de crear valor para sus accionistas de forma sostenida en el tiempo.

En esas cartas, Buffet a menudo lanzaba reflexiones vitales, más allá de las finanzas aunque también aplicables a los mercados. El estilo de Abel ha sido de entrada más neutro, centrado en dejar claro que pese a la marcha de Buffett de la primera línea de toma de decisiones, su visión sigue su curso. “Nuestro enfoque sustenta nuestro objetivo de ser administradores excepcionales del capital de nuestros accionistas, maximizando el crecimiento del valor intrínseco por acción de Berkshire a largo plazo. Estamos comprometidos con el fortalecimiento del gran legado construido por Warren Buffett y su socio comercial Charlie Munger, asegurando que perdure a través de nuestro compromiso con la excelencia”, expone Greg. Por encima de todo, ha insistido en dejar claro a los accionistas de Berkshire Hathaway que “sus intereses son el centro de nuestra toma de decisiones”.

Buffett, de 95 años de edad, sigue en todo caso muy vinculado a la compañía. Continúa como presidente de Berkshire Hathaway y está presente en la oficina cinco días a la semana y a disposición del actual equipo para la toma de decisiones, según ha detallado Greg. “Warren también sigue siendo propietario de Berkshire (aunque todas sus acciones se destinarán a fines filantrópicos durante los diez años siguientes a su fallecimiento)”, ha explicado el consejero delegado.

Abel ha avanzado que los seguros seguirán siendo el corazón de la compañía. “Aunque su rendimiento fluctuará con las condiciones del capital en el sector, quizá de forma drástica, ese núcleo de Berkshire solo se fortalecerá con el tiempo, reflejando las ventajas estructurales que lo definen”, ha señalado. Tampoco habrá cambios en la política de la compañía sobre la retribución al accionista, sin pagos en metálico. “Nuestro enfoque respecto a los dividendos en efectivo sigue siendo que Berkshire no pagará dividendos mientras sea razonablemente probable que cada dólar de ganancias retenidas genere más de un dólar de valor de mercado para los accionistas”, asegura Abel. Y en cuanto a las recompras de acciones, reconoce que es “otra opción importante” más allá de la reinversión del capital, aunque sin comprometerse a ello. “Recompraremos acciones de Berkshire cuando coticen por debajo de nuestro valor intrínseco estimado, determinado de forma conservadora, asegurándonos de que las recompras aumenten el valor por acción para los propietarios actuales”, expone Abel. A cierre de 2025, la compañía había decidido por sexto trimestre consecutivo renunciar a las recompras de acciones, incluso a pesar de la caída del 6,5% con que respondió la acción a la noticia de la renuncia de Buffett como consejero delegado el pasado mayo.

Los seguros, pieza esencial del grupo, ha sido la causa del descenso del beneficio operativo de Berkshire Hathaway en el cuarto trimestre de 2025, el último con Buffett como consejero delegado. La ganancia operativa cayó en ese período el 30% interanual, hasta los 10.200 millones de dólares, debido al descenso de los ingresos por suscripción de seguros, que sufrieron un retroceso del 54%. La empresa asume los retos que se plantean a futuro en el sector aseguradora ante la fuerte competencia y el aumento de las reclamaciones. Berkshire también encajó un deterioro de 4.500 millones de dólares en sus participaciones en Kraft Heinz Co. y Occidental Petroleum Corp. “Nuestra inversión en Kraft Heinz ha sido decepcionante”, declaró Abel en su primera carta a los accionistas. En el conjunto del año, el beneficio operativo desciende el 6,2%, hasta los 44.486 millones de dólares.

Entre sus principales apuestas en Bolsa, destacan Apple, que generó al grupo 280 millones de dólares en dividendos y de la que posee un 1,6% del capital; American Express, de la que posee el 22,1% y que ha aportado 479 millones de dólares en dividendos; Coca-Cola, una de las inversiones con más solera del grupo, en la que la participación asciende al 9,3%y que reportó 816 millones en dividendos, Y Moody’s, de la que posee el 13,9% del capital.

También destaca el interés de Berkshire por los conglomerados industriales y financieros de la Bolsa japonesa. La compañía posee el 10,8% de Mitsubishi Corporation, el 10,1% de ITOCHU Corporation, el 10,4% de Mitsui &Co y el 9,7% de Sumitomo Corporation. En total, la cartera de renta variable del grupo estaba valorada a cierre de 2025 en 297.800 millones de dólares y había proporcionado dividendos por 2.500 millones de dólares, con un rendimiento del 10% sobre su coste original de 24.500 millones de dólares.

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